La planta de biomasa de Logrosán, en la provincia de Cáceres, ha comenzado a verter de forma regular electricidad renovable al sistema eléctrico español. Se trata de una instalación de referencia en el sector de la biomasa en España, tanto por su tamaño como por el impacto que tendrá en el territorio y en la reducción de emisiones.
Promovida y explotada por ACCIONA Energía, esta central supone un paso más en la apuesta por las energías renovables gestionables, capaces de funcionar las 24 horas y de complementar a la eólica y la solar. Además, refuerza el papel de Extremadura como polo de generación verde y como ejemplo de cómo la transición energética puede ir de la mano del desarrollo rural.
Características técnicas de la planta de biomasa de Logrosán

La central puesta en marcha en Logrosán cuenta con una potencia instalada de 50 megavatios (MW), lo que la sitúa entre las mayores plantas de biomasa operativas en España. La compañía prevé que la producción anual alcance en torno a los 380 gigavatios hora (GWh), suficiente para cubrir el consumo eléctrico de decenas de miles de hogares.
Según los datos facilitados por ACCIONA Energía, esta generación permitirá evitar la emisión de más de 187.000 toneladas de CO2 al año. La magnitud de esta reducción se equipara a retirar de la circulación unos 60.000 vehículos de combustión o a la absorción de carbono que proporcionarían miles de árboles repartidos por el territorio.
El funcionamiento de la instalación se apoya en un consumo anual estimado de 275.000 toneladas métricas de biomasa, compuesta principalmente por restos forestales: podas, monte bajo y otros residuos procedentes de aprovechamientos agroforestales. Este volumen de combustible renovable es clave para garantizar una operación continua y estable.
En el plano regulatorio, la planta fue adjudicada en la tercera subasta del régimen económico de energías renovables organizada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Este marco garantiza un precio estable para la electricidad producida durante un periodo de 20 años, aportando certidumbre tanto al promotor como a la cadena de suministro asociada.
Biomasa gestionable y estabilidad del sistema eléctrico
La biomasa se considera una fuente de energía renovable gestionable y síncrona, capaz de operar de forma continuada y de responder con rapidez a los picos de demanda. A diferencia de otras tecnologías renovables cuyo rendimiento depende de la meteorología, una planta de biomasa puede programar su producción y contribuir a la inercia y estabilidad de la red.
En el caso de Logrosán, la capacidad de la instalación para funcionar prácticamente todo el año permite apoyar el equilibrio del sistema eléctrico, especialmente en momentos en los que otras renovables, como la fotovoltaica o la eólica, reducen su aportación. Esta flexibilidad es uno de los argumentos que explican el creciente interés por la biomasa en la planificación energética europea.
La tecnología empleada integra sistemas avanzados de monitorización, control digital y diagnóstico predictivo, que ayudan a maximizar el rendimiento de las calderas, reducir paradas imprevistas y optimizar el uso del combustible. Del mismo modo, se han incorporado equipos de reducción de emisiones de alta eficiencia, orientados a cumplir los estándares ambientales más estrictos vigentes en la Unión Europea.
ACCIONA Energía cuenta con más de dos décadas de experiencia en proyectos de biomasa, desde el diseño y la construcción hasta la operación y el mantenimiento, incluida la gestión del suministro de combustible. Esta trayectoria se apoya en una red de proveedores consolidados, en algunos casos ya en tercera generación, lo que facilita la continuidad del proyecto en el largo plazo.
Gestión forestal y prevención de incendios en la zona
Uno de los efectos menos visibles pero más relevantes de la planta de Logrosán es su contribución a la gestión activa de los montes del entorno. La recogida sistemática de restos forestales para alimentar la central reduce de manera significativa la cantidad de material combustible acumulado en el campo.
Al retirar podas, matorral y residuos de aprovechamientos forestales, se disminuye la carga de combustible disponible en caso de incendio. Esto no solo reduce la probabilidad de que se declare un fuego, sino que también limita su intensidad y virulencia cuando llega a producirse, facilitando las labores de extinción.
Buena parte de los empleos asociados al suministro de biomasa se centra precisamente en estas tareas. Alrededor de 200 personas trabajan de forma directa en la valorización de podas, monte bajo y residuos forestales, una cifra que la propia compañía compara con disponer de unos 200 “bomberos forestales” operativos todo el año en labores preventivas.
Esta estructura de trabajo continuado en el territorio contribuye a mantener los montes más limpios y ordenados, favoreciendo también otros usos del medio natural, como la ganadería extensiva, la caza controlada o el turismo rural. La planta, por tanto, no solo genera energía, sino que incentiva una forma de gestión del entorno más activa y profesionalizada.
Empleo y dinamización económica en el medio rural
El impacto socioeconómico de la planta de biomasa de Logrosán se ha dejado notar desde la fase de obra. Durante la construcción se crearon más de 400 puestos de trabajo, muchos de ellos ocupados por personal de la propia comarca y de otras zonas de Extremadura, lo que supuso un impulso temporal importante para la economía local.
En la etapa de operación, la instalación mantiene alrededor de 30 empleos directos en plantilla, encargados de la explotación y el mantenimiento de la central. A estos se suman más de 900 autónomos y pequeñas y medianas empresas de los sectores agroforestal y del transporte que participan en la cadena de suministro de biomasa y en otros servicios asociados.
Dentro de este entramado de actividad, una parte relevante corresponde a las labores de logística, recogida, acondicionamiento y transporte del combustible. Esto implica contratación de maquinaria, camiones, talleres, suministros y servicios auxiliares que se contratan, en gran medida, en el propio territorio, generando un efecto arrastre sobre distintos sectores económicos.
Las estimaciones apuntan a que aproximadamente un tercio de los ingresos vinculados a la planta retorna directamente al entorno en forma de contratación de servicios, empleo local y compra de insumos. En una zona afectada por procesos de despoblación y escasez de alternativas industriales, esta inyección de actividad actúa como un polo de dinamización económica.
Proyectos complementarios y apoyo al tejido local
Más allá de la generación eléctrica, ACCIONA Energía ha puesto en marcha diversas iniciativas paralelas para reforzar el tejido socioeconómico en el entorno de Logrosán. Estas actuaciones buscan aprovechar las sinergias del proyecto para apoyar a cooperativas, ganaderos y proveedores locales.
Entre las medidas destacadas figura un proyecto dirigido a revitalizar la cooperativa de aceite de oliva Del Campo San Mateo, que persigue modernizar su actividad y mejorar su competitividad. También se ha impulsado la instalación de un sistema de autoconsumo fotovoltaico en una cooperativa de ganaderos, con el objetivo de rebajar su factura energética y hacer más sostenible su explotación.
La compañía ha articulado además una línea de ayudas económicas para la adquisición de maquinaria por parte de los suministradores de biomasa, facilitando que autónomos y pymes puedan invertir en equipos más eficientes para la recogida y transporte del material forestal. Esta financiación contribuye a profesionalizar la cadena de valor y a mejorar la seguridad y las condiciones de trabajo.
Todo este conjunto de actuaciones refuerza la idea de la planta como motor de desarrollo rural a largo plazo, más allá de los empleos directos en la central. La presencia de un comprador estable de biomasa y de una gran instalación energética genera oportunidades para consolidar nuevas actividades económicas en el entorno.
Experiencia previa de ACCIONA Energía en biomasa
La apuesta por la biomasa en Logrosán se enmarca en una trayectoria amplia de ACCIONA Energía en este ámbito. La compañía fue pionera en el sur de Europa con la puesta en marcha de la planta de biomasa de Sangüesa, de 30 MW, a principios de los años 2000, a la que siguieron las instalaciones de Briviesca (16 MW) y Miajadas (15 MW).
Estas experiencias previas han permitido acumular conocimiento en todo el ciclo de vida de las centrales de biomasa, desde la definición del proyecto y la ingeniería hasta la operación diaria y la gestión de la cadena de suministro. La robustez de la red de proveedores y la incorporación progresiva de tecnologías de control y optimización han sido claves para afianzar este modelo.
En el contexto europeo, la biomasa se consolida como una pieza relevante en la estrategia de descarbonización del sector eléctrico, especialmente en regiones con abundantes recursos forestales. Proyectos como el de Logrosán se alinean con los objetivos comunitarios de reducción de emisiones y con las políticas de impulso a las energías renovables firmes y gestionables.
La planta cacereña se presenta así como una instalación que combina generación renovable estable, mejora de la gestión forestal y dinamización económica en zonas rurales, elementos que la sitúan como un ejemplo representativo de la evolución reciente del sector de la biomasa en España y en el conjunto de la Unión Europea.
Con la entrada en operación de la planta de biomasa de Logrosán, Extremadura suma una infraestructura que no solo aporta electricidad renovable al sistema, sino que también impulsa la prevención de incendios, el empleo local y la actividad económica en un entorno marcado por la despoblación. El proyecto combina experiencia tecnológica, un marco regulatorio estable y una cadena de valor territorializada, configurando un modelo de referencia para el despliegue de nuevas instalaciones de biomasa en España y en otros países europeos.