El mercado mexicano de vehículos eléctricos y enchufables ha arrancado el año con un ritmo de crecimiento notable, impulsado por una mayor oferta de modelos, una red de recarga cada vez más amplia y nuevas fórmulas de financiación. Pese a un contexto internacional marcado por la volatilidad geopolítica y las tensiones comerciales, la demanda de coches de nuevas tecnologías no ha levantado el pie del acelerador.
Según los últimos datos de la Electro Movilidad Asociación (EMA), las matriculaciones de automóviles cien por cien eléctricos, híbridos enchufables y de rango extendido en el primer trimestre muestran que el coche eléctrico va dejando de ser una rareza para convertirse en una opción más dentro del mercado de vehículo nuevo, con un peso todavía moderado pero en clara expansión.
Ventas al alza: más de 25.000 vehículos electrificados en tres meses
De enero a marzo se comercializaron en México 25.003 vehículos electrificados de nueva generación, incluyendo eléctricos puros (VE), híbridos enchufables (PHEV) y modelos de autonomía extendida (REEV), de marcas como BYD, Geely, GAC, Tesla, Changan, JAC, Zeekr o Link&Co, entre otras firmas afiliadas a la EMA.
Este volumen supone un crecimiento interanual del 21,6% en las ventas de vehículos eléctricos y enchufables, de acuerdo con el Barómetro de la Electromovilidad elaborado por la asociación. Un avance que se produce en un entorno de incertidumbre global, pero donde la adopción de nuevas tecnologías de movilidad sigue ganando terreno entre los conductores mexicanos.
En términos de cuota de mercado, los denominados “autos verdes” (eléctricos, híbridos enchufables y de rango extendido) representaron alrededor del 6,5% de todas las matriculaciones de coches nuevos en el país durante el primer trimestre. En el mismo periodo se vendieron 381.632 unidades de vehículos ligeros en total, según cifras del Inegi, lo que coloca a las tecnologías electrificadas como un nicho en expansión dentro del mercado general.
La EMA subraya que parte del repunte responde a la incorporación de nuevas marcas a sus estadísticas, lo que ha permitido afinar la radiografía del sector. La llegada de fabricantes como GAC y Geely al registro de la asociación ha obligado a actualizar los datos históricos, ampliando el alcance de la medición y ofreciendo una visión más completa del parque eléctrico y enchufable en circulación.
Gracias a esta actualización, el parque acumulado de vehículos eléctricos e híbridos conectables en México supera ya las 235.000 unidades. Es decir, en pocos años se ha pasado de cifras casi testimoniales a un volumen que empieza a ser relevante para la planificación de infraestructura, políticas públicas y estrategias industriales tanto en clave local como en relación con otros mercados, como el europeo.
El peso de cada tecnología: eléctricos puros, híbridos enchufables y rango extendido
Si se desglosa el conjunto de ventas del primer trimestre, se observa que la demanda se reparte principalmente entre híbridos enchufables y eléctricos puros. Los PHEV sumaron 14.617 unidades, mientras que los vehículos totalmente eléctricos alcanzaron 10.340 matriculaciones en el periodo analizado.
Esta cifra de 10.340 coches cien por cien eléctricos incluye tanto los datos reportados al Inegi como las ventas adicionales recopiladas por la EMA de marcas que no informan al instituto estadístico, como BYD u otros fabricantes asiáticos recientemente llegados al país. De este modo, se corrige al alza la lectura oficial, que situaba las ventas de eléctricos puros en unas 6.691 unidades, es decir, casi la mitad de la realidad estimada por la asociación.
Por su parte, los vehículos de rango extendido (REEV) siguen siendo una opción minoritaria dentro del universo electrificado mexicano. En el primer trimestre apenas se comercializaron 46 unidades con esta tecnología, que combina un sistema eléctrico principal con un generador adicional para aumentar la autonomía sin depender exclusivamente de la recarga en enchufe.
El presidente de la EMA, Eugenio Grandio, insiste en que el empuje de estas cifras no se explica únicamente por la demanda, sino también por un cambio estructural en la oferta: hay más modelos, más marcas y más variedad de precios, una dinámica que se ve también en Europa, donde el catálogo de vehículos eléctricos e híbridos enchufables no ha dejado de crecer en los últimos años.
En conjunto, las empresas afiliadas a la EMA comercializan en México más de 110 modelos de vehículos eléctricos puros y unos 60 modelos adicionales entre híbridos enchufables y de rango extendido. En total, más de 170 opciones electrificadas están disponibles para los consumidores, una diversidad que se asemeja progresivamente a la que se observa en mercados como el europeo, aunque con diferencias en segmentos, precios y nivel de equipamiento.
Infraestructura de recarga: crecimiento de doble dígito en puntos públicos y privados
La expansión del parque electrificado no se entiende sin el desarrollo paralelo de la infraestructura de recarga. Durante el primer trimestre, la red de cargadores públicos en México registró un avance de doble dígito, lo que contribuye a reducir una de las principales barreras de entrada a la movilidad eléctrica: la preocupación por la autonomía y la disponibilidad de enchufes.
En comparación con el mismo periodo del año anterior, el número de puntos de carga públicos pasó de 3.514 a 4.378 posiciones de conexión, lo que se traduce en un incremento anual del 24,6%. Se trata de ubicaciones repartidas a lo largo del país que permiten recargar vehículos en vías públicas, centros comerciales, aparcamientos y otros espacios de uso compartido.
La infraestructura privada también se ha fortalecido. La red de puntos de recarga en domicilios, empresas y flotas alcanzó las 55.224 posiciones al cierre del trimestre, lo que implica un crecimiento interanual del 25,7%. Este aumento acompaña la decisión de muchos usuarios particulares y corporativos de instalar soluciones de carga en lugares de uso frecuente, priorizando la recarga lenta o semi rápida en entornos controlados.
Especial relevancia tiene el avance en las estaciones de carga rápida, un segmento clave para los desplazamientos de media y larga distancia y que en Europa se ha identificado como uno de los pilares para consolidar la adopción del coche eléctrico. Según la EMA, las ubicaciones de este tipo crecieron alrededor de un 14%, mientras que el número total de conectores asociados aumentó en torno al 25%, reflejando una mejora tanto cuantitativa como cualitativa de la red.
Desde el primer Barómetro de la Electromovilidad, publicado en junio de 2024, la red de recarga pública en México ha crecido cerca de un 40%. Esta evolución, aunque todavía lejos de las densidades de puntos de carga que muestran algunos países europeos, indica que el país está entrando en una fase más madura de despliegue de infraestructura, en la que se combinan inversiones privadas, iniciativas de operadores energéticos y estrategias de las propias marcas de automoción.
Financiación y transporte bajo demanda: el efecto multiplicador de las apps
El acceso al crédito se ha convertido en un elemento decisivo para que más usuarios, especialmente profesionales del transporte, puedan optar por un vehículo eléctrico. Durante el primer trimestre se concedieron 2.218 financiamientos específicos para la adquisición de coches electrificados destinados principalmente a servicios de movilidad bajo demanda a través de aplicaciones móviles.
Con este volumen, el número histórico de créditos vinculados a vehículos eléctricos para plataformas de transporte se acerca a las 20.000 unidades. La mayoría de estos préstamos se concentra en coches eléctricos puros y en híbridos enchufables, utilizados por conductores que operan en grandes ciudades y áreas metropolitanas, donde la combinación de recorridos urbanos y disponibilidad de recarga hace más viable este tipo de tecnología.
Los datos de la EMA muestran que los vehículos eléctricos utilizados en plataformas de transporte realizaron 5,8 millones de viajes durante el primer trimestre del año. En distancia, esto equivale a unos 62,8 millones de kilómetros recorridos sin emisiones locales, un impacto que, extrapolado a lo largo del tiempo, contribuye de forma apreciable a mejorar la calidad del aire en los entornos urbanos más congestionados.
Este segmento de transporte bajo demanda funciona como un “efecto multiplicador” para la adopción del coche eléctrico. La combinación de modelos de negocio pensados para reducir costes operativos de los conductores, la mayor variedad de modelos disponibles y la creciente presencia de puntos de recarga hace que cada vez más profesionales valoren dar el salto a un vehículo de cero emisiones locales.
Desde una perspectiva comparada, este fenómeno recuerda a lo ocurrido en algunas ciudades europeas, donde las flotas de taxis y VTC eléctricos han actuado como punta de lanza en la transición hacia la electromovilidad. Allí, la combinación de incentivos fiscales, restricciones al tráfico de vehículos de combustión en zonas centrales y apoyos a la infraestructura ha acelerado la renovación del parque. En México, el impulso proviene más del tirón de las propias plataformas y de la búsqueda de menores costes de operación a medio y largo plazo.
La entrada de nuevas marcas y el vínculo con la transformación global
El avance de la electromovilidad en México se inscribe dentro de una transformación más amplia de la industria automotriz mundial. La entrada agresiva de fabricantes chinos en numerosos mercados, incluida Europa, está presionando a constructores tradicionales a acelerar el desarrollo de su gama eléctrica, ajustar precios y replantear estrategias de producción y suministro.
En el caso mexicano, la EMA subraya que el incremento en las ventas durante el inicio de año está directamente relacionado con la llegada de más modelos “verdes”, en particular de marcas chinas como Geely, GAC, BYD o Changan, que se han posicionado con una oferta competitiva en segmentos donde el precio y el equipamiento juegan un papel crucial para el consumidor medio.
La asociación reconoce que su barómetro no recoge todavía el 100% de las operaciones del mercado, ya que no todas las compañías informan de sus cifras. Sin embargo, a medida que se suman nuevos fabricantes al sistema estadístico, la imagen que se obtiene del grado de adopción de estas tecnologías en México es más realista y representativa.
En términos acumulados, las marcas afiliadas a la EMA superan ya las 235.000 unidades electrificadas vendidas en el país, un hito que permite empezar a trazar paralelismos con otras regiones, como la Unión Europea, donde los planes de descarbonización y las normativas de emisiones están acelerando la sustitución de motores de combustión interna por alternativas eléctricas o híbridas enchufables.
Aunque el contexto regulatorio y los incentivos no son idénticos, tanto en México como en Europa la reducción de emisiones y la búsqueda de soluciones de movilidad más eficientes van moldeando las decisiones de compra de hogares y empresas. El desafío para los próximos años pasa por coordinar el despliegue de infraestructura, ofrecer marcos de financiación atractivos y asegurar que la oferta de modelos cubre desde los segmentos más accesibles hasta los de mayor gama.
El balance de este arranque de año muestra que la venta de vehículos eléctricos en México está dejando de ser un fenómeno marginal para convertirse en una pieza con peso propio dentro del mercado automovilístico: las matriculaciones crecen a doble dígito, la infraestructura de recarga pública y privada se expande con fuerza, la financiación facilita la incorporación de estos coches a flotas de transporte bajo demanda y la entrada de nuevas marcas, en buena parte chinas, está reconfigurando la oferta, en un proceso que conecta directamente con la transición que también vive la industria europea hacia una movilidad de menor impacto ambiental.
