La producción de aceite de oliva cae un 9% esta campaña en España

  • La producción de aceite de oliva se quedará en torno a 1,29 millones de toneladas, un 9% menos que la campaña anterior.
  • Las lluvias persistentes, el viento y los daños en el fruto han recortado un 6% las previsiones iniciales de octubre.
  • La comercialización mantiene un ritmo muy alto y las existencias finales serán inferiores a las de la campaña previa.
  • Productores y organizaciones agrarias reclaman precios en origen que cubran los costes ante una oferta más ajustada.

Producción de aceite de oliva

La actual campaña de aceite de oliva en España cerrará con menos producción de la que se esperaba hace apenas unos meses. Los datos oficiales confirman que el volumen total de aceite elaborado se quedará por debajo de lo previsto al inicio de la recolección, en un contexto marcado por un invierno complicado en las principales zonas olivareras.

Según el último avance publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la producción de aceite de oliva de la campaña 2025/2026 rondará los 1,29 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 9% respecto a la campaña precedente y un recorte adicional del 6% frente al aforo difundido en octubre. Aun así, la salida de aceite al mercado sigue siendo muy dinámica y está estrechando el colchón de existencias.

Cifras finales de campaña y revisión de las estimaciones

El Ministerio sitúa la producción final de aceite de oliva en torno a 1,29 millones de toneladas, una cantidad que queda por debajo de los 1,37 millones que se calculaban al inicio de la campaña y también algo inferior a lo obtenido el año anterior. Estos datos forman parte del Avance de Situación de Mercado del Sector del Aceite de Oliva, actualizado con cifras hasta el mes de marzo.

Dado el ciclo del olivo, con la mayor parte de la recolección concentrada en los meses de invierno, Agricultura considera que la campaña se encuentra prácticamente concluida con la información disponible hasta marzo. Por ello, el margen de variación respecto a los 1,29 millones de toneladas calculados es ya muy limitado.

Las primeras previsiones, elaboradas con los aforos remitidos por las comunidades autónomas, apuntaban a una producción cercana a la de la campaña anterior, en el entorno de 1,37 millones de toneladas de aceite. Sin embargo, la evolución meteorológica entre diciembre y febrero obligó a revisar esos números a la baja.

En el plano europeo, esta corrección a la baja en España, principal productor de la UE, contribuye a un escenario de oferta más ajustada en el conjunto del mercado comunitario, aunque el comportamiento del resto de países mediterráneos también condiciona el balance final.

Campaña de aceite de oliva

Impacto del clima: lluvias, viento y daños en el fruto

El Ministerio identifica a las condiciones climáticas adversas como el factor determinante de esta caída de producción. Entre diciembre y febrero, gran parte de las zonas olivareras españolas sufrieron episodios de lluvias persistentes y fuertes rachas de viento que alteraron el calendario de trabajo en el campo.

La sucesión de borrascas provocó retrasos significativos en la recogida de la aceituna, especialmente en áreas con mayor densidad de olivar. Esos cambios en el ritmo de la campaña, sumados a los problemas de accesibilidad a las fincas por el exceso de agua, obligaron a alargar la recolección más de lo habitual.

En determinadas comarcas, productores y cooperativas han señalado que el mal tiempo llegó a causar daños directos en el fruto, con aceituna golpeada por el viento o afectada por la humedad, lo que se tradujo en una menor cantidad de aceite obtenida por tonelada recolectada.

Andalucía, que sigue siendo con diferencia la principal región productora de aceite de oliva de España, ha sido también una de las más perjudicadas por las lluvias intensas y las inundaciones invernales. Este contexto ha afectado al rendimiento y a la planificación en provincias clave como Jaén, Córdoba o Sevilla.

Castilla-La Mancha, otra autonomía con un peso creciente en el sector, se ha visto lastrada por un problema diferente pero igualmente ligado al clima: las lluvias de la primavera anterior dificultaron una correcta floración de los olivos. Esa floración deficiente derivó en un menor cuajado del fruto y, en consecuencia, en una cosecha más corta de lo esperado.

Jaén y las grandes zonas olivareras, bajo presión

La provincia de Jaén, referente mundial en producción de aceite de oliva, es uno de los territorios donde la brecha entre las previsiones oficiales y la realidad ha sido más evidente. Según datos manejados por organizaciones agrarias, el volumen de aceite finalmente obtenido se ha quedado claramente por debajo de lo que marcaban los aforos.

Hasta el 31 de marzo, en Jaén se habían contabilizado unas 384.286 toneladas de aceite, un 19% menos de lo recogido en el aforo de la Junta de Andalucía, que apuntaba a 475.000 toneladas. Esa diferencia de casi 100.000 toneladas refleja el impacto del clima y las dificultades encontradas en el campo a lo largo de la campaña.

Desde el sector se advierte de que, con un ritmo de salidas al mercado elevado y una producción más baja de la esperada, las bodegas podrían llegar a octubre prácticamente vacías. Las estimaciones hablan de un nivel de existencias que se situaría en uno de los puntos más bajos de los últimos años recientes.

Esta situación no sólo preocupa a los agricultores de la provincia, sino que también genera incertidumbre entre cooperativas, almazaras y operadores comerciales, que deben planificar la próxima campaña con un colchón de aceite reducido y un mercado interior y exterior todavía muy activo.

En paralelo, otras zonas olivareras de Andalucía y del resto de España han sufrido caídas similares, aunque con intensidad variable según la comarca y el tipo de plantación, lo que refuerza la idea de una campaña marcada por la desigualdad territorial en los resultados.

Comercialización muy dinámica y existencias a la baja

Pese al recorte productivo, el Ministerio subraya que el ritmo de comercialización ha sido muy positivo durante toda la campaña. El mercado interior y las exportaciones han seguido absorbiendo grandes volúmenes de aceite, sin señales de parón significativo en la demanda.

En lo que va de campaña, el consumo nacional ha adquirido alrededor de 505.000 toneladas de aceite de oliva, mientras que las ventas al exterior han sumado en torno a 1,04 millones de toneladas. Esta combinación de fuerte demanda interna y buen comportamiento de las exportaciones ha sostenido la salida de producto de las bodegas.

Organizaciones agrarias apuntan que, en el ecuador de la campaña, el sector había puesto ya en el mercado unas 746.000 toneladas, lo que equivaldría aproximadamente al 60% del total producido y supone un ligero incremento respecto al mismo momento del año anterior.

Con este ritmo de ventas y una cosecha sensiblemente más corta, las existencias totales de aceite de oliva se están reduciendo. A finales de marzo, se situaban alrededor de las 940.000 toneladas, repartidas entre cooperativas y almazaras, envasadores y operadores, refinerías y el Patrimonio Comunal Olivarero.

Las estimaciones del Ministerio y del propio sector apuntan a que las existencias al cierre de la campaña quedarán claramente por debajo de las de la campaña previa, estrechando así el margen de maniobra de cara al inicio de la próxima recolección y condicionando la evolución futura de los precios.

Precios en origen y rentabilidad del olivar

La combinación de menor producción, alta comercialización y reducción de existencias ha reabierto el debate sobre la formación de los precios en origen y la rentabilidad de las explotaciones, sobre todo en el olivar tradicional, con mayores costes y menor mecanización.

Representantes de organizaciones agrarias sostienen que, de acuerdo con la lógica de la oferta y la demanda, un escenario de menor aceite disponible debería traducirse en precios más altos para el productor. Sin embargo, señalan que esa reacción del mercado no se está produciendo con la intensidad que cabría esperar.

En algunas zonas productoras se denuncia que los precios en origen rondan en torno a los 4 euros por kilo, niveles que consideran insuficientes para cubrir los costes de producción en el olivar más tradicional, donde el margen de beneficio es más estrecho y la capacidad de inversión más limitada.

Las organizaciones del sector reclaman que se garantice un precio mínimo que permita cubrir gastos y mantener la actividad, recordando que detrás de cada litro de aceite hay miles de explotaciones familiares que dependen directamente de esta fuente de ingresos y que sostienen buena parte del tejido económico rural.

Al mismo tiempo, los productores insisten en que la campaña actual demuestra la capacidad del sector olivarero español para abastecer el mercado incluso en un contexto de producción algo más corta, y confían en que el valor del producto se refleje de forma más clara en las cotizaciones que reciben en almazara.

El balance que dejan los datos oficiales y las cifras del propio sector configura una campaña marcada por un descenso del 9% en la producción de aceite de oliva respecto al año anterior, motivado principalmente por un invierno complicado en las zonas olivareras, pero también por un mercado que sigue mostrando un gran dinamismo en las ventas. Con unas existencias que tienden a la baja y un contexto europeo de oferta más ajustada, el foco se traslada ahora a la evolución de los precios en origen y a la capacidad del sector para mantener la rentabilidad de las explotaciones en un escenario en el que el aceite de oliva continúa siendo un producto muy demandado tanto dentro como fuera de España.

control de la mosca del olivo
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