
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha dado un nuevo paso en la investigación del gran apagón eléctrico del 28 de abril de 2025 al poner el foco, por primera vez de forma directa, en el ámbito de las energías renovables. Tras los expedientes a Red Eléctrica como operador del sistema, a las grandes generadoras y a las centrales nucleares, el regulador abre ahora un procedimiento contra Mercuria, grupo especializado en proyectos solares.
Se trata del primer expediente sancionador que alcanza de lleno a una compañía vinculada a la gestión de infraestructuras renovables dentro de una investigación que ya acumula más de sesenta procedimientos. Pese a ello, Competencia insiste en que, por el momento, no se puede señalar a las renovables como responsables directas del apagón, cuyo origen se sigue considerando multifactorial.
El expediente a Mercuria: la entrada de las renovables en el punto de mira
La CNMC ha incoado un procedimiento sancionador a Mercuria, a través de sus sociedades Mercuria Solar y Mercuria Sostenible, por una presunta infracción grave de la Ley del Sector Eléctrico. El acuerdo de apertura, publicado en la web del organismo con fecha 13 de mayo, se apoya en indicios detectados en el marco de la investigación del denominado “cero eléctrico”.
El regulador señala un posible incumplimiento de los artículos 64.15, 64.16 y 64.17 de la normativa eléctrica, preceptos que regulan el respeto a las instrucciones del operador del sistema, el acatamiento de las normas de seguridad del servicio y las obligaciones de mantenimiento de las instalaciones cuando su estado pueda afectar a la disponibilidad.
En función de la calificación definitiva de la conducta, la infracción catalogada como grave podría conllevar sanciones de hasta 60 millones, mientras que las consideradas muy graves, que afectan a otras empresas implicadas en el caso, permiten sanciones de hasta 60 millones. En el caso concreto de Mercuria, Competencia subraya que, aunque se trata de una infracción grave, los hechos descritos no suponen, por sí mismos, un riesgo inminente para la garantía de suministro ni un daño severo al sistema.
La apertura del expediente no implica sanción automática. Se abre ahora un periodo de alegaciones y práctica de pruebas en el que la empresa podrá defender su actuación, aportar documentación y solicitar la realización de peritajes o análisis técnicos adicionales. El procedimiento tiene un plazo máximo de entre nueve y dieciocho meses para resolverse, en línea con el resto de expedientes abiertos por el apagón.
Quién es Mercuria y cuál es su papel en el sistema eléctrico
Mercuria es una empresa española con sede en Madrid dedicada al diseño, mantenimiento y operación de plantas de energía renovable, principalmente instalaciones solares fotovoltaicas. No se limita solo a la generación: también asume un papel clave en la denominada evacuación eléctrica, es decir, en las infraestructuras que permiten que la energía producida llegue hasta la red de transporte.
Dentro del sector, Mercuria actúa como gestor de redes internas y activos de evacuación, operando subestaciones, líneas de alta tensión y elementos de conexión que agrupan la producción de diversas plantas. Este rol la sitúa en un escalón especialmente sensible del sistema, allí donde se integra a la red una gran cantidad de generación renovable concentrada en determinados nodos.
La compañía está vinculada al grupo Bruc, un entramado inversor especializado en proyectos solares que utiliza sociedades vehículo para el desarrollo y operación de activos. Este esquema permite combinar generación y evacuación en un mismo diseño industrial y financiero, con el objetivo de optimizar el acceso a la red y la gestión de la energía producida.
Uno de los ámbitos donde este modelo se despliega con más intensidad es la provincia de Sevilla, que se ha convertido en uno de los polos solares más importantes del sur de Europa. Allí se concentran grandes complejos fotovoltaicos que vierten su producción a la red a través de infraestructuras comunes, lo que, en situaciones de estrés del sistema, puede multiplicar el impacto de cualquier anomalía en la operación.
El foco en la evacuación de renovables: el nodo de Don Rodrigo y el complejo Cartago
El expediente contra Mercuria desplaza el centro de atención de la simple producción de energía hacia la gestión de la evacuación eléctrica. En este terreno destaca el entorno del nodo de Don Rodrigo, uno de los principales puntos de conexión de renovables en Andalucía, alrededor del cual se ha levantado un entramado de plantas solares de gran tamaño.
En esa zona sobresale el complejo fotovoltaico Cartago, promovido por el grupo Bruc y desarrollado con la participación de Magtel. El proyecto reúne unas 18 plantas solares conectadas a un único punto de evacuación, lo que implica una coordinación muy exigente entre todos los operadores implicados para garantizar la estabilidad eléctrica.
Mercuria aparece ligada a este esquema como gestora de la infraestructura que canaliza la energía hasta la red de transporte. Su actividad abarca la operación de subestaciones, el control de líneas de alta tensión y la supervisión de elementos que permiten evacuar de forma conjunta la electricidad generada por varias instalaciones independientes.
El diseño se extiende por municipios como Carmona, El Viso del Alcor, Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaíra, siguiendo un modelo de evacuación compartida que concentra una elevada potencia renovable en pocos puntos de conexión. Esta arquitectura incrementa la relevancia de la operación diaria de esas infraestructuras y explica que Competencia las observe con mayor detenimiento tras el apagón.
Para el regulador, el expediente pone de manifiesto que las posibles deficiencias detectadas no se limitan a la capacidad de generación, sino que alcanzan de lleno a la forma en que esa energía se integra de manera segura en la red. El control de la tensión, la respuesta ante instrucciones del operador del sistema y el mantenimiento adecuado de las instalaciones de evacuación pasan a ser elementos centrales del análisis.
Un apagón de origen multifactorial y una cascada de expedientes
El corte eléctrico del 28 de abril de 2025, conocido popularmente como el “cero eléctrico”, desencadenó una serie de investigaciones por parte del Gobierno, la CNMC y el panel de expertos europeos de EntsoE. Los informes publicados coinciden en que el incidente tuvo un origen multifactorial y de causa última no completamente determinada, resultado de una secuencia de eventos que tensó progresivamente el sistema hasta provocar un colapso por sobretensión.
Desde ese día, Competencia ha abierto ya más de 60 expedientes sancionadores a distintos agentes del sistema eléctrico: desde grandes eléctricas hasta el propio operador del sistema, pasando por centrales nucleares y ahora empresas ligadas a la cadena de valor de las renovables. Solo tres de esos procedimientos han sido calificados como muy graves: el que afecta a Red Eléctrica y los que implican a las centrales nucleares de Almaraz-Trillo y Cofrentes.
Las primeras horas tras el apagón situaron a las instalaciones renovables en el centro del debate, debido a la entrada masiva de este tipo de plantas en la red y a sus desconexiones automáticas ante determinadas perturbaciones. Operador del sistema y regulador coincidieron en que esta dinámica incrementa las oscilaciones de tensión y puede agravar un incidente ya en marcha, aunque posteriormente los informes oficiales descartaron que las renovables fueran la causa directa del colapso. El gran apagón ibérico reabrió muchos de los debates técnicos sobre integración.
A pesar de ello, las investigaciones han destapado debilidades importantes en el control de tensión del sistema eléctrico español. Como respuesta, la CNMC aprobó, pocas semanas después del incidente, el procedimiento de operación 7.4, considerado una pieza clave para reforzar los mecanismos de control y dotar de mayor robustez al sistema frente a situaciones de estrés.
El regulador también ha puesto la lupa en comportamientos registrados antes y después del propio apagón. No se trata solo de reconstruir lo que ocurrió ese 28 de abril, sino de analizar patrones de operación que pudieran haber contribuido a deteriorar la estabilidad del sistema en el tiempo, y que ahora podrían calificarse como infracciones sectoriales.
Tensión entre Red Eléctrica y la CNMC por la actualización de normas
La investigación del apagón ha destapado una guerra abierta entre Red Eléctrica y la CNMC, sin precedentes en el sistema eléctrico español. El grupo que preside Beatriz Corredor ha presentado alegaciones formales y ha acusado al regulador de mantener un “conflicto de interés” en la instrucción de los expedientes.
Desde la compañía se critica con dureza el “vacío legal” existente en materia de control de tensión, al considerar que Competencia no actualizó a tiempo el procedimiento que regía desde el año 2000, precisamente el que debía servir de guía para gestionar situaciones como la que desembocó en el “cero eléctrico”. Las grandes eléctricas respaldan en buena medida este argumento y apuntan a una normativa desfasada ante un sistema cada vez más dominado por renovables.
La presidenta de la CNMC, Cani Fernández, ha rechazado de plano estas acusaciones en sede parlamentaria. Durante su comparecencia en la comisión de Economía del Congreso, defendió que el organismo no mantuvo bloqueada la actualización de la norma y aseguró que, aun antes de la aprobación del nuevo procedimiento 7.4, existían mecanismos suficientes para el control de la tensión.
Este choque institucional se desarrolla en paralelo a la tramitación de decenas de expedientes sancionadores, lo que eleva el tono político y empresarial alrededor de la investigación del apagón. Cada nueva incoación, como la que afecta a Mercuria, añade presión a un debate en el que se cruzan responsabilidades técnicas, regulatorias y de inversión en redes.
Competencia insiste en que la apertura de procedimientos “no prejuzga el resultado final de la investigación” y recalca que los hechos analizados no suponen por sí mismos la atribución de la causa del apagón a las empresas expedientadas. En todos los casos, se subraya que el incidente respondió a una combinación de factores, algunos de ellos externos al control directo de los agentes investigados.
Qué se juega el sector renovable con este expediente
La entrada de Mercuria en la lista de empresas expedientadas marca un punto de inflexión para el sector renovable en España. Hasta ahora, las grandes protagonistas de la investigación habían sido las compañías tradicionales y las infraestructuras nucleares, pero la creciente penetración de la fotovoltaica y la eólica en la mezcla eléctrica obliga a revisar con lupa cómo se integra esta generación en la red.
Para las empresas de renovables, el expediente supone un recordatorio de que el cumplimiento de las instrucciones del operador del sistema, así como de los protocolos de seguridad y mantenimiento, no es un aspecto secundario, sino un elemento central de su actividad. La estabilidad de la red depende no solo de cuánto se produce, sino de cómo, cuándo y por dónde se evacua esa energía.
Al mismo tiempo, la investigación de la CNMC apunta a la necesidad de reforzar la coordinación entre generación, redes de evacuación y transporte. Los grandes nudos de conexión, como el de Don Rodrigo en Sevilla, se han convertido en auténticos hubs de integración renovable y requieren esquemas de operación más sofisticados, capaces de responder de forma ordenada a perturbaciones en el sistema.
Desde una perspectiva regulatoria, el caso abre la puerta a eventuales ajustes normativos en España y, potencialmente, en el marco europeo, en relación con la forma en que se diseñan, operan y supervisan las infraestructuras de evacuación de renovables. El objetivo pasa por minimizar los riesgos de desconexiones en cascada y oscilaciones de tensión asociadas a concentraciones masivas de generación no gestionable.
En este contexto, el sector renovable se enfrenta al reto de compatibilizar su fuerte crecimiento con mayores exigencias técnicas y de cumplimiento regulatorio. Lo que ocurra con el expediente a Mercuria y con el resto de procedimientos abiertos será observado con atención por promotores, fondos de inversión y operadores de red, tanto en España como en otros países europeos que avanzan hacia mixes eléctricos con un peso creciente de la fotovoltaica y la eólica.
El expediente de la CNMC a Mercuria y el resto de actuaciones derivadas del apagón de 2025 dibujan un panorama en el que las energías renovables dejan de ser un actor periférico para situarse en el centro del debate sobre la seguridad del suministro. El regulador mantiene que el origen del “cero eléctrico” fue multifactorial y que la responsabilidad no recae exclusivamente en un tipo de tecnología, pero la entrada en escena de las infraestructuras de evacuación renovable evidencia que el sistema eléctrico deberá adaptarse, técnica y normativamente, a una realidad en la que la generación verde juega un papel protagonista y, al mismo tiempo, está sometida a un escrutinio cada vez mayor.
