Apenas ha pasado un año desde aquel fatídico día en que el sistema eléctrico español se quedó a oscuras. Aún se están moviendo los hilos para terminar de encajar las piezas del puzzle sobre qué ocurrió exactamente el 28 de abril de 2025, cuando a las 12:33 horas se produjo el denominado cero eléctrico en la Península Ibérica.
Aunque ya se sabía que el problema había arrancao en tierras granadinas, la investigación ha avanzado hasta ponerle nombre y apellidos al lugar del desencadenante. El foco de atención se ha centrado ahora en la subestación eléctrica de Huéneja, que se encuentra en el ojo del huracán regulador.
Sanciones y expedientes de la CNMC
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) no se ha quedado de brazos cruzados y ha puesto en marcha un expediente sancionador contra la conexión de Huéneja. El organismo, liderado por Cani Fernández, considera que hubo una infracción grave, específicamente relacionada con el incumplimiento de varios puntos del artículo 64 (apartados 15, 16 y 17), aunque se ha matizado que esto no supuso un riesgo directo para la garantía del suministro.
Este movimiento no es un caso aislado, sino que forma parte de un paquete de 66 expedientes informativos que el regulador ha abierto para analizar el colapso. En esta lista aparecen pesos pesados del sector como Red Eléctrica de España, Endesa, Iberdrola y Naturgy, además de firmas como Repsol o TotalEnergies. Eso sí, la CNMC ha dejado claro que abrir estos expedientes no significa que estas empresas sean las únicas culpables, ya que el apagón fue el resultado de un origen multifactorial.
La anatomía de un colapso sistémico
Para entender cómo ocurrió todo, hay que mirar los segundos. El caos empezó exactamente a las 12:32 y 57 segundos, cuando una subestación en el norte de Granada se desconectó al perder capacidad de generación. Según los análisis técnicos, esta instalación no aguantó niveles de tensión que, por ley, debería haber soportado, provocando lo que los expertos llaman un disparo divergente.
La normativa exige que la desconexión no ocurra hasta alcanzar los 440 kV, pero en este caso el salto se produjo a unos 418 kV, un valor muy inferior al legal. Esta caída prematura provocó la pérdida inmediata de 335 MW provenientes de fuentes eólicas, fotovoltaicas y termosolares, eliminando el recurso que estabilizaba el voltaje de la red.
A partir de ahí, se produjo un auténtico efecto dominó. Solo unos segundos después, el fallo saltó a otras provincias:
- A las 12:33 y 16 segundos se registró una pérdida de generación en Badajoz.
- Un segundo más tarde se activó la cascada de desconexiones en Segovia, Huelva, Sevilla y Cáceres.
- En apenas cinco segundos, decenas de subestaciones cayeron, dejando a España, Portugal y parte del sur de Francia sin luz.
Plazos y posibles multas millonarias
El proceso administrativo ahora entra en una fase de espera. La CNMC tiene un margen de hasta 18 meses para resolver la situación de la subestación de Huéneja. Durante este tiempo, las empresas implicadas podrán presentar sus alegaciones y proponer pruebas para defender su posición.
El impacto económico de estas resoluciones puede ser brutal. Si la administración califica las faltas como muy graves, las penalizaciones podrían escalar hasta los 60 millones de euros. En el caso de que se queden en infracciones graves, la multa máxima se situaría en los 6 millones de euros.
El incidente fue la tormenta perfecta donde convergieron oscilaciones de tensión y fallos técnicos. Si bien la subestación granadina fue la chispa, los informes sugieren que un sistema eléctrico más robusto habría sido capaz de absorber el golpe sin llegar al colapso total de la Península.
La investigación continúa centrada en determinar las responsabilidades administrativas y técnicas del fallo en Granada y la posterior reacción en cadena que afectó a todo el territorio, mientras se aguarda la resolución final de los expedientes sancionadores abiertos por el regulador nacional.
