
La Guardia Civil ha dado un paso relevante en materia ambiental al introducir combustible sostenible para aviación (SAF) en los vuelos de su Servicio Aéreo, en línea con su compromiso con la sostenibilidad y la protección del entorno.
La base seleccionada para arrancar esta implantación es Huesca: la Unidad Aérea de Huesca se convierte en la primera del Cuerpo que recibe de manera regular biocombustible elaborado a partir de biomasa, tras superar las verificaciones técnicas y de calidad correspondientes.
Qué aporta el uso del SAF
El empleo de este biocarburante se considera la vía principal de descarbonización en la aviación, con una reducción potencial de emisiones de CO2 de hasta el 80% respecto al combustible fósil convencional, según la experiencia acumulada en el sector.
Aplicado al servicio operativo de Huesca, la previsión indica que el helicóptero asignado podría evitar la emisión de unas 140 toneladas de CO2 en 2026, un recorte significativo en la huella de carbono de sus misiones.
Cómo se ha articulado la implantación
El despliegue se enmarca en un protocolo de colaboración con Repsol impulsado por la Dirección General de la Guardia Civil, centrado en eficiencia energética y sostenibilidad de las aeronaves del Servicio Aéreo, incluida la adopción de SAF de origen biomásico.
El biocombustible suministrado cumple los estándares internacionales de calidad y ha superado satisfactoriamente las pruebas desarrolladas en colaboración con el propio Servicio Aéreo, garantizando su idoneidad para operaciones.
Aunque el uso de estos combustibles no es una exigencia para las aeronaves del Estado, la Guardia Civil ha optado por integrarlos como parte de su estrategia de descarbonización y transición ecológica, reforzando su compromiso con prácticas operativas más limpias.
Impacto operativo y siguientes pasos
La incorporación de SAF representa un hito en la modernización sostenible de los medios aéreos del Cuerpo, al tiempo que impulsa su liderazgo en la adopción de tecnologías respetuosas con el medio ambiente dentro de la esfera de la seguridad pública.
De cara al futuro, la institución continuará evaluando y ampliando el uso de combustibles sostenibles en otras unidades aéreas, con el objetivo de reducir emisiones y contribuir al cumplimiento de los compromisos climáticos a escala nacional e internacional.
Con la puesta en marcha en Huesca, las pruebas superadas, la colaboración con Repsol y objetivos claros de reducción —hasta el 80% y 140 toneladas menos de CO2 en 2026—, la Guardia Civil consolida una hoja de ruta para extender el uso de biocombustibles en sus misiones aéreas y avanzar hacia operaciones más eficientes y responsables.