
Recientemente, la Plataforma del Tercer Sector (PTS) ha formalizado su adhesión a este pacto, destacando que la crisis climática no es solo ambiental, sino también social. Mientras tanto, dirigentes como Hugo Morán y Cristina Narbona han insistido en la necesidad de actuar con urgencia y de proteger a los más vulnerables.
Un pacto de país frente a la emergencia climática
El Gobierno de España declaró la emergencia climática por acuerdo de Consejo de Ministros hace unos años. Desde entonces, se han implementado medidas de mitigación y adaptación, pero ahora se busca un pacto institucional que agrupe a todas las administraciones. La sociedad exige acción frente al cambio climático, y los responsables políticos llaman a remar en la misma dirección.
La Plataforma del Tercer Sector, que agrupa a cerca de 28.000 entidades sociales, se ha sumado a este pacto. La emergencia climática golpea con especial dureza a quienes tienen menos recursos, por lo que la organización defiende incorporar la dimensión de la ecología social y la justicia climática a las políticas climáticas. Además, ha presentado propuestas para reforzar la protección social y promover una transición ecológica justa.
Refugios climáticos: una red para proteger a la población
Dentro del Pacto de Estado, se ha impulsado la Red de Refugios Climáticos, espacios seguros y accesibles para reducir la vulnerabilidad ante temperaturas extremas. Más de 1.100 espacios ya están identificados en todo el país, y administraciones, empresas y asociaciones pueden sumarse. En Ávila, por ejemplo, la Subdelegación del Gobierno, la Tesorería de la Seguridad Social y las sedes de CCOO y UGT ya forman parte de esta red.
Estos refugios ofrecen confort térmico durante episodios de calor extremo que se cronifica en las ciudades, y son especialmente importantes para personas mayores o con problemas de salud. La iniciativa responde al eje de protección de la salud del Pacto de Estado, y busca ampliar la cobertura en todo el territorio.
Voces desde la UIMP: solidaridad y urgencia
En el seminario ‘¿Quo Vadis Europa?’ de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y la presidenta de la Comisión de Transición Ecológica, Cristina Narbona, mostraron su solidaridad con Nepal, donde las inundaciones han causado 270 muertos y hay cuatro españoles desaparecidos. Narbona afirmó que ‘la emergencia climática es esto y hay que tomárselo en serio’, mientras Morán señaló que el cambio climático es un fenómeno global que no entiende de fronteras.

Ambos coincidieron en la necesidad de un gran acuerdo entre administraciones para corresponsabilizarse en la lucha contra el cambio climático. Morán reivindicó que la política climática es el eje de la política de seguridad, y advirtió que no puede estar sujeta a intereses partidistas. Narbona, por su parte, alertó de que el cambio climático genera más desigualdad social y puede ser una amenaza para la democracia.
Europa y España: impactos crecientes
Europa es el continente que se calienta más rápido, y España sufre con especial dramatismo los efectos de las inundaciones y los incendios forestales que afectan al territorio. El aumento de las temperaturas afecta a la salud, la economía y las infraestructuras, y los expertos insisten en pasar de una lógica reactiva a una preventiva. La Agencia Europea de Medio Ambiente destaca que muchos países tienen planes de adaptación, pero existe una brecha entre lo planificado y lo ejecutado.
En este contexto, la transición ecológica se presenta como una oportunidad para el país. Un libro reciente, ‘¿Se convertirá España en un desierto?’, propone que la prosperidad ecológica puede ser un gran proyecto de país, siempre que se gestione bien. La clave está en anticiparse e implementar ayudas de adaptación urbana y debate científico para incorporar el riesgo climático a la planificación urbana, la gestión del agua y las políticas de salud pública.
La emergencia climática ya no es una amenaza futura, sino una realidad que exige respuestas coordinadas. El pacto de país, los refugios climáticos y las voces de los responsables políticos apuntan a una misma dirección: actuar con urgencia y proteger a los más vulnerables. La sociedad civil, las administraciones y los expertos coinciden en que solo con un esfuerzo conjunto se podrá evitar que los efectos del cambio climático sean aún más graves.
