La comarca del Aljarafe se moviliza contra la macroplanta de biogás de Benacazón

  • El alcalde de Benacazón confirma su rechazo a la macroplanta, pero el proyecto sigue su tramitación administrativa.
  • Más de mil personas se concentran en Bollullos y se celebra una asamblea en Aznalcázar con la intervención del científico del CSIC Fernando Valladares.
  • Valladares advierte de impactos sanitarios, ambientales y económicos, y defiende un modelo de microplantas frente a las macroinstalaciones.
  • La plataforma Stop Biogás Aljarafe-Doñana pide mantener la presión ciudadana hasta que se archive oficialmente el proyecto.

Macroplanta de biogás de Benacazón

La oposición vecinal e institucional a la macroplanta de biogás proyectada en Benacazón (Sevilla) no da tregua. La Plataforma Stop Biogás Aljarafe-Doñana ha logrado aglutinar a ayuntamientos, colectivos ecologistas y a cientos de ciudadanos en una serie de movilizaciones que buscan frenar definitivamente un proyecto promovido por la empresa AGR Biogás. Aunque el alcalde de Benacazón, Pedro Oropesa, ya ha manifestado su rechazo categórico a la instalación, los colectivos contrarios advierten de que la tramitación administrativa sigue viva y que la presión social debe mantenerse hasta que exista una resolución oficial que lo descarte.

Las últimas semanas han sido intensas en la comarca del Aljarafe. La concentración celebrada a las puertas del Ayuntamiento de Bollullos de la Mitación reunió a más de un millar de personas, según fuentes municipales, y sirvió para visibilizar un frente común que integra a los consistorios de Bollullos, Aznalcázar, Pilas, Sanlúcar la Mayor y Almensilla. Todos ellos han mostrado su rechazo a una planta que, de salir adelante, se ubicaría en un entorno de alto valor ecológico, muy próximo al Espacio Natural de Doñana.

planta de biogás de Benacazón
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Rechazo unánime en la comarca

El posicionamiento del Ayuntamiento de Benacazón ha sido clave. En un comunicado difundido esta semana, la plataforma agradeció al alcalde Pedro Oropesa su declaración pública, en la que confirma sin condicionantes su negativa a la macroplanta. Desde el consistorio de Pilas también celebraron la decisión, asegurando que sin la autorización del municipio benacazonero el proyecto queda en vía muerta. Sin embargo, los portavoces de Stop Biogás insisten en que el expediente no está archivado y que la única forma de garantizar su paralización es que las administraciones competentes emitan una resolución oficial de desestimación.

La respuesta institucional no se ha hecho esperar. El Ayuntamiento de Sanlúcar la Mayor aprobó por unanimidad, desde IU a Vox, una moción de rechazo al proyecto. En Bollullos, los vecinos colgaron pancartas y exigieron a la Junta de Andalucía que deniegue la Autorización Ambiental Integrada. La plataforma, por su parte, ha iniciado una campaña de reparto de balconeras con el lema «No a la planta de biogás en Benacazón» para extender la protesta por todos los municipios de la comarca.

Protesta contra la macroplanta de biogás

planta de biogás
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La asamblea de Aznalcázar y la intervención de Fernando Valladares

El pasado jueves 6 de agosto, la Biblioteca Municipal de Aznalcázar acogió la segunda asamblea informativa organizada por la plataforma. El acto contó con la presencia de la alcaldesa de Aznalcázar, el alcalde de Sanlúcar la Mayor, representantes de Bollullos y Pilas, y el periodista medioambiental Ricardo Gamaza. La intervención principal corrió a cargo, por videoconferencia, del investigador del CSIC Fernando Valladares, doctor en Biología y director de Ecología y Cambio Global del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Valladares ofreció una visión técnica sobre los riesgos de la instalación. Según explicó, la macroplanta proyectada supera con creces las necesidades del territorio, con una capacidad prevista de más de 100.000 toneladas anuales, frente a las microplantas de hasta 20.000 toneladas que se utilizan en otros países europeos. El científico advirtió de posibles efectos sobre la salud pública, como la aparición de malos olores, la proliferación de insectos (moscas, mosquitos) y la emisión de partículas en suspensión. También señaló que el impacto económico sería negativo para sectores como la hostelería, el turismo y los servicios medioambientales, mientras que la creación de empleo sería mínima, estimada en apenas 6 a 10 puestos de trabajo.

Uno de los puntos más llamativos de su intervención fue la crítica al modelo energético que impulsa este tipo de proyectos. Valladares recordó que la declaración del sur de Europa como Zona de Aceleración de Renovables (ZAR) está convirtiendo el territorio en una «zona de sacrificio energético», donde se prioriza la producción de gas para abastecer el continente a costa del impacto local. En su opinión, la solución pasa por instalar plantas de menor tamaño, adaptadas a las explotaciones agrarias y ganaderas de la zona, que sí responderían a criterios de economía circular y biogás en España.

Asamblea informativa contra la planta de biogás

Un proyecto que sigue vivo administrativamente

A pesar del rechazo político y social, la plataforma ha querido lanzar un mensaje de prudencia. En la asamblea se insistió en que el proyecto no ha sido archivado y que continúa su recorrido administrativo. Los portavoces recordaron que los pronunciamientos de los ayuntamientos son importantes, pero no vinculantes para la Junta de Andalucía, que es la administración competente para otorgar la Autorización Ambiental Integrada. Por ello, reclamaron a Benacazón que dé un paso más y apruebe en pleno una moción que blinde al municipio ante futuros proyectos de este tipo, así como que inste a la empresa y a las administraciones a retirar definitivamente la iniciativa.

La organización vecinal también ha querido dejar claro que su lucha no va contra nadie en particular, sino contra una instalación que consideran «absolutamente perjudicial» para los habitantes y el territorio. En su comunicado, subrayan que la macroplanta responde a «fines especulativos económicos y empresariales» y que no tiene en cuenta a las personas. La hoja de ruta de la plataforma pasa por mantener el diálogo con todas las fuerzas políticas, asociaciones y colectivos ecologistas, y por seguir convocando movilizaciones en los municipios del Aljarafe-Doñana.

La asamblea de Aznalcázar concluyó con un llamamiento a no bajar la guardia. Los asistentes coincidieron en que la presión ciudadana es la única herramienta eficaz para frenar un proyecto que, de materializarse, cambiaría para siempre el paisaje y la calidad de vida de la comarca. Mientras tanto, la plataforma ya prepara nuevas acciones y confía en que el tiempo juegue a favor de la movilización social. La próxima cita podría ser en otro municipio de la zona, con el objetivo de mantener viva la llama de la protesta hasta que se confirme la retirada definitiva del proyecto.


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