La energía solar fotovoltaica sigue ganando terreno en España con la puesta en marcha de nuevas instalaciones de autoconsumo en distintos puntos del país. Desde supermercados hasta espacios naturales protegidos, pasando por centros de investigación, el despliegue de paneles solares se acelera mientras se desmontan mitos sobre su impacto ambiental. A la vista está que la fotovoltaica no solo es una fuente limpia, sino que cada vez más actores apuestan por ella para reducir su huella de carbono y ahorrar en la factura eléctrica.
Sin embargo, no todo es crecimiento: también circulan bulos que aseguran que estas plantas contaminan el suelo o destruyen cultivos. La evidencia científica, recogida en varios informes, apunta justo lo contrario. Y es que, con una planificación adecuada, la energía solar puede convivir con la agricultura y la biodiversidad, e incluso mejorarlas. En este contexto, repasamos los últimos proyectos y lo que dice la ciencia.
Nuevos proyectos de autoconsumo impulsan la energía solar en España

Uno de los ejemplos más recientes lo protagoniza Helexia y Alcampo en Calatayud (Zaragoza). La cadena de supermercados ha puesto en marcha una planta solar sobre la cubierta de su centro, con 694 módulos fotovoltaicos y una potencia instalada de 420 kWp. La instalación generará 566 MWh al año, suficiente para cubrir parte del consumo del establecimiento. Con este proyecto, Alcampo alcanza ya 17 instalaciones fotovoltaicas operativas en España, seis de ellas en Aragón, la comunidad donde concentra más proyectos de autoconsumo en España junto a Helexia. Desde 2018, el 100% de la electricidad que consume la compañía procede de fuentes renovables con certificado de garantía de origen, y desde 2023 trabaja para generar su propia energía. Etienne Le Pargneux, CEO de Helexia España, ha señalado que «cada nueva planta que ponemos en marcha junto a Alcampo es una prueba más de que la descarbonización del comercio español es posible y rentable». Por su parte, Alejandra Sánchez, directora de Alcampo Calatayud, destaca que «Aragón está teniendo un papel muy relevante dentro de nuestra estrategia».
En el ámbito de los espacios naturales, el Parque Nacional del Teide, en Tenerife, ha completado la instalación de un sistema fotovoltaico autónomo en sus edificios. Este enclave, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y uno de los parques nacionales más visitados de Europa, genera ahora su propia electricidad a partir del sol, reduciendo la dependencia de fuentes externas en un entorno de alto valor ecológico. La solución combina paneles solares con baterías de almacenamiento, garantizando el suministro incluso en horas sin luz solar directa. La iniciativa demuestra que la energía solar es viable incluso en lugares de difícil acceso energético, y refuerza el compromiso de conservación del parque.
También en Canarias, el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), en Santa Lucía de Tirajana (Gran Canaria), ha estrenado una instalación fotovoltaica vertical experimental. Se trata de 60 módulos bifaciales dispuestos en estructuras verticales con orientación norte-sur, capaces de captar luz por ambas caras. Con una potencia de 25 kWp y una producción anual estimada de 42.900 kWh, el proyecto es un ejemplo de los avances en investigación y desarrollo en energía solar, financiado con fondos Next Generation y servirá para analizar el comportamiento de estos sistemas en condiciones climáticas reales de las islas. Los consejeros de Transición Ecológica y de Agricultura del Gobierno de Canarias han visitado las instalaciones y han subrayado la colaboración entre transición energética e innovación agraria.
La evidencia científica desmiente los mitos sobre la contaminación del suelo
En redes sociales circulan con frecuencia mensajes que aseguran que las plantas fotovoltaicas contaminan el suelo, destruyen cultivos o arrasan olivares centenarios. Sin embargo, la evidencia científica no respalda estas afirmaciones. El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) señala que no existe evidencia sólida de que los módulos fotovoltaicos comercializados liberen sustancias contaminantes al suelo durante su funcionamiento normal. Ignacio Mártil, catedrático de Electrónica de la Universidad Complutense de Madrid, explica que los paneles son sistemas sellados cuyos componentes permanecen encapsulados, por lo que no hay vía para que liberen tóxicos mientras generan electricidad.
De hecho, hay casos documentados de mejoras en la vegetación y el suelo bajo plantas solares. El parque fotovoltaico de Talatan, en el noroeste de China, construido en una zona semidesértica, ha mostrado una recuperación de la cubierta vegetal. En España, un informe de la Universidad de Castilla-La Mancha sobre plantas fotovoltaicas en La Mancha concluye que, tras cinco años de funcionamiento, el suelo ha recuperado parte de su actividad biológica y han reaparecido usos como el equilibrio entre ganadería y energía solar. La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) añade que en los parques solares no se emplean herbicidas y que las instalaciones deben superar exhaustivas evaluaciones de impacto ambiental antes de ser autorizadas.
No obstante, organizaciones ecologistas como Ecologistas en Acción advierten de que el despliegue debe ir acompañado de una planificación territorial adecuada para evitar impactos sobre ecosistemas sensibles. Defienden priorizar la instalación en cubiertas, polígonos industriales o terrenos degradados antes que ocupar espacios de alto valor ambiental. En cualquier caso, la ciencia es clara: las plantas fotovoltaicas no contaminan el suelo durante su operación, y sus efectos dependen del emplazamiento, el diseño y las medidas de integración.
El contexto global: la capacidad solar supera los 3 teravatios
A nivel mundial, la energía solar fotovoltaica vive un crecimiento imparable. Según datos de BloombergNEF, el mundo alcanzó los 3 teravatios de capacidad instalada en 2026, un hito que llegó menos de dos años después de superar los 2 teravatios. China ha sido el principal motor de este crecimiento, aunque países como Pakistán, Nigeria y Filipinas también registran auténticos booms solares. En España, el ritmo de instalaciones se acelera, y proyectos como los mencionados contribuyen a que el país avance hacia los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).
Sin embargo, el rápido despliegue plantea desafíos. En China, la falta de infraestructuras de red y almacenamiento ha provocado recortes de producción. Los analistas prevén que los países en desarrollo ganen peso en los próximos años, y que la consolidación de la energía solar fotovoltaica sea impulsada por el almacenamiento con baterías, convirtiéndose en un complemento indispensable para aprovechar todo el potencial de la energía solar. Como señala Lara Hayim, responsable de análisis solar en BloombergNEF, «sin suficiente capacidad de almacenamiento energético, es imposible aprovechar todo el potencial de la energía solar».
La energía solar fotovoltaica sigue su curso en España y en el mundo, con nuevos proyectos que demuestran su viabilidad, una ciencia que desmonta bulos y un horizonte que exige planificación y almacenamiento para seguir creciendo de forma sostenible. La combinación de autoconsumo, innovación tecnológica y políticas adecuadas está allanando el camino hacia un modelo energético más limpio y descentralizado.
