El sector eólico europeo vive un momento de auge sin precedentes. Según los últimos datos de WindEurope, durante el primer semestre de 2026 se instalaron 8,8 GW de nueva capacidad, un 30% más que en el mismo periodo del año anterior. Esta cifra equivale a la electricidad que consumen unos 7 millones de hogares europeos y permitiría sustituir importaciones de combustibles fósiles equivalentes a 25 buques metaneros al año. La asociación eólica europea prevé que el continente cierre el año con 24 GW instalados, gracias a la intensa actividad registrada durante el verano.
El crecimiento no es casualidad. Detrás de estos números hay una combinación de inversiones privadas, políticas favorables y avances tecnológicos. Alemania se ha consolidado como el motor del continente, concentrando 3,4 GW de las nuevas instalaciones. Pero no es el único país protagonista: Suecia se ha convertido en un mercado estratégico para grandes corporaciones como Amazon, que acaba de ampliar su cartera eólica en el país nórdico. Además, la innovación alemana apunta a revolucionar la eficiencia de los parques con torres de gran altura.
Europa acelera el despliegue eólico con cifras récord
El informe de otoño de WindEurope confirma que el sector está en una fase de aceleración. Durante los seis primeros meses del año, Europa destinó 9.000 millones de euros a nuevos parques eólicos, que se construirán en los próximos años. Los gobiernos europeos adjudicaron más de 17 GW mediante subastas en el primer semestre, y tienen previsto licitar otros 26 GW en la segunda mitad de 2026. Nunca antes se había subastado tanta capacidad eólica en un solo año.
Las proyecciones apuntan a que Europa alcanzará 436 GW de capacidad eólica instalada en 2030, de los cuales 342 GW corresponderían a la Unión Europea. Con ese volumen, la energía eólica sigue un crecimiento imparable y podría cubrir aproximadamente el 27% de la demanda eléctrica de la UE. Sin embargo, WindEurope advierte de que este impulso no está garantizado. Los problemas de tramitación de permisos siguen siendo un cuello de botella en varios países, mientras que Alemania ha demostrado que aplicar las normas europeas sobre permisos da resultados.
Alemania, motor eólico del continente
Alemania no solo lidera las nuevas instalaciones, sino también la concesión de permisos. En el primer semestre de 2026, el país autorizó más de 9 GW de nueva capacidad eólica terrestre, lo que le sitúa en camino de lograr otro año récord. Este dinamismo contrasta con la tendencia en España, Francia, Reino Unido, Italia e Irlanda, donde el volumen de permisos concedidos disminuyó. La diferencia, según WindEurope, está en la aplicación efectiva de las directrices europeas.
La apuesta alemana por la eólica también se refleja en proyectos innovadores. En la región de Lusacia, sobre las escombreras de una antigua mina de lignito, la empresa GICON está construyendo una central eólica de gran altura. La torre, que ya supera los 160 metros, aprovecha vientos más fuertes y constantes a mayor altitud. El profesor Jochen Großmann, fundador de GICON, explica que estas turbinas pueden generar más del doble de energía que las convencionales. Su idea es crear parques de dos niveles, con aerogeneradores altos junto a los tradicionales, para triplicar el rendimiento en la misma superficie.
La apuesta de Amazon por Suecia
Mientras Alemania impulsa la tecnología, Suecia atrae grandes inversiones corporativas. Amazon ha anunciado la incorporación de cuatro nuevos proyectos eólicos en el país, elevando a nueve el número de parques en los que ha invertido. Estos proyectos suman una potencia estimada de 985 MW, casi un gigavatio. El mayor de los nuevos parques es Fageråsen, de 132 MW, situado en Malung-Sälen y actualmente en construcción. Los otros tres, Boarp, Dållebo y Fågelås, ya están operativos y suman 67 MW.
La compañía asegura que estos acuerdos de compra de energía (PPA) no solo cubren sus propias necesidades, sino que también contribuyen a incorporar nueva generación libre de carbono al sistema eléctrico sueco. De hecho, Amazon fue en 2025 el mayor comprador corporativo de energía libre de carbono del país. A nivel global, la multinacional ha invertido en más de 700 proyectos de energía limpia, con una capacidad superior a 40 GW, de los cuales más de 260 proyectos y 10 GW se encuentran en Europa.
Innovación en altura: el proyecto GICON
La tecnología de GICON representa una de las apuestas más ambiciosas para mejorar la eficiencia eólica. La empresa alemana planea levantar 100 aerogeneradores de gran altura para 2030 y después ampliar la cifra hasta 1.000 instalaciones. Según sus cálculos, todos los parques eólicos de Alemania ofrecerían potencial para 4.000 aerogeneradores adicionales de gran altura, simplemente adaptando los existentes. Esta solución también ha despertado interés en Asia y África, con consultas desde China y otros países.
El proyecto en Klettwitz, donde se está construyendo la primera torre, es un símbolo de la transición energética en una región históricamente ligada al carbón. La estructura, que se eleva sobre las antiguas minas, demuestra que es posible combinar sostenibilidad y desarrollo económico. Aunque aún quedan retos técnicos y económicos por resolver, la iniciativa de GICON podría marcar un antes y un después en la forma de aprovechar el viento.
En conjunto, el panorama eólico europeo es de optimismo moderado. Las cifras récord de instalación, la inversión privada y la innovación tecnológica apuntan a un futuro prometedor. Sin embargo, los expertos insisten en que es necesario mantener el ritmo en permisos, redes eléctricas y electrificación para que este crecimiento se consolide. La energía eólica se consolida como un escudo energético y un pilar fundamental de la transición energética europea, y los próximos años serán clave para determinar si Europa logra cumplir sus ambiciosos objetivos climáticos.
