El creciente interés por la movilidad sostenible ha impulsado a muchas personas a considerar la compra de un coche eléctrico. Sin embargo, una de las dudas más comunes es sobre los costos asociados a la recarga de estos vehículos, en comparación con los automóviles de combustión interna. En este artículo profundizaremos en todos los aspectos que necesitas conocer para calcular con precisión cuánto cuesta recargar un coche eléctrico y qué ventajas ofrece frente a los vehículos tradicionales.
Costo de la recarga de un coche eléctrico
Una de las primeras preguntas que surge al pensar en un coche eléctrico es si la recarga será más barata que llenar un depósito de gasolina o diésel. La respuesta, en la mayoría de los casos, es que sí. Para empezar, con un coche convencional es muy sencillo calcular el coste de un recorrido; simplemente se multiplica el consumo de litros por cada 100 kilómetros por el precio del litro de carburante. Pero, ¿cómo se hace en el caso de un coche eléctrico?
El procedimiento es similar, pero en lugar de litros de carburante, usamos kilovatios por hora (kWh), que es la unidad de medida de la electricidad. En promedio, un utilitario eléctrico consume entre 12 y 30 kWh cada 100 kilómetros, aunque estas cifras pueden variar según el peso del vehículo, el estilo de conducción o las condiciones de la carretera.
Variables de consumo en un coche eléctrico

El consumo de un vehículo eléctrico depende de diversos factores:
- Peso del vehículo: Un coche más pesado requerirá más energía para moverse.
- Estilo de conducción: La aceleración brusca consume más energía.
- Velocidad: Conducir a 120 km/h no es lo mismo que hacerlo a 50 km/h. A mayor velocidad, mayor consumo de energía.
- Carga del vehículo: Transportar cargas adicionales influye en el consumo.
A grandes rasgos, el consumo de un coche eléctrico estándar que recorra 100 kilómetros podría oscilar entre los 12 y 30 kWh, con una media de 15 kWh. A partir de aquí, podemos hacer cálculos relacionados con los diferentes tipos de tarifas eléctricas disponibles.
Tarifas eléctricas para la recarga de un coche eléctrico
En España, la recarga de coches eléctricos puede gestionarse bajo diferentes tipos de tarifas eléctricas, lo que permitirá optimizar el coste según el horario de carga. Existen principalmente tres tipos de tarifas:
- Tarifa 2.0 A: Es la tarifa común, sin discriminación horaria. El precio del kWh es fijo durante todo el día.
- Tarifa con discriminación horaria: Ofrece un precio más bajo durante las horas valle, que suelen ser de madrugada. En horas punta el precio es mayor.
- Tarifa del vehículo eléctrico (2.0 DHS): Es la tarifa especial para vehículos eléctricos, con precios más bajos durante la noche, de 1 a 7 de la mañana.
Según los cálculos más recientes, la tarifa de vehículo eléctrico puede reducir notablemente el coste de una recarga. En este caso, recargar nuestro coche eléctrico durante las horas valle (1h a 7h) podría ser hasta un tercio más barato que hacerlo durante el resto del día.
Ejemplo real de consumo y ahorros potenciales

Tomemos como referencia un coche eléctrico con un consumo de 12 kWh cada 100 kilómetros y que recorre 1.500 kilómetros al mes. Si se opta por la tarifa del vehículo eléctrico y una potencia contratada de 3,45 kW, el coste anual de la recarga será de unos 372,55 euros. Esto equivale a pagar aproximadamente 1,91 euros por cada 100 kilómetros recorridos.
Comparando este valor con coches de combustión:
- Un coche diésel que consume 6 litros cada 100 km, con un precio de 1,07 euros por litro, tiene un coste por kilómetro de 6,46 euros.
- Un coche de gasolina, con un precio medio de 1,20 euros por litro y un consumo de 6 litros cada 100 km, tiene un coste de 7,20 euros.
Por lo tanto, los costos de recargar un coche eléctrico son significativamente menores que los de repostar un coche convencional. ¡Hasta cinco veces más barato en algunos casos!
¿Qué pasa si necesitas una recarga rápida?
Pese a los bajos costos, una de las desventajas de cargar un coche eléctrico en casa es el tiempo. La recarga completa de una batería puede llevar varias horas si usamos un enchufe doméstico (tipo 2). Para quienes tengan menos tiempo, las electrolineras públicas ofrecen cargadores rápidos que pueden completar una recarga en un par de horas o incluso menos, dependiendo de la tecnología utilizada.
Eso sí, el inconveniente de las recargas rápidas es que el precio por kWh suele ser bastante más elevado. En una estación de carga pública, el precio puede variar entre los 0,30 y los 0,70 euros por kWh, lo que encarece notablemente el precio de cada recarga.
Financiación y ayudas para la compra de coches eléctricos

Un aspecto que no debemos ignorar es que, aunque el coste de los coches eléctricos sea más elevado de entrada, existen ayudas y subvenciones que pueden hacer frente a esa diferencia. Por ejemplo, el Plan Moves III en España, que ofrece subvenciones de hasta 7.000 € para la compra de vehículos eléctricos y cubre hasta el 70% de la instalación de puntos de recarga domiciliarios.
Además, los bancos también están ofreciendo préstamos verdes a tasas preferenciales para fomentar la compra de este tipo de vehículos. Un ejemplo de ello es el préstamo verde de Bigbank, con tipos de interés notablemente bajos para la compra de un coche eléctrico o híbrido.
Consideraciones para la instalación de cargadores
La instalación de un punto de recarga en casa también es un factor importante. El coste de esta instalación puede variar entre 500 y 1.500 euros, pero se amortiza bastante rápido gracias a los ahorros en cada recarga y, como mencionamos antes, el Plan Moves III ofrece subvenciones para cubrir parte del coste.
Para quienes vivan en edificios de viviendas, la ley española garantiza la posibilidad de instalar estos puntos de carga en garajes comunitarios, siempre que se informe adecuadamente a la comunidad de vecinos.
En general, con la combinación adecuada de tarifas eléctricas y ayudas, el uso de un coche eléctrico puede ser significativamente más económico a largo plazo comparado con los vehículos de combustión interna.
Los coches eléctricos no solo son una alternativa ecológica, sino también una solución más económica para muchas personas, siempre que se optimicen los costes de recarga a través de tarifas inteligentes y subvenciones estatales.