Después de un largo recorrido administrativo y no pocos debates, la capital gaditana ha activado oficialmente su normativa de movilidad sostenible. La medida, que responde a las exigencias marcadas tanto por la Unión Europea como por la legislación nacional para urbes con más de 50.000 habitantes, ya aparece reflejada en el Boletín Oficial de la Provincia, marcando un antes y un después en el tránsito por el corazón histórico y el litoral de la ciudad.
Aunque la noticia ha caído con cierta naturalidad entre los vecinos, lo cierto es que la puesta en marcha de esta Zona de Bajas Emisiones trae consigo un cambio en las reglas del juego para quienes se desplazan en coche. Durante esta primera etapa, el Ayuntamiento ha optado por un enfoque más pedagógico que punitivo, permitiendo que la gente se familiarice con el nuevo escenario sin el temor inmediato a que la cartera sufra un revés.

Áreas afectadas y perímetros de restricción

La denominada Zona de Bajas Emisiones (ZBE) se divide principalmente en dos grandes bloques. El primero abarca casi la totalidad del casco antiguo, dejando fuera únicamente la ronda de circunvalación exterior, lo que permite que calles como la Avenida del Puerto, el Campo del Sur o el Paseo de Carlos III sigan sirviendo de desahogo para el tráfico perimetral. El segundo bloque se sitúa en extramuros, concretamente en el tramo del Paseo Marítimo comprendido entre la Glorieta Ana Orantes y la calle Caracolas, una zona que ya venía experimentando procesos de peatonalización.
Es llamativo que, a pesar de ocupar apenas 1,5 kilómetros cuadrados, la incidencia es enorme debido a la particular geografía de la ciudad, donde el suelo residencial escasea. El control del paso de vehículos se ha encomendado a un sistema tecnológico compuesto por 33 cámaras inteligentes que ya están operativas. Estos dispositivos no solo vigilan quién entra y quién sale, sino que se integrarán con una aplicación informática para gestionar los permisos de manera automática, cruzando datos con la Dirección General de Tráfico.
Calendario de restricciones y etiquetas permitidas

El despliegue de la normativa se hará de forma escalonada para no pillar a nadie desprevenido. Durante el presente año, los vehículos de fuera de Cádiz que tengan etiquetas Cero, Eco o C podrán circular sin problemas. Sin embargo, aquellos que luzcan la etiqueta B o carezcan de distintivo tendrán prohibido el acceso, a menos que su destino sea un aparcamiento público subterráneo dentro de la zona. En ese caso, los parkings deberán informar de la matrícula al consistorio para evitar que salte la alarma del sistema de sanciones.
De cara a 2027, la tuerca se apretará un poco más para los visitantes. A partir de esa fecha, solo los coches con distintivo Cero o Eco podrán entrar en las zonas restringidas si no pagan sus impuestos en la ciudad. El objetivo final es bastante ambicioso, ya que se prevé que para el año 2035 el acceso quede limitado exclusivamente a vehículos con tecnologías de cero emisiones, salvo contadas excepciones de emergencia o servicios públicos esenciales como bomberos o ambulancias.
Exenciones para residentes y gestión de multas
Una de las claves de esta versión gaditana de la ZBE es el trato de favor hacia el ciudadano local. El Ayuntamiento ha dejado claro que cualquier vehículo que tenga su domicilio fiscal en Cádiz y abone aquí su impuesto de circulación podrá moverse por todo el término municipal sin miedo a ser multado, tenga la etiqueta que tenga. Es una forma de no castigar a las familias que no pueden permitirse renovar el coche cada pocos años, un alivio para muchos currantes que dependen de su viejo utilitario.
En cuanto al tema económico, las sanciones por saltarse la norma se han fijado en 200 euros. No obstante, se ha establecido un periodo de gracia de seis meses en el que se enviarán cartas informativas en lugar de multas. Esta fase de pruebas servirá para ajustar el software y colocar toda la señalética vertical necesaria. Además, se espera que para el próximo otoño ya estén en marcha campañas de información más agresivas para que tanto turistas como vecinos de localidades cercanas sepan a qué atenerse al entrar en la ciudad.
Para facilitar las cosas, se está terminando de pulir una herramienta digital que permitirá solicitar autorizaciones puntuales. Esto vendrá de perlas para casos específicos como mudanzas, visitas a talleres, asistencia a centros médicos o el acceso a hoteles para turistas. El consistorio defiende que, aunque la calidad del aire en Cádiz suele ser buena gracias a la brisa marina, es necesario cumplir con la agenda climática para asegurar una ciudad más amable y con menos ruido de motores en sus calles más estrechas.

La transformación de la movilidad en la capital gaditana es ya un hecho administrativo que busca equilibrar las exigencias medioambientales con la singularidad de una ciudad que vive volcada al mar y su patrimonio histórico. Con un despliegue tecnológico de cámaras y un margen de medio año para que todos los usuarios se pongan al día, el éxito de esta Zona de Bajas Emisiones dependerá en gran medida de la capacidad de adaptación de los conductores y de la mejora paralela de los servicios de transporte público, garantizando que Cádiz siga siendo una ciudad accesible y habitable para todos sus vecinos.
