
La tecnología termosolar ha cobrado protagonismo dentro del sistema energético español en los últimos años, destacando no solo por su aportación renovable, sino también por su papel estabilizador en la red eléctrica nacional. Ante episodios recientes que han puesto a prueba la seguridad del suministro eléctrico, cada vez son más quienes apuntan a la necesidad de reforzar la presencia de la termosolar en el mix energético como una solución para afrontar los retos de una red dominada por fuentes intermitentes.
En un contexto donde la transición ecológica avanza a buen ritmo y se pide diversificar aún más las fuentes de energía, la termosolar se consolida como un recurso estratégico por su capacidad de operar de forma síncrona y proporcionar almacenamiento térmico prolongado, cualidades fundamentales ante escenarios de alta demanda o incidencias inesperadas en el sistema.
La importancia de la termosolar para la estabilidad del sistema eléctrico
Según los datos del Comité encargado de analizar la reciente crisis de electricidad, se ha puesto de manifiesto que la aportación de centrales termosolares ayuda a mantener parámetros críticos como frecuencia y tensión, gracias a su inercia rotacional y sus servicios de regulación. Estos atributos técnicos no los ofrecen otras renovables como la fotovoltaica o la eólica, ya que estas funcionan de forma no síncrona y dependen más de las condiciones meteorológicas.
Óscar Balseiro, secretario general de la asociación Protermosolar, recalca que en una red donde predominan tecnologías intermitentes la termosolar garantiza firmeza y seguridad, ofreciendo un respaldo operativo esencial. Además, sus sistemas de almacenamiento térmico permiten almacenar la energía solar durante el día para liberarla por la noche, lo que aporta flexibilidad y reduce la vulnerabilidad en momentos críticos.
Situación actual y potencial de crecimiento
España dispone actualmente de 49 plantas termosolares que suman 2.300 megavatios de potencia, muchas de ellas equipadas con tanques de sales fundidas capaces de acumular energía hasta nueve horas. Durante 2024, un 25% de la generación termosolar se volcó en la red durante la noche, cubriendo la demanda en franjas en las que otras renovables, como la solar fotovoltaica y la eólica, no pueden operar.
No obstante, solo el 40% de la capacidad termosolar instalada cuenta hoy en día con almacenamiento, lo que, según varios expertos, abre un margen de mejora inmediato para ampliarlo y reforzar la resiliencia frente a futuras crisis energéticas.
El propio sector pone sobre la mesa que las plantas termosolares ya existentes permiten incrementar la capacidad de almacenamiento rápidamente, siempre que se supriman trabas administrativas y se fomente la inversión en la mejora tecnológica de estas instalaciones.
Medidas del Gobierno y recomendaciones del sector
Entre las recomendaciones destacadas tanto por el informe técnico como por responsables del Ejecutivo, se incluye el incremento del almacenamiento energético y la revisión de las normas regulatorias que afectan a los servicios de ajuste y restricciones técnicas. Estos factores son decisivos para que la termosolar despliegue todo su potencial.
Además, la llamada Planificación de Electricidad 2025-2030 pone especial énfasis en priorizar los consumos industriales, un campo donde la termosolar ya está facilitando la descarbonización. Esto se traduce en instalaciones en plantas productivas de distintos sectores, apoyadas por iniciativas como la publicación reciente de la Guía de Energía Solar Térmica de Concentración para Procesos Industriales, desarrollada por Protermosolar y el IDAE.
Ventajas competitivas y retos de futuro
La termosolar es actualmente la única fuente renovable que combina operación síncrona y almacenamiento térmico prolongado, lo que le permite ofrecer servicios únicos de apoyo a la red, difícilmente sustituibles por otras tecnologías.
El Gobierno tiene previsto aprobar próximamente un paquete de reformas para robustecer el sistema eléctrico, lo que podría consolidar la posición de liderazgo mundial de España en termosolar o, por el contrario, suponer la pérdida de dos décadas de avance si se desaprovechan las oportunidades.
Destaca la urgencia de adaptar la normativa y eliminar trabas que afectan a la ampliación de la capacidad de estas centrales, reforzando su papel estratégico y asegurando que la transición energética sea firme y estable.
Todo apunta a que ampliar la operación de las plantas existentes, junto con el impulso a nuevos proyectos recogidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, permitirá consolidar la termosolar como uno de los pilares del mix energético futuro en España.
La termosolar se está consolidando como una tecnología clave para afrontar los desafíos del escenario energético actual: combina fiabilidad, almacenamiento y descarbonización, contribuyendo decisivamente tanto a la seguridad de suministro como a la sostenibilidad del sistema eléctrico español.
