La industria del biodiésel en Argentina atraviesa un momento de incertidumbre. Tras meses de negociaciones, el Senado ha vuelto a aplazar la votación de la nueva ley de biocombustibles, y mientras tanto, la Unión Europea ha dado un paso atrÔs en su intento de clasificar la soja como materia prima de alto riesgo. El sector, que concentra su producción en Rosario, sigue operando con una capacidad instalada muy por debajo de su potencial. Todo esto ocurre en un contexto global donde los combustibles renovables ganan protagonismo, pero las reglas aún no terminan de definirse.
La falta de acuerdo entre los legisladores argentinos ha vuelto a dejar en el aire una normativa que busca actualizar el rĆ©gimen vigente desde 2021. Las discrepancias se centran en el tratamiento que recibirĆ”n las pequeƱas y medianas empresas productoras de biodiĆ©sel frente a las grandes compaƱĆas integradas. Mientras tanto, las exportaciones al mercado europeo, que suponen una de las principales salidas para el producto, han estado pendientes de un hilo despuĆ©s de que Bruselas planteara restricciones por deforestación.
Un Senado dividido ante la nueva ley
El pasado jueves, la sesión que iba a debatir el proyecto quedó suspendida a Ćŗltima hora. La causa: diferencias entre los propios bloques oficialistas y las provincias productoras. SegĆŗn fuentes parlamentarias, el punto mĆ”s conflictivo es el esquema de comercialización del biodiĆ©sel. Mientras el bioetanol mantendrĆa sus cupos garantizados para caƱa y maĆz, las pymes de biodiĆ©sel perderĆan progresivamente su protección frente a las grandes empresas. El texto original contempla un aumento del corte obligatorio del 7,5% al 10% para el biodiĆ©sel, y del 12% al 15% para el bioetanol. Pero la transición de las pymes no integradas, que hoy abastecen el 70% del mercado, ha generado un fuerte rechazo.
La suspensión no es un hecho aislado. Ya en ocasiones anteriores, la falta de consenso ha retrasado la actualización de una ley que data de hace aƱos. El senador santafesino Marcelo Lewandowski fue uno de los que cuestionó el impacto sobre las empresas regionales. āNo podemos dejar a las pymes en la estacadaā, llegó a decir en la reunión de labor parlamentaria. Por eso, el oficialismo baraja ahora la posibilidad de separar el tratamiento del bioetanol y del biodiĆ©sel, para no bloquear todo el paquete por los desacuerdos parciales.
La presión europea y la capacidad ociosa

En paralelo, el sector ha recibido un respiro con la decisión del Parlamento Europeo de frenar la propuesta de la Comisión de incluir a la soja en la lista de materias primas de alto riesgo por cambio indirecto del uso del suelo. Si se hubiera aprobado, las importaciones de biodiĆ©sel argentino habrĆan quedado muy limitadas. Bruselas tendrĆ” que redactar un nuevo reglamento, mientras tanto, las exportaciones pueden continuar. SegĆŗn Gustavo IdĆgoras, presidente de Ciara-CEC, la capacidad instalada en Rosario es la mayor del mundo, pero solo se utiliza un 15%. āEl 85% estĆ” apagadoā, afirmó. El potencial exportador se estima en 1.500 millones de dólares anuales, frente a los 500 millones actuales.
La secretaria de Comercio Exterior de Santa Fe, Georgina Losada, destacó que la provincia concentra el 85% de la producción nacional y el 100% de las exportaciones, siendo BĆ©lgica y PaĆses Bajos los principales clientes. De haberse aplicado la medida europea, la continuidad de la industria habrĆa quedado en riesgo. āEstamos aliviados, pero la discusión no estĆ” cerradaā, apuntaron desde CancillerĆa argentina.
El futuro del biodiƩsel en el mercado global
El contexto internacional abre nuevas oportunidades. Los combustibles sostenibles para aviación y transporte marĆtimo son una vĆa de crecimiento. Argentina ya participa en los debates de la OACI y la OMI, y la SecretarĆa de EnergĆa ha habilitado el uso de biodiĆ©sel en barcos. Una biorefinerĆa planeada en San Lorenzo, con una inversión de 400 millones de dólares, demuestra el interĆ©s del sector. Pero todo esto choca con la necesidad de un marco normativo estable. Las empresas reclaman una legislación que no las someta a regulaciones mensuales, como ocurre actualmente. Mientras el Congreso no resuelva sus diferencias, la industria seguirĆ” en vilo.
Con la ley aĆŗn sin aprobar y las exportaciones pendientes de la evolución en Bruselas, el biodiĆ©sel argentino se aferra a la esperanza de que el diĆ”logo polĆtico dĆ© pronto sus frutos. La próxima sesión del Senado serĆ” decisiva para desencallar un sector que podrĆa generar miles de puestos de trabajo y divisas si se le dan reglas claras.


