La energía de la biomasa gana protagonismo en España

  • La Robla Green, en León, inicia la cimentación de su planta de biomasa y mantiene el calendario previsto para 2028.
  • El proyecto combinará biomasa, hidrógeno verde y captura de CO₂ para producir e-metanol y electricidad renovable.
  • IMDEA Energía desarrolla un proceso más eficiente para obtener químicos renovables a partir de biomasa y aceites vegetales.

El sector de la biomasa vive un momento dulce en España. Mientras en León los trabajos de la futura planta de La Robla Green avanzan a buen ritmo y encaran una nueva fase con el inicio de la cimentación, el Instituto IMDEA Energía presenta un avance científico que podría revolucionar la producción de químicos renovables. Ambas iniciativas muestran el potencial de esta tecnología para descarbonizar la economía y generar empleo en zonas que históricamente dependieron del carbón.

planta de biomasa

Lo que empezó como un anuncio a principios de año se está convirtiendo en una realidad tangible. La compañía Reolum, promotora del proyecto La Robla Green, confirma que las obras siguen su curso y mantienen el horizonte de 2028 para la entrada en funcionamiento. Ocho meses después del arranque, los trabajos han dejado atrás la urbanización inicial y ahora se centran en las cimentaciones de la planta de biomasa, uno de los pilares del futuro complejo energético.

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La Robla Green avanza sobre el terreno

El proyecto de La Robla Green contempla la reconversión de la antigua central térmica de carbón en un complejo industrial de nueva generación. La planta de biomasa tendrá una potencia de 50 MWe y podrá generar unos 400 GWh de electricidad renovable al año. Pero eso es solo una parte: el diseño incluye alrededor de 200 MW de electrolizadores para producir hidrógeno verde y sistemas de captura de CO₂ biogénico, que se combinará con ese hidrógeno para fabricar e-metanol, con una capacidad de hasta 140.000 toneladas anuales. Este combustible sintético está pensado para sectores difíciles de descarbonizar, como el transporte marítimo o la aviación, y sitúa a la planta como un referente europeo en bioeconomía.

La inversión total alcanza los 850 millones de euros, una cifra que la compañía mantiene desde el anuncio inicial. En cuanto al empleo, las previsiones apuntan a unos 200 puestos de trabajo fijos en la fase operativa, aunque la empresa ha introducido una novedad: el futuro centro de innovación podría sumar entre 20 y 30 empleos adicionales. “Con el centro de innovación probablemente se incremente la cifra para el laboratorio”, señalan fuentes de Reolum. Ese extra de empleo cualificado refuerza el impacto local del proyecto y ayuda a diversificar una economía que lleva años buscando alternativas al carbón.

Durante la construcción, el impacto es aún mayor. La compañía estima una media de 800 trabajadores, con picos que podrían alcanzar entre 1.500 y 1.600 personas. La evolución de la obra en estos ocho meses ha servido para visualizar el paso de la planificación a una ejecución cada vez más palpable.

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Químicos renovables: el avance de IMDEA Energía

Mientras tanto, la investigación sigue aportando soluciones para que la biomasa sea una alternativa real a los combustibles fósiles. Un equipo del Instituto IMDEA Energía ha desarrollado un proceso que permite obtener hidrocarburos aromáticos a partir de biomasa y aceites vegetales, compuestos que sirven de base para la fabricación de plásticos, disolventes y combustibles. El estudio, publicado en Chemical Engineering Journal, aborda uno de los grandes escollos de este tipo de conversión: los catalizadores tienden a ensuciarse rápido y pierden eficacia, lo que dificulta su aplicación a gran escala.

La solución ideada por los investigadores combina dos técnicas. Primero, descomponen la biomasa a baja temperatura, evitando así la formación de sustancias que ensucian el catalizador. Después, añaden aceites vegetales no comestibles al proceso, lo que mejora la calidad y cantidad de los compuestos obtenidos. Los experimentos, realizados con madera de roble y paja de trigo, mostraron que esta combinación permite obtener casi el triple de hidrocarburos aromáticos que con los métodos convencionales. Además, el catalizador tarda hasta ocho veces más en perder actividad, lo que reduce la frecuencia con la que debe regenerarse.

En términos económicos, el proceso podría generar mayores ingresos por tonelada de materia prima procesada en comparación con las alternativas actuales. Un paso importante hacia la aplicación industrial de estos biocombustibles en España, que podrían convertirse en una alternativa viable al petróleo en la producción de químicos.

La biomasa está demostrando que no solo vale para generar electricidad o calor. Además de los proyectos industriales como La Robla Green, la investigación puntera abre la puerta a productos de alto valor añadido.

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En definitiva, la apuesta por la biomasa en España se está materializando en proyectos concretos y avances científicos con impacto real. La Robla Green mantiene su calendario y su inversión millonaria, mientras IMDEA Energía acerca la producción de químicos renovables a la realidad industrial.

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