La agricultura ecológica de la Comunitat Valenciana ha cerrado la campaña de 2025 con una cifra de negocio sin precedentes cercana a los mil millones de euros, consolidando al territorio como uno de los referentes en producción sostenible dentro de España y en el conjunto de Europa. El último informe del Comité de Agricultura Ecológica de la Comunitat Valenciana (CAECV) confirma que, pese a algunos ajustes en superficie y número de operadores, el sector mantiene un claro rumbo hacia la profesionalización y la rentabilidad.
Durante una jornada celebrada en la Bodega Redonda, sede del Consejo Regulador de la DO Utiel-Requena, responsables públicos, representantes del sector y expertos analizaron en detalle la evolución de la facturación del sector ecológico valenciano en 2025, el comportamiento de los mercados y tendencias y retos en agricultura sostenible que se abren para los próximos años. El encuentro sirvió también para poner sobre la mesa el papel de la agricultura ecológica como herramienta clave frente al cambio climático, al despoblamiento rural y a las nuevas exigencias de los consumidores europeos.
Récord de facturación en 2025 pese al ajuste en superficie
Según los datos presentados por el presidente del CAECV, Vicente Faro, el pasado ejercicio se cerró con una facturación de 962,6 millones de euros, frente a los 832,9 millones de 2024. Este salto supone un aumento en el valor de la producción comercializada del 15,57%, una subida significativa si se tiene en cuenta que se ha producido un ligero retroceso en la superficie certificada y en el número de operadores.
El valor global se redondea a casi mil millones de euros de ingresos anuales para el conjunto de la agricultura ecológica valenciana, una cifra que el propio Faro interpretó como síntoma de madurez: el sector, apuntó, está apostando por la profesionalización, la mejora de la calidad, la diferenciación en mercados internacionales y un enfoque claro hacia la rentabilidad económica.
Este aumento de facturación contrasta con una reducción del 1% de la superficie certificada, que ha pasado de 134.727 hectáreas en 2024 a 133.397 hectáreas en 2025. También se ha registrado un descenso del 2,7% en el número de operadores ecológicos, que se sitúan en 4.215. Aun así, si se observa la tendencia de los últimos diez años, el panorama es muy diferente: desde 2015 hasta 2025, la superficie se ha incrementado un 73% y el número de operadores casi se ha duplicado, con un crecimiento del 98%.
En el acto de presentación, el secretario autonómico de Agricultura, Vicente Tejedo, subrayó que las cifras de facturación demuestran la solidez del modelo ecológico y la necesidad de seguir apoyándolo desde la administración. Tejedo recordó que la Conselleria de Agricultura viene impulsando políticas específicas para favorecer la presencia de la producción ecológica en el campo valenciano y para reforzar su posición en los mercados, tanto nacionales como del resto de la Unión Europea.
En clave institucional, la jornada contó también con la participación de representantes de la Conselleria de Producción Agrícola y Ganadera y de la Dirección General de Industria y Cadena Agroalimentaria, así como autoridades locales y agentes del sector agroalimentario. El mensaje común fue que la facturación récord de 2025 llega en un momento de cambios profundos en el consumo y en las exigencias medioambientales, en el que la agricultura ecológica parte con una ventaja competitiva notable.
Estructura del sector ecológico valenciano y distribución territorial
El informe del CAECV ofrece una radiografía detallada de cómo se distribuye la producción ecológica dentro del territorio autonómico. En 2025, la Comunitat Valenciana cuenta con 133.397 hectáreas certificadas y 4.215 operadores ecológicos, una estructura que combina explotaciones agrícolas, empresas de transformación, comercializadoras, exportadores e importadores.
Aunque el conjunto del territorio registra una ligera reducción de superficie, la evolución no es homogénea por provincias. Castellón es la única que aumenta la superficie ecológica, con un crecimiento del 6,67% y un total de 35.646 hectáreas certificadas. Por el contrario, Valencia desciende un 2% hasta las 59.857 hectáreas y Alicante retrocede un 3,3%, quedándose en 37.959 hectáreas.
Este reparto confirma que la agricultura ecológica está presente en el 83% de los municipios valencianos, lo que muestra una implantación territorial muy amplia que acompaña la expansión y el impacto de los parques ecológicos. La producción se ha convertido en una herramienta de dinamización en zonas rurales donde otras actividades económicas tienen más dificultades para asentarse y donde el mantenimiento del paisaje agrario es clave para frenar el abandono del territorio.
En la última década, el avance ha sido particularmente intenso en determinadas comarcas con vocación exportadora y en áreas donde los cultivos leñosos —como el viñedo, el olivar o los cítricos— se adaptan bien al manejo ecológico. Esta expansión territorial, unida a la diversificación de actividades (transformación, comercialización, enoturismo, etc.), explica en buena parte el salto en la facturación de 2025 y el aumento continuado del valor añadido generado por el sector ecológico valenciano.
Otro elemento destacado del informe es que, pese a los descensos puntuales, la estructura de operadores se ha consolidado y se orienta cada vez más a estrategias de mercado de medio y largo plazo. La profesionalización de las explotaciones y empresas, el acceso a certificaciones adicionales y la búsqueda de nichos de alto valor en la Unión Europea son factores que ayudan a sostener la facturación incluso en contextos de volatilidad.
Cultivos clave y especialización productiva
En el análisis por tipos de cultivo, el documento del CAECV identifica claramente qué producciones tiran del carro de la facturación ecológica. Entre las más destacadas se sitúan los frutos secos, los viñedos, el olivar (la feria del olivar y aceite ecológico), los cítricos, los cereales y los frutales, que conforman el grueso de la superficie certificada y aportan una parte muy relevante del valor económico del sector.
Dentro del apartado de frutales, se ha registrado un crecimiento especialmente fuerte, del 32%, con un protagonismo creciente del aguacate. Actualmente, aproximadamente el 10% del aguacate producido en la Comunitat Valenciana es ecológico, un dato que refleja la rápida adaptación de este cultivo a los estándares ambientales y a la demanda externa, en especial de otros países europeos (iniciativas y proyectos de huertos ecológicos).
En paralelo, Castellón ha experimentado un avance importante en el cultivo ecológico de hortalizas, ampliando la oferta y abriendo nuevas posibilidades para la comercialización tanto en mercados de proximidad como en exportación. Esta diversidad de cultivos permite al sector distribuir riesgos, responder a diferentes segmentos de consumidores y ofrecer un calendario de producción más amplio.
El peso de los cultivos leñosos, como la vid, el olivar o los cítricos, resulta especialmente relevante para entender el comportamiento de la facturación. Se trata de producciones con alto potencial de valor añadido y una fuerte orientación exportadora, lo que ayuda a sostener los ingresos en momentos de menor consumo interno. Los datos de 2025 muestran que, mientras la demanda en la Unión Europea sigue creciendo, el consumo de ecológico dentro de la propia Comunitat Valenciana ha sufrido un cierto descenso, algo que el sector considera prioritario analizar.
Este contraste entre la buena marcha de las exportaciones y la caída del consumo local refuerza la idea de que la facturación del sector ecológico depende en gran medida de los mercados exteriores. De cara a los próximos años, uno de los retos señalados por el CAECV es diseñar estrategias para reactivar el interés del consumidor valenciano y español por los productos ecológicos, aprovechando a la vez la fuerte posición que ya se tiene en el conjunto de Europa.
Eficiencia económica y aportación ambiental del modelo ecológico
Más allá de la facturación, el informe del CAECV incide en la eficiencia económica del modelo de agricultura ecológica valenciana. Con un apoyo público medio de apenas 188 euros por hectárea, el sector es capaz de generar más de 7.400 euros por hectárea en valor de exportación. Traducido a retornos, por cada euro de ayuda procedente de la Unión Europea se obtienen 55,6 euros en valor de exportación.
Estas cifras sitúan a la agricultura ecológica de la Comunitat Valenciana como un ejemplo de alto rendimiento por euro invertido en políticas públicas, especialmente si se comparan con otros ámbitos de gasto. La combinación de subvenciones moderadas, fuerte orientación al mercado y mejora constante de la calidad ha permitido construir un tejido empresarial que, aunque todavía enfrenta retos, presenta una notable solidez económica.
En el plano ambiental, el sector ecológico valenciano mantiene una infraestructura vegetal activa capaz de absorber alrededor de 1,5 millones de toneladas de CO₂ al año. Esta capacidad de captura de carbono se debe en buena medida al peso de los cultivos leñosos, a las cubiertas vegetales entre líneas y a los pastos permanentes, elementos que contribuyen a fijar carbono en el suelo y a mejorar la biodiversidad, y a prácticas como el pastoreo ecológico con cabras.
Desde el CAECV se insiste en que la agricultura ecológica no sólo produce alimentos, sino que genera servicios ecosistémicos de gran valor para la sociedad: conservación del paisaje, mejora de la fertilidad del suelo, protección de recursos hídricos y apoyo a la fauna auxiliar. Estos beneficios ambientales se suman al impacto económico y social, reforzando la posición de la agricultura ecológica como pieza estratégica en la transición agroalimentaria que impulsa la Unión Europea.
El propio presidente del CAECV recordó que la certificación pública que gestiona el comité aporta un valor diferencial importante: garantiza transparencia, independencia y costes ajustados, tres factores que favorecen la confianza de consumidores nacionales e internacionales. Esta combinación de rigor en la certificación y solvencia económica explica, en buena parte, la buena acogida que los productos ecológicos valencianos tienen en mercados europeos especialmente exigentes.
Relevo generacional, presencia de mujeres y cohesión social
Otro de los aspectos que más llaman la atención del informe es el papel de la agricultura ecológica en la renovación social del campo valenciano. El sector está contribuyendo a resolver dos problemas históricos: el relevo generacional y la incorporación de la mujer a la actividad agraria en condiciones de liderazgo y visibilidad.
En la actualidad, el 30% de las productoras titulares ecológicas certificadas por el CAECV son mujeres, un porcentaje muy superior a la media tradicional del sector agrario. Además, la edad media de las personas operadoras se sitúa en torno a los 50 años, un dato que indica una progresiva reducción frente a décadas anteriores y que apunta hacia una mayor presencia de generaciones intermedias en la gestión de explotaciones ecológicas.
Esta renovación tiene un efecto directo en la cohesión del medio rural y en la continuidad de las explotaciones familiares, que encuentran en el modelo ecológico una vía para diferenciarse en el mercado y mejorar márgenes. Las nuevas generaciones incorporan, además, una mayor sensibilidad hacia la digitalización, la venta directa, el marketing online y la adaptación a las demandas del consumidor europeo, aspectos que influyen de manera directa en la facturación.
Durante la jornada en Utiel-Requena se destacó también el papel de la formación, la transferencia de conocimiento y la investigación aplicada. La colaboración con universidades y centros de investigación, como la Universitat Politècnica de València (UPV), está permitiendo avanzar en soluciones innovadoras para el control de plagas mediante feromonas y otras técnicas compatibles con los requisitos ecológicos, reduciendo la dependencia de productos fitosanitarios de síntesis.
Las administraciones autonómicas coincidieron en la necesidad de seguir promoviendo políticas de apoyo que integren la perspectiva de género, el acompañamiento a jóvenes agricultores y la mejora de infraestructuras en las comarcas rurales. Todo ello se considera esencial para sostener la facturación del sector ecológico a medio y largo plazo y para evitar el abandono de explotaciones en áreas con mayores dificultades demográficas.
Mercados, consumo y desafíos para la próxima década
Los datos de 2025 confirman que la demanda de productos ecológicos valencianos sigue creciendo en la Unión Europea, donde los consumidores valoran cada vez más los atributos ambientales, de bienestar animal y de trazabilidad. Países del centro y norte de Europa continúan siendo destinos clave para las exportaciones, especialmente en segmentos como el vino, el aceite de oliva, los cítricos, los frutos secos y determinadas frutas y hortalizas.
En contraste, el informe advierte de un descenso del consumo ecológico dentro de la propia Comunitat Valenciana. Este retroceso en la demanda local ha encendido algunas alarmas en el sector, que considera necesario analizar en profundidad las causas: pérdida de poder adquisitivo de los hogares, falta de información clara sobre los beneficios de la producción ecológica, competencia de otros sellos de calidad o confusión del consumidor ante un exceso de mensajes en los lineales.
El presidente del CAECV insistió en la importancia de reforzar las campañas de promoción en el mercado interno, tanto a nivel autonómico como estatal, para que la ciudadanía identifique con claridad el valor añadido de los productos ecológicos certificados. También se apuntó la conveniencia de facilitar la presencia de estos alimentos en comedores escolares, restauración colectiva y canales de proximidad, como mercados municipales y tiendas especializadas.
Al mismo tiempo, la consolidación de la facturación pasa por seguir cuidando la imagen exterior y la relación con los distribuidores europeos. La certificación pública, la trazabilidad detallada y la capacidad de respuesta ante nuevas normativas comunitarias —por ejemplo, en materia de huella de carbono o de uso de recursos hídricos— serán clave para mantener e incluso incrementar la cuota de mercado en Europa en los próximos años.
De cara a la próxima década, el sector es consciente de que deberá afrontar retos como la adaptación al cambio climático, la gestión de episodios extremos (sequías, DANAs, olas de calor) y la posible entrada de nuevos competidores en el mercado ecológico europeo. Aun así, los agentes implicados coinciden en que la experiencia acumulada, la estructura actual y el nivel de facturación de 2025 sitúan a la Comunitat Valenciana en una posición sólida para encarar estos desafíos con ciertas garantías.
Un modelo estratégico en la transición agroalimentaria europea
Durante el encuentro celebrado en la Bodega Redonda se subrayó con fuerza la idea de que la agricultura ecológica valenciana se ha convertido en una palanca estratégica para avanzar hacia un sistema agroalimentario más justo y sostenible, alineado con las directrices europeas en materia de Pacto Verde y Estrategia «De la Granja a la Mesa».
La combinación de gestión profesionalizada, tejido social comprometido y certificación pública sólida se considera una de las principales fortalezas del modelo. Este entramado ha permitido no sólo aumentar la facturación, sino también generar empleo, fijar población en el medio rural y reforzar la imagen de los productos valencianos en los mercados internacionales.
En este contexto, el vino ecológico ocupa un lugar destacado como embajador turístico y cultural de la Comunitat Valenciana. La jornada se cerró con una mesa redonda sobre enoturismo en la que bodegas ecológicas y representantes del sector turístico pusieron de relieve el potencial del vino como experiencia ligada al paisaje, la gastronomía y la autenticidad del territorio. El enoturismo ecológico se perfila como una fuente adicional de ingresos que complementa la facturación agraria tradicional.
Asimismo, se presentó el libro «Ecovitivinicultura en la Comunitat Valenciana. Más de 30 años de innovación y sostenibilidad», obra del doctor ingeniero agrónomo y enólogo José Vicente Guillem Ruiz. Este trabajo, fruto de décadas de experiencia y documentación técnica, recoge la evolución de la viticultura ecológica valenciana y pone en valor la trayectoria de uno de los sectores que más ha contribuido a la expansión de la agricultura ecológica en la región. Los fondos obtenidos con su venta se destinarán íntegramente a acciones de promoción del sector vitivinícola valenciano, en especial en zonas afectadas por episodios meteorológicos extremos como la DANA.
Las intervenciones institucionales finales coincidieron en la necesidad de seguir reforzando las políticas de apoyo público, tanto en el ámbito de la agricultura ecológica en general como en la promoción internacional del vino ecológico valenciano. Para las administraciones, mantener y aumentar la facturación del sector ecológico es fundamental no sólo por su aportación económica, sino también por su papel en la protección del territorio y en la proyección exterior de la Comunitat Valenciana.
Con los datos de 2025 sobre la mesa, la fotografía que deja el sector ecológico valenciano es la de una actividad que, pese a ciertos ajustes en superficie y operadores, gana peso económico, refuerza su rentabilidad y se consolida como motor de cambio en el campo y en la industria agroalimentaria. La facturación cercana a los mil millones de euros, la fuerte orientación exportadora y el respaldo de la certificación pública del CAECV apuntan a un modelo con recorrido, que combina viabilidad económica, compromiso ambiental y cohesión social en un contexto europeo que cada vez exige más sostenibilidad a todo el sistema agroalimentario.