En la actualidad, cada vez más personas buscan experiencias restauradoras en la naturaleza para mejorar su bienestar psicológico y físico. El concepto de ‘baño de bosque’, originario de Japón bajo el nombre de ‘shinrin yoku’, se ha consolidado como una alternativa efectiva para reducir el estrés y favorecer la salud mental. Pero ¿qué ocurre cuando el acceso a un entorno natural es limitado? Recientes investigaciones han indagado también en el potencial de las experiencias virtuales en bosques como herramienta terapéutica.
Varios estudios realizados en Europa, cuya relevancia ha ido en aumento en los últimos años, han puesto a prueba los efectos de adentrarse en el bosque usando tecnologías de realidad virtual. Estas investigaciones buscaban averiguar si la inmersión sensorial completa –incluyendo imágenes, sonidos y olores del bosque– podía desencadenar beneficios similares a los de pasear por un entorno natural auténtico. Los resultados son prometedores, especialmente para quienes viven en ciudades o tienen dificultades para salir del entorno urbano.
Cómo funciona un baño de bosque virtual

El experimento principal consistió en exponer a más de 130 voluntarios a situaciones estresantes y después sumergirlos en distintos escenarios de bosque mediante realidad virtual de alta calidad. En este entorno, se aplicaron estímulos sensoriales diferenciados: a veces solo se les mostraba el paisaje visual, en otras ocasiones solo escuchaban los sonidos del bosque, o percibían los aromas típicos de los árboles y plantas. También se probó la combinación de todos los estímulos para recrear una inmersión total.
El bosque virtual escogido correspondía a una amplia reserva natural en Alemania, generando una experiencia envolvente a través de gafas de realidad virtual y otros dispositivos que permitían captar el olor y el sonido.
Los resultados destacaron que la estimulación multisensorial (vista, oído y olfato) generó una mayor mejora en el estado de ánimo y fortaleció la sensación de conexión con la naturaleza. Además de los beneficios emocionales, se observaron mejoras puntuales en la memoria de trabajo, lo que indica un impacto positivo más allá de la mera relajación.
Aplicaciones y limitaciones de las terapias de bosque

La importancia de estos hallazgos radica en que no todo el mundo tiene fácil acceso a espacios naturales. En hospitales, centros urbanos o lugares donde los pacientes no pueden salir al exterior, las experiencias digitales de bosque abren la puerta a nuevas formas de promover el bienestar mental. Según los responsables de la investigación, la exposición a imágenes, sonidos y aromas de bosques puede ser una estrategia valiosa para reducir el estrés y potenciar el ánimo en salas de espera, clínicas o incluso viviendas urbanas.
Sin embargo, los expertos insisten en que el efecto de este tipo de terapia depende del contexto y de la persona, por lo que aún es necesario profundizar mediante estudios con muestras más amplias. Los investigadores subrayan que las experiencias digitales no sustituyen el contacto real con la naturaleza, aunque sí logran aportar beneficios tangibles.
Una línea de trabajo paralela ha demostrado que incluso ver vídeos con paisajes de bosque o naturaleza ayuda a algunas personas a mitigar la percepción de dolor físico, apuntalando la relevancia de los estímulos naturales, aunque sean indirectos.
Ambas formas, los baños de bosque tradicionales y sus versiones virtuales, comienzan a valorarse como herramientas para mejorar la calidad de vida en entornos limitados o adversos. Aunque la experiencia física sigue siendo insustituible, la tecnología se perfila como un aliado para acercar los beneficios del bosque a más personas, incluso sin salir de casa.