
Este verano, las costas españolas han sido testigos del inesperado protagonismo de un peculiar organismo marino: las salpas. Muchos bañistas, desde Alicante a Ibiza y en playas del Cantábrico y Mediterráneo, han reportado la presencia de estas criaturas de aspecto gelatinoso y transparente, generando confusión y cierto recelo. Su similitud superficial con las medusas o incluso con fragmentos flotantes de plástico ha provocado dudas sobre si son peligrosas o si requieren alguna intervención.
Numerosos usuarios de redes sociales han compartido imágenes y relatos sobre la aparición masiva de estos seres en la orilla, una situación que, aunque no es inédita, resulta cada vez más frecuente en los veranos españoles. Las autoridades y expertos han querido aclarar la verdadera naturaleza de las salpas y su relevancia para el ecosistema marino.
¿Qué son las salpas y por qué no se deben confundir con medusas?

Las salpas (familia Salpidae), también conocidas como sálpidos, son invertebrados marinos pertenecientes al grupo de los tunicados. Aunque por su textura gelificada y transparencia pueden recordar a una medusa, no guardan relación genética con ellas. Su cuerpo, en forma de barril y con un tamaño que puede llegar a los 10 centímetros, está recubierto por una túnica blanda y translúcida.
Una de las diferencias más notables respecto a las medusas es la ausencia de tentáculos urticantes o células tóxicas. Las salpas no pican ni resultan dañinas para los humanos; de hecho, su fragilidad es tal que pueden desintegrarse con facilidad tras un contacto brusco.
Poseen sifones en ambos extremos del cuerpo, que les permiten moverse, expulsar desechos y alimentarse mediante un sistema de bombeo de agua. Su principal nutriente es el fitoplancton, base de la vida marina y responsable de generar aproximadamente la mitad del oxígeno que respiramos.
También se caracterizan por su capacidad de formar colonias en largas cadenas, que pueden extenderse hasta más de 10 metros. Esta organización colectiva puede ser espectacular a la vista y a menudo resulta desconcertante para quienes las encuentran por primera vez.
Avistamientos recientes y zonas afectadas

Durante las últimas semanas, se han registrado acumulaciones de salpas en diferentes enclaves del litoral, con especial incidencia en playas de Cantabria como El Sardinero, Mataleñas, San Juan de la Canal y La Maruca, además de zonas de Alicante, Ibiza y otros puntos costeros del Mediterráneo.
Estos episodios no son exclusivos del presente año. En veranos anteriores como 2019, 2021 y 2024, ya se había detectado un incremento de la presencia de salpas en las playas de España, coincidiendo siempre con determinadas condiciones ambientales.
¿Por qué aumentan las salpas en nuestras costas?

La proliferación de salpas está ligada principalmente al aumento del fitoplancton en el agua, especialmente cuando crecen las concentraciones de dióxido de carbono y las temperaturas del mar suben. En años en los que la comida abunda, las salpas se reproducen rápidamente por clonación asexual, formando esas largas cadenas tan características.
Otros factores ambientales, como el cambio climático y las variaciones en las corrientes y temperaturas, favorecen o desencadenan estos incrementos poblacionales. Se considera asimismo un fenómeno cíclico natural, relacionado con los grandes ciclos oceanográficos y biológicos.
¿Qué función cumplen en el ecosistema marino?

Las salpas desempeñan un papel fundamental en la salud de los océanos. Al alimentarse de fitoplancton, ayudan a regular su población y a evitar desequilibrios que pueden perjudicar a otras especies marinas. Además, sus excrementos y cuerpos muertos, ricos en carbono, se depositan en el fondo marino, lo que favorece el almacenamiento de carbono y ayuda a mitigar los efectos del cambio climático.
Su presencia es un signo de la buena calidad y diversidad de las aguas. Destacan, además, por contribuir activamente en el ciclo del carbono, colaborando en la limpieza y regulación del equilibrio del ecosistema marino.
¿Qué hacer si encuentras salpas en la playa?
Las autoridades y biólogos marinos recomiendan no manipular ni extraer las salpas del agua. Son animales muy frágiles fuera de su entorno y no sobreviven en la superficie. No requieren notificación a socorristas, ni suponen restricción para el baño. Simplemente, obsérvalas con respeto y deja que cumplan su función en el mar.
En el caso de que existan dudas sobre su identificación, se recomienda fijarse en su forma de barril, transparencia y la presencia de sifones en ambos extremos. Si se detectan largas cadenas flotantes, se puede estar seguro de que se trata de salpas y no de medusas.
La presencia de salpas en las costas españolas refleja los cambios cíclicos y ecológicos del océano. Lo más recomendable es admirar su belleza y dejar que sigan su viaje en el agua, donde cumplen un papel importante en el equilibrio del ecosistema marino y en la salud del planeta.