
Hoy celebramos el Día Mundial de los Océanos. En este día recordamos la gran influencia que tienen los océanos en nuestra vida y la importancia de protegerlos. Sin los océanos, la vida en la Tierra no sería posible tal como la conocemos. Alrededor del 70% del oxígeno que respiramos es generado por ellos, y además, absorben cerca del 30% del dióxido de carbono que emitimos. Ofrecen una rica provisión de alimentos y recursos, y son hogar de innumerables especies marinas.
No sólo es vital protegerlos, sino también aprovechar sus ventajas de manera sostenible. Los océanos nos permiten generar energía renovable, una fuente que es limpia, sostenible y prácticamente inagotable. En este artículo, profundizaremos sobre cómo los océanos pueden ser una fuente clave de energía en el futuro y los diferentes tipos de tecnología que nos permiten capturar esta energía.
¿Qué aprovechamos de los océanos para obtener energía?
Para generar energía a partir de los océanos, aprovechamos diversos fenómenos naturales, como el viento, las olas, las corrientes y las mareas. Estos elementos pueden ser transformados en electricidad mediante diferentes tecnologías, y representan una solución prometedora frente a la crisis energética global.
Una de las formas más conocidas de energía oceánica es la energía eólica marina. Al instalar aerogeneradores en alta mar, donde los vientos son más fuertes y constantes que en tierra, se logra generar cantidades significativas de energía. Además, esta tecnología permite aprovechar grandes extensiones del océano sin interferir en áreas terrestres habitadas.
La energía undimotriz, que es la energía de las olas, también tiene un gran potencial. Utilizando dispositivos como boyas y generadores submarinos que captan el movimiento de las olas, se puede transformar este movimiento en electricidad. Sin embargo, la energía obtenida de las olas es más irregular que otras formas de energía, como la mareomotriz, pero la capacidad de captación energética sigue siendo elevada.
Tipos de energía renovable extraída de los océanos
Existen varias categorías de energías renovables que pueden ser obtenidas a partir del vasto potencial de los océanos:
- Energía mareomotriz: Se basa en el aprovechamiento del ascenso y descenso del nivel del agua causado por las mareas. Un dique con compuertas permite la entrada del agua, que luego pasa por turbinas para generar electricidad.
- Corrientes marinas: Similar a la energía eólica, pero en lugar de viento, emplea las corrientes oceánicas para mover generadores sumergidos.
- Energía de las olas: Captura el movimiento de las olas para generar energía. Esta puede ser inconstante debido a las variables condiciones climáticas, pero ciertas regiones costeras tienen un potencial significativo.
- Energía térmica oceánica: Aprovecha la diferencia de temperatura entre el agua superficial y las profundidades oceánicas para generar electricidad mediante un ciclo termodinámico, como el ciclo de Rankine.
- Energía del gradiente salino: También llamada energía azul, se basa en la diferencia de concentración de sal entre el agua dulce y el agua de mar, aprovechando los principios de la ósmosis.
Ventajas y desafíos de las energías renovables marinas
Entre las ventajas más destacables de obtener energía de los océanos se encuentran su sostenibilidad y abundancia. Al ser una fuente completamente renovable, no produce emisiones de gases de efecto invernadero ni contaminación atmosférica. Además, el potencial energético de los océanos es vasto, y se estima que podría cubrir las necesidades energéticas globales si se aprovechara plenamente.
Otra ventaja importante es la creación de empleo. La implementación de las tecnologías marinas puede generar miles de puestos de trabajo directos e indirectos, desde el diseño y fabricación de equipos hasta su instalación y mantenimiento.
Sin embargo, también existen importantes desafíos. Uno de los principales problemas es el impacto ambiental. Aunque la energía renovable es limpia, las infraestructuras necesarias para su extracción pueden interferir en los ecosistemas marinos. Las turbinas submarinas, por ejemplo, pueden alterar las rutas de migración de algunas especies marinas.
Además, las zonas óptimas para instalar estas tecnologías no siempre son accesibles, y a menudo requieren grandes inversiones iniciales en términos de infraestructuras. También es necesario un esfuerzo continuo en la investigación, desarrollo y optimización de estas tecnologías para hacerlas más eficientes y rentables.
Proyectos actuales y su potencial

En todo el mundo, muchos proyectos ya están en marcha para aprovechar el potencial de los océanos. Por ejemplo, EMEC (European Marine Energy Centre) en Escocia alberga diferentes tecnologías relacionadas con las corrientes marinas y la energía undimotriz. También en Escocia, el MeyGen Tidal Energy Project es una de las mayores instalaciones de energía mareomotriz del mundo, con una capacidad de hasta 270 MW.
En otros países de Europa, como Francia y Corea del Sur, se están desarrollando centrales mareomotrices que hacen uso de presas para controlar el flujo del agua y generar electricidad, como la planta de La Rance en Bretaña, que ha sido pionera en esta tecnología desde su creación en 1967.
La energía de los océanos aún está en su etapa de desarrollo comparado con otras formas de energías renovables como la solar o la eólica en la superficie terrestre. No obstante, a medida que la tecnología avanza, su potencial para contribuir significativamente al suministro energético mundial sigue creciendo.
Con una inversión adecuada, nuevas investigaciones y un compromiso por la sostenibilidad, los océanos podrían convertirse en una fuente clave de energía renovable. Este cambio no solo debe ser aprovechado como una solución energética, sino también como una oportunidad para crear sociedades más sostenibles y conscientes de la importancia del entorno marino.

