La energía geotérmica acelera su expansión: de Canarias a Europa

  • La geotermia vive una ola de inversión global impulsada por la necesidad de energía limpia y constante.
  • Europa empieza a posicionarse con proyectos pioneros, como la planta de circuito cerrado en Alemania.
  • España explora usos térmicos innovadores, como la climatización de piscinas turísticas en Gran Canaria.
  • La geotermia avanzada y los sistemas de circuito cerrado amplían el potencial del recurso más allá de las zonas volcánicas clásicas.

energía geotérmica

La energía geotérmica ha pasado en pocos años de ser una tecnología casi de nicho a situarse en el centro del debate energético mundial. El calor almacenado bajo nuestros pies empieza a verse como una pieza clave para contar con electricidad limpia, estable y disponible las 24 horas, algo que ni la solar ni la eólica pueden ofrecer por sí solas.

Mientras en Estados Unidos y otras regiones se multiplican los grandes proyectos, Europa y España se mueven cada vez con más decisión. Desde sistemas pioneros de geotermia de circuito cerrado en Alemania hasta redes de calor para hoteles y viviendas en Canarias, el mapa geotérmico europeo empieza a llenarse de iniciativas que apuntan a un mismo objetivo: aprovechar mejor el calor del subsuelo para descarbonizar la economía sin renunciar a la seguridad de suministro.

Un contexto global que dispara la geotermia

La energía geotérmica representa hoy menos del 1% de la generación eléctrica mundial, pero las expectativas han cambiado de forma radical. La Agencia Internacional de la Energía prevé que, de aquí a 2035, la inversión acumulada en esta tecnología supere el billón de dólares, impulsada por la urgencia climática y por la necesidad de energía firme para redes cada vez más electrificadas.

En países como Estados Unidos, el giro ya es palpable. Allí, el desarrollo de sistemas geotérmicos avanzados ha llevado a expertos de la Universidad de Princeton a plantear que, para 2050, la geotermia podría llegar a generar casi el triple de electricidad que todas las centrales nucleares estadounidenses actuales, que hoy cubren en torno a una quinta parte de la demanda del país.

Este cambio no se entiende sin el empuje de los grandes consumidores energéticos del siglo XXI. Gigantes tecnológicos como Google o Meta buscan fuentes de electricidad sin emisiones que funcionen de manera continua para sostener sus megacentros de datos e infraestructuras de inteligencia artificial, un consumo que crece a un ritmo vertiginoso.

La geotermia encaja en ese hueco porque ofrece energía limpia de carga base: puede producir electricidad o calor durante todo el día, sin depender del sol ni del viento. Además, los sistemas modernos permiten utilizar el subsuelo también como almacén de energía térmica, suavizando picos de demanda y facilitando la integración de otras renovables más variables.

energía geotérmica instalaciones

Qué es realmente la energía geotérmica

El propio término geotermia viene del griego geō (tierra) y thermós (calor). Según el Consejo Europeo de la Energía Geotérmica (EGEC), se trata de la energía almacenada en forma de calor por debajo de la superficie terrestre, ya esté en las rocas, los suelos o las aguas subterráneas, con independencia de su temperatura o profundidad.

Se considera una fuente renovable y de bajas emisiones: el calor interno del planeta es prácticamente inagotable a escala humana, y la operación de las plantas geotérmicas emite muy pocos gases de efecto invernadero. A ello se suma que las temperaturas del subsuelo son mucho más estables que las condiciones atmosféricas, lo que permite obtener rendimientos altos y predecibles durante todo el año.

En función del recurso y del diseño de la instalación, se diferencian varios tipos de geotermia. Hay sistemas que aprovechan aguas subterráneas calientes, otros que extraen calor de rocas secas a gran profundidad, explotaciones de vapor seco o de géiseres naturales, y soluciones someras que emplean intercambiadores de calor enterrados a pocos metros de la superficie para climatizar edificios.

También se clasifican los proyectos por temperatura y uso. Los recursos de alta entalpía (por encima de unos 150 °C) se utilizan sobre todo para generar electricidad, mientras que los de media y baja temperatura son ideales para calefacción urbana, ACS, procesos industriales o climatización de piscinas y espacios turísticos.

De la geotermia convencional a los sistemas avanzados

La geotermia tradicional se basa en localizar zonas donde existen fracturas permeables a menos de unos 4 kilómetros de profundidad y con temperaturas en torno a 150-200 °C. En esos reservorios naturales, el agua circula y se calienta, asciende hacia la superficie y se emplea para mover turbinas y producir electricidad.

El salto tecnológico de los últimos años viene de la mano de los sistemas geotérmicos mejorados (EGS) y de los sistemas de circuito cerrado (CLS). Los primeros utilizan técnicas procedentes del sector del petróleo y el gas, como el fracking y la perforación multilateral, para fracturar la roca caliente y crear un reservorio artificial donde antes no existía.

En los EGS, las empresas perforan un pozo profundo casi vertical, lo desvían en horizontal a cierta profundidad y abren un segundo pozo paralelo. Después se fracturan las rocas entre ambos para generar un yacimiento hecho a medida. Se bombea agua fría desde la superficie por uno de los pozos, el fluido se calienta al atravesar las fracturas y regresa por el otro para transferir el calor a un circuito secundario que activa una turbina.

Los CLS, por su parte, prescinden de la fracturación hidráulica. En lugar de eso, se instala una red cerrada de tuberías a través de la cual circula un fluido que se calienta al contacto con la roca caliente del subsuelo y vuelve a la superficie sin mezclarse con el entorno. Este planteamiento reduce el riesgo de fugas y simplifica el control del sistema, ya que solo requiere roca a alta temperatura entre 4 y 5 kilómetros de profundidad, sin depender de zonas naturalmente fracturadas.

Mirando más lejos, se investiga la perforación hacia zonas “supercalientes” entre 8 y 20 kilómetros, donde las temperaturas se acercan a 400 °C y el agua entra en estado supercrítico, una fase ni líquida ni gaseosa que puede transportar mucha más energía hasta la superficie. Si estos desarrollos maduran, el potencial de la geotermia se ampliaría de forma muy considerable.

sistema de energía geotérmica

Europa se mueve: la planta geotérmica de circuito cerrado en Alemania

En el contexto europeo, uno de los hitos recientes más llamativos es el proyecto geotérmico de Geretsried (Alemania), desarrollado por la empresa Eavor Technologies. Esta instalación se ha convertido en la primera aplicación comercial de su tecnología Eavor-Loop, un sistema de geotermia de circuito cerrado diseñado para funcionar en zonas sin reservorios hidrotermales convencionales.

La planta ha comenzado ya a suministrar electricidad a la red, marcando un paso importante para la geotermia avanzada en Europa. Durante la puesta en marcha se comprobó con éxito el llamado efecto termosifón, que permite que el fluido circule por el circuito geotérmico sin necesidad de bombas una vez puesto en marcha el sistema.

En Geretsried, el arranque se realizó con una bomba compacta con capacidad de unos 3 kg/s de caudal, y el termosifón se estabilizó en menos de media hora. Tras ese periodo inicial, la bomba dejó de ser necesaria, demostrando que el propio contraste de temperatura entre la superficie y el subsuelo es suficiente para mantener la circulación del fluido en el bucle cerrado.

El proyecto también ha mostrado que la planta puede reanudar la operación tras un apagado sin requerir energía externa para reiniciar el flujo, y que es capaz de mantenerse en funcionamiento durante meses incluso en condiciones de baja carga. Esa flexibilidad es especialmente interesante para sistemas eléctricos que integran altas cuotas de renovables variables.

Según los objetivos de diseño, el emplazamiento de Geretsried aspira a alcanzar alrededor de 64 MW de potencia térmica y unos 8,2 MW de potencia eléctrica, lo que permitiría evitar la emisión de unas 44.000 toneladas de CO2 equivalente cada año. La empresa plantea utilizar este proyecto como modelo para ampliar la tecnología a otros puntos de Europa, con futuros desarrollos ya sobre la mesa en Hannover y Neu-Ulm.

Innovaciones de perforación que abaratan costes

Más allá del propio concepto de circuito cerrado, la experiencia en Geretsried ha servido para validar un conjunto de tecnologías de perforación avanzadas que resultan críticas en entornos de alta temperatura. La compañía ha informado de mejoras significativas tanto en el tiempo total de perforación como en la longitud utilizable de las brocas.

Entre las herramientas empleadas destacan la tubería de perforación aislada (IDP), que ayuda a limitar las pérdidas térmicas durante las operaciones; la medición magnética activa (AMR), que mejora el control de la trayectoria de los pozos; y el sellador conocido como Rock-Pipe, pensado para estabilizar las secciones perforadas y ampliar el alcance en condiciones extremas.

La combinación de estas soluciones no solo permite llegar más lejos y más profundo, sino que contribuye a reducir los costes de desarrollo, un punto particularmente sensible en cualquier proyecto geotérmico. Buena parte de la inversión se concentra en la fase de perforación, de modo que mejoras de eficiencia en este frente repercuten de forma directa en la viabilidad económica.

El equipo directivo de Eavor ha presentado Geretsried como un caso de éxito tecnológico y comercial que servirá de referencia para una implantación más amplia en Europa y en otros continentes. En sus comunicaciones, la empresa subraya que su sistema está pensado para adaptarse a regiones muy variadas, lo que permitiría llevar la geotermia a territorios sin grandes volcánes ni recursos hidrotermales clásicos.

En un continente donde la presión por lograr seguridad energética, reducción de emisiones y uso eficiente del suelo y el agua es cada vez mayor, este tipo de soluciones modulares y replicables encaja bien con las estrategias nacionales y comunitarias de transición energética.

Canarias: geotermia al servicio del turismo

En España, aunque no se ha alcanzado aún el despliegue eléctrico de otros países, sí empiezan a consolidarse proyectos geotérmicos de uso térmico directo que pueden marcar el camino. Uno de los más singulares es ConnectHeat Costa Canaria, impulsado por la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas (FEHT) y el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC).

Se trata de la primera comunidad energética en Europa orientada específicamente al sector turístico, con el foco puesto en mejorar la climatización de piscinas y sistemas térmicos de complejos alojativos mediante geotermia. La iniciativa arranca en la zona de Playa del Inglés, en el sur de Gran Canaria, en una manzana comprendida entre la Avenida Estados Unidos, la Calle Luna y el Paseo Costa Canaria.

En ese entorno conviven 15 establecimientos extrahoteleros de entre una y cuatro estrellas, que suman unas 1.090 plazas, así como ocho edificios residenciales con 149 viviendas, un centro comercial y cinco hoteles con cerca de 1.573 plazas adicionales. Es, en definitiva, un núcleo turístico maduro y densamente urbanizado, representativo de muchos destinos del archipiélago.

El proyecto propone implantar una red de calor renovable para calefacción y refrigeración basada en bombas de calor agua-agua apoyadas en un sistema geotérmico. Con ello se pretende reducir de forma notable el consumo energético asociado a la climatización de las piscinas y a otros usos térmicos, sin necesidad de disponer de grandes superficies para paneles solares.

Los estudios del ITC apuntan a que esta red podría alcanzar una cobertura renovable del 86% de la demanda térmica del área, recortando más de la mitad de las emisiones actuales vinculadas a estos usos. Además, se estima que el coste energético para los usuarios será igual o inferior al de los sistemas convencionales, un factor clave para la aceptación del modelo entre hoteles, apartamentos y comunidades de propietarios.

Modelo cooperativo y financiación europea

ConnectHeat Costa Canaria se ha estructurado como cooperativa sin ánimo de lucro, integrada por pymes turísticas, comunidades de propietarios, establecimientos alojativos, edificios residenciales y la propia FEHT como entidad coordinadora. Esta forma jurídica permite articular la participación conjunta de múltiples actores con intereses energéticos similares, algo esencial en entornos urbanos complejos.

La inversión total prevista ronda los 1,58 millones de euros, con un periodo de retorno estimado cercano a los nueve años. El esfuerzo económico se ve aligerado por los incentivos del programa estatal europeo CE Implementa, que cubrirán alrededor del 60% del presupuesto, lo que facilita que la comunidad energética arranque con una base financiera más sólida.

Desde la FEHT se confía en que el proyecto no se quede en una experiencia aislada, sino que pueda replicarse en otros núcleos turísticos del archipiélago. La idea es que ConnectHeat Costa Canaria funcione como demostrador de que una red de calor geotérmica bien diseñada puede mejorar la eficiencia energética, recortar emisiones y mantener unos costes competitivos para el sector alojativo.

La responsable de energías renovables del ITC ha destacado el carácter innovador e integrador de la iniciativa, especialmente útil en zonas muy consolidadas urbanísticamente, donde la red viaria y las edificaciones dejan poco margen para instalar generación fotovoltaica convencional. En esos contextos, aprovechar el subsuelo como fuente de calor y frío puede ser una vía práctica para avanzar en la descarbonización sin necesidad de grandes cambios en superficie.

En paralelo, el empuje del turismo en Canarias —con niveles de ocupación invernal cercanos al 85%— refuerza la necesidad de asegurar sistemas energéticos eficientes y estables. Para un destino tan dependiente del clima suave y del confort en los complejos alojativos, reducir la factura térmica con soluciones renovables se convierte en una cuestión tanto ambiental como competitiva.

El panorama que se dibuja, desde los sistemas geotérmicos de circuito cerrado que comienzan a operar en Alemania hasta las redes de calor cooperativas en Gran Canaria, indica que el calor del subsuelo está dejando de ser un recurso infrautilizado en Europa. La combinación de nuevas tecnologías de perforación, modelos de negocio compartidos y apoyo institucional sitúa a la geotermia como una opción cada vez más sólida para aportar energía limpia y constante, tanto en forma de electricidad como de calor urbano, y todo apunta a que su peso en el mix energético europeo irá a más en los próximos años.

CGG
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