La celulosa impulsa la innovación sostenible: balance industrial y avances tecnológicos

  • Ence sufre pérdidas por la caída del precio de la celulosa, pero avanza en productos de mayor valor añadido y energías renovables
  • La inversión en celulosas especiales y eficiencia permite ganar competitividad e impulsar la producción de "fluff"
  • La producción y los precios mundiales marcan el rumbo del sector, con apuestas por sostenibilidad y reducción de emisiones
  • China desarrolla una planta pionera de fibras de celulosa regenerada con líquidos iónicos, sin emisiones tóxicas

Fábrica de celulosa y sostenibilidad

La industria de la celulosa está en constante transformación, marcada tanto por los retos económicos derivados de las fluctuaciones en los precios internacionales como por una apuesta decidida por la sostenibilidad y la especialización tecnológica. Ence Energía y Celulosa, uno de los principales referentes españoles del sector, afronta un periodo de cambios en su estrategia y modelo de negocio, en paralelo a los avances tecnológicos que están revolucionando la fabricación de fibras y biomateriales de base celulósica a nivel mundial.

Los últimos meses han sido especialmente intensos para el sector, que ha visto cómo los precios de la celulosa caían en los mercados internacionales y cómo la competencia global empujaba a las empresas a innovar y diversificar para mantener su competitividad. Frente a este escenario, la industria responde con proyectos pioneros que buscan reducir el impacto ambiental, mejorar la eficiencia y apostar por productos de mayor valor añadido.

Pérdidas financieras y transformación estratégica en Ence

Ence cerró el primer semestre del año con pérdidas netas de 6,9 millones de euros, en contraste con los resultados positivos obtenidos el ejercicio anterior. Esta situación está estrechamente ligada a la bajada de los precios de la celulosa y a un contexto de incertidumbre arancelaria que ha afectado a toda la industria. La compañía comunicó a la CNMV una facturación de 379,2 millones de euros, lo que supone un descenso del 15,5% respecto al periodo anterior.

Pese al entorno adverso, Ence ha fortalecido su apuesta por las celulosas especiales, que ya representan el 32% de su volumen de ventas, frente al 23% de hace un año. La empresa prevé que este segmento supere el 60% en 2028, apoyada en la entrada en funcionamiento de una nueva línea de producción de celulosa fluff, orientada a productos higiénicos absorbentes. Se espera que esta innovación sitúe a la compañía como el único productor europeo de «fluff» a partir de fibra corta, una alternativa más eficiente y sostenible frente a la fibra larga tradicional.

En paralelo, la compañía ha logrado una mejora operativa significativa al reducir el coste medio por tonelada de celulosa (cash cost) hasta los 488 euros, es decir, 22 euros menos por tonelada respecto al trimestre anterior, gracias a la optimización energética y la eficiencia en sus plantas de Navia y Pontevedra.

Evolución de las ventas, ingresos y perspectivas

Durante el segundo trimestre, Ence alcanzó unos ingresos de 192 millones de euros, un 3% más que en el trimestre anterior, respaldados por un mayor volumen de ventas tanto en celulosa (243.000 toneladas, un 12% más) como en energía renovable (303 GWh, un 9% más). No obstante, el resultado bruto de explotación (ebitda) descendió hasta los 58 millones, un 42,5% menos interanual.

La deuda financiera neta se situó en 362,5 millones de euros al cierre de junio, repartida entre las áreas de celulosa y renovables. La empresa también realizó operaciones de venta de Certificados de Ahorro Energético (CAEs), que sumaron 252 millones de kWh equivalentes y reportaron ingresos netos de 40 millones de euros.

El precio medio de la fibra corta (BHKP) en Europa se situó en 1.177 dólares por tonelada entre abril y junio, cayendo en julio a 1.060 dólares, cifra que ya no cubre costes para parte de la industria. Ence confía en que, tras el proceso de restocaje y una vez disipadas las dudas regulatorias, la demanda y los precios se recuperen progresivamente.

Fabricación de celulosa en industria papelera

Apuesta por energías renovables y descarbonización

La estrategia de Ence no se limita solo a la celulosa. La compañía continúa reforzando su división renovable, con proyectos en biometano y calor industrial renovable. Para 2030, prevé alcanzar una producción de 1 TWh de biometano y 2 TWh térmicos anuales, con contribuciones significativas al ebitda.

Además, la empresa está inmersa en un plan de modernización de su biofábrica de Pontevedra, buscando maximizar la eficiencia, diversificar productos y respaldar el compromiso de que más del 60% de sus ventas provengan de celulosas especiales en los próximos años. Esta transformación está respaldada por inversiones en tecnología que permiten una sustancial reducción de los costes energéticos y una mayor sostenibilidad ambiental.

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Innovación global: la planta de fibras regeneradas de celulosa en China

Mientras el sector europeo avanza hacia la especialización y la eficiencia, a nivel internacional surgen ejemplos de innovación disruptiva, como la reciente puesta en marcha de la primera planta industrial de fibras de celulosa con líquidos iónicos en Henan, China. Esta instalación, pionera en el mundo, logra una producción anual de 1.000 toneladas utilizando una tecnología libre de disolventes tóxicos y con una recuperación de solventes superior al 99 %.

El sistema desarrollado por el Instituto de Ingeniería de Procesos chino supone una revolución para la industria textil y la economía circular: la producción de fibras regeneradas se realiza sin emisiones ni vertidos tóxicos, reduciendo la huella de carbono en 5.000 toneladas de CO₂ cada año. Esto se traduce en un proceso más seguro, estable y ecológico, que cumple los estándares internacionales de calidad y resistencia textil.

El avance, fruto de una década de inversión en I+D, demuestra que la innovación tecnológica es la clave para transformar industrias tradicionales altamente intensivas en recursos. La planta china representa un modelo replicable para otros mercados que buscan descarbonizar el sector textil, y puede convivir con otras iniciativas europeas centradas en fibras de celulosa más sostenibles.

Una de las grandes ventajas de la tecnología basada en líquidos iónicos es su capacidad para eliminar el uso de compuestos peligrosos y facilitar el reciclaje avanzado de textiles. Además, permite una producción más eficiente y descentralizada, integrando energías renovables y favoreciendo la transición hacia materiales más ecoeficientes en moda, packaging y otras aplicaciones industriales.

La celulosa se perfila como un actor central en la transición hacia una industria baja en carbono, combinando innovación, sostenibilidad y capacidad de adaptación frente a los retos globales del sector.

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