La gestión de los residuos industriales es un quebradero de cabeza que el sector del calzado en la Comunitat Valenciana se ha propuesto resolver de una vez por todas. Gracias al impulso de la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, se ha puesto en marcha una iniciativa que busca dar una segunda vida al poliuretano, un material que hasta ahora solĆa acabar acumulado en vertederos debido a su compleja estructura. Este proyecto no solo pretende reducir el impacto ambiental, sino que busca establecer un sistema productivo donde nada se desperdicie y todo vuelva a entrar en la cadena de montaje.
El esfuerzo, que ha sido bautizado como VAL-rPU-CALZADO, se centra en recuperar materias primas de gran valor a travĆ©s de tĆ©cnicas que combinan lo mejor de la mecĆ”nica y la quĆmica. No es moco de pavo, ya que hablamos de tratar plĆ”sticos termoestables que no se pueden fundir asĆ como asĆ para darles otra forma. La idea es que las empresas dejen de depender tanto de los materiales vĆrgenes y empiecen a mirar con otros ojos lo que antes consideraban simple basura, convirtiĆ©ndola en componentes de alta calidad para los zapatos que nos ponemos a diario.
Glicólisis y recuperación molecular de materiales
Para lograr este hito, los investigadores se estĆ”n apoyando en un proceso quĆmico llamado glicólisis. BĆ”sicamente, lo que hacen es romper las cadenas moleculares del poliuretano que sobra en las fĆ”bricas para obtener polioles reciclados. Estos compuestos son fundamentales, ya que una vez recuperados se pueden mezclar en nuevas fórmulas para fabricar suelas y otros componentes con unas propiedades mecĆ”nicas que no tienen nada que envidiar a las de los materiales convencionales de toda la vida.
A diferencia de los mĆ©todos mĆ”s rudimentarios que solo trituran el residuo para usarlo como relleno de baja calidad, esta tecnologĆa permite que el material mantenga su valor original. Se ha conseguido avanzar hacia una validación industrial a escala semiindustrial, lo que significa que el invento funciona y que los niveles de calidad obtenidos estĆ”n muy cerca de lo que exige el mercado actual. Los siguientes pasos ya estĆ”n marcados: conseguir las certificaciones necesarias y preparar el terreno para que esta tecnologĆa llegue pronto a las fĆ”bricas de forma comercial.
Colaboración entre centros tecnológicos y empresas del sector
Este avance no es fruto de la casualidad, sino de una alianza bastante sólida entre diferentes actores del tejido industrial. La empresa Synthelast es la que lleva la batuta en la coordinación del desarrollo de estos nuevos polĆmeros, mientras que una marca tan conocida como Pikolinos se encarga de validar que las suelas recicladas cumplen con lo que el cliente espera en cuanto a comodidad y resistencia. Por su parte, el centro tecnológico Inescop aporta su conocimiento en el reciclado quĆmico y la caracterización de los materiales para que todo el proceso sea tĆ©cnicamente viable.
La iniciativa tambiĆ©n cuenta con el respaldo de la firma Onditec para optimizar los procesos y, lo que es muy importante, con el apoyo financiero de la Unión Europea a travĆ©s del programa FEDER Comunitat Valenciana. Todo este ecosistema de trabajo se alinea con las estrategias de descarbonización, buscando reducir drĆ”sticamente las emisiones de CO2 mediante la valorización de los residuos. Es una forma de demostrar que la innovación puede ser rentable y sostenible al mismo tiempo, posicionando a la industria espaƱola como un referente en economĆa circular.
Este proyecto marca un punto de inflexión en la forma en la que se fabrican y se desechan los componentes del calzado en Europa. Al integrar procesos avanzados que permiten recuperar recursos que antes se daban por perdidos, se consigue un modelo mucho mĆ”s eficiente que protege el entorno sin renunciar a la calidad del producto final. Se abre asĆ un camino esperanzador para que otros sectores que utilizan polĆmeros similares adopten estas tecnologĆas de reciclaje avanzado y dejen atrĆ”s el viejo modelo de usar y tirar.

