
El sector de las energías renovables en la península está a punto de recibir un impulso histórico con la confirmación de una inversión de calado en la provincia de Lérida. La gestora danesa Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) ha dado el paso definitivo para financiar la construcción de la planta de biogás Cobirgy, que se ubicará en el municipio de La Sentiu de Sió, en la comarca de la Noguera. Este ambicioso proyecto no solo representa la primera incursión de su fondo especializado en el mercado español, sino que se posiciona como una infraestructura clave para la transición energética en el sur de Europa.
La llegada de este complejo industrial supone un soplo de aire fresco para la economía rural de la zona, ya que se plantea bajo un modelo de colaboración directa con el sector primario. Al tratarse de una instalación de tales dimensiones, su puesta en marcha reforzará la independencia energética de la región, aprovechando recursos que hasta ahora suponían un reto medioambiental para las explotaciones agrarias. La intención es que la planta se convierta en un referente de sostenibilidad, demostrando que la gestión de residuos puede ser rentable y respetuosa con el entorno al mismo tiempo.
Un modelo de economía circular basado en el territorio
Lo que realmente hace que este proyecto destaque sobre el papel es su fuerte arraigo local. Se ha confirmado que más de 350 explotaciones ganaderas de la comarca ya han firmado su adhesión formal a la iniciativa. Esto garantiza que la gran mayoría de la materia prima, concretamente más del 80% del purín que alimentará los digestores, provendrá de granjas situadas en un radio de apenas 15 kilómetros. Esta proximidad es fundamental para que el balance de emisiones sea positivo, ya que reduce drásticamente el impacto logístico y la huella de carbono derivada del transporte de los residuos.

La planta está diseñada para procesar hasta 500.000 toneladas de materia orgánica al año, combinando restos agrícolas con residuos de la industria agroalimentaria. Al transformar estos desechos, la instalación ayudará a mitigar uno de los problemas más persistentes de las zonas con alta densidad ganadera: la contaminación de acuíferos por nitratos. De este modo, la actividad de Cobirgy permitirá a los ganaderos gestionar sus deyecciones de forma más eficiente y limpia, cumpliendo con las normativas ambientales más exigentes sin que suponga un quebradero de cabeza para sus negocios.
Tecnología de vanguardia para la descarbonización
En términos de rendimiento, las cifras que maneja la compañía son mareantes. Se estima que la producción anual superará los 230 GWh de biometano, lo que la convertirá en la instalación con mayor capacidad de producción de este gas renovable en toda España hasta la fecha. El biometano resultante podrá inyectarse directamente en la red de gas natural existente o utilizarse como combustible para el transporte pesado, ofreciendo una alternativa real y viable a los combustibles fósiles. El proceso se apoya en tecnología de última generación para asegurar que el aprovechamiento energético sea máximo en cada etapa del ciclo.

Además de la generación de energía limpia, el complejo tendrá una segunda vía de producción muy relevante para el campo. Se calcula que saldrán de la planta unas 150.000 toneladas anuales de fertilizantes orgánicos y mejoradores de suelo. Estos productos permitirán a los agricultores locales reducir su dependencia de los abonos químicos, cerrando así el círculo de la materia orgánica: lo que empezó como un residuo en la granja vuelve al campo en forma de nutriente de alta calidad para los cultivos, mejorando la salud del terreno a largo plazo.
Respaldo institucional y plazos de ejecución
El calado estratégico de la planta de La Sentiu de Sió no ha pasado desapercibido para las autoridades catalanas, que han declarado la iniciativa como un Proyecto Empresarial Estratégico. Este reconocimiento, sumado a una subvención para la inversión inicial (CAPEX) concedida por la Generalitat, facilita la tramitación administrativa y refuerza la viabilidad del proyecto. La inversión se canaliza a través del fondo Advanced Bioenergy Fund I de CIP, que cuenta con un capital total de 727 millones de euros para proyectos de bioenergía en diversos países como Dinamarca, Bélgica o Reino Unido.

En cuanto al calendario previsto, la compañía espera que las máquinas empiecen a trabajar sobre el terreno durante la segunda mitad del año 2026. El periodo de construcción se estima en unos dos años y medio, lo que situaría la entrada en operación comercial del complejo para finales de 2028. Aunque se trata de un plazo ajustado para una obra de esta magnitud, los promotores confían en la estrecha colaboración con los socios locales y las administraciones para cumplir con las etapas marcadas y empezar a inyectar energía renovable a la red lo antes posible.
Este despliegue industrial en la Noguera forma parte de una apuesta más amplia de CIP por el mercado energético español, donde ya gestiona importantes parques eólicos y proyectos de hidrógeno verde. Con la planta de Cobirgy, se abre una nueva etapa para el biogás en nuestro país, posicionando a Cataluña como un núcleo fundamental en la producción de combustibles neutros en carbono. La combinación de tecnología puntera, respaldo financiero internacional y una base social sólida gracias a los ganaderos locales, sienta las bases para que este complejo sea un motor de desarrollo sostenible durante las próximas décadas.