La captura de dióxido de carbono se ha convertido en una de las grandes apuestas para reducir las emisiones que calientan el planeta. Mientras los gobiernos y las empresas buscan fórmulas para alcanzar las metas climáticas, dos proyectos de gran envergadura han salido a la palestra en los últimos dÃas: uno en Finlandia y otro en Estados Unidos. Ambos demuestran que la tecnologÃa de captura ya está lista para dar el salto a escala industrial.
El primero de ellos es el que impulsa la ingenierÃa italiana Saipem en la localidad finlandesa de Tampere. El segundo, el que ha logrado el visto bueno regulatorio en Texas para la petrolera estadounidense ExxonMobil. Aunque se desarrollan en continentes distintos, comparten un mismo objetivo: atrapar el CO2 antes de que llegue a la atmósfera y darle un uso o almacenarlo de forma segura.
Saipem y Ren-Gas: captura de CO2 para producir e-metano
Saipem ha sido seleccionada por la compañÃa energética Ren-Gas para desarrollar la ingenierÃa, el suministro y la fabricación de su solución de captura de carbono denominada Bluenzyme 200. Esta tecnologÃa se integrará en el proyecto Power-to-Gas que Ren-Gas tiene previsto en Tampere, donde se producirá e-metano a partir de hidrógeno renovable y CO2 capturado. La instalación está diseñada para generar alrededor de 200 GWh anuales de combustible sintético renovable, que se distribuirá a través de la red gasista existente y estará destinado al transporte pesado por carretera en Alemania.
Esta es la primera vez que la tecnologÃa Bluenzyme, basada en la solución CO2 Solutions de Saipem, se despliega a escala industrial. El contrato incluye las actividades de ingenierÃa, aprovisionamiento y fabricación, asà como servicios de asesoramiento durante las fases de instalación, puesta en marcha, arranque y pruebas de rendimiento. La unidad de captura se integrará en la futura planta de e-metano, un ejemplo de economÃa circular donde el CO2 se convierte en materia prima.
No obstante, la entrada en vigor del acuerdo está supeditada a que Ren-Gas adopte su decisión final de inversión (FID) sobre el proyecto. Esta colaboración se inició en diciembre de 2024, cuando Ren-Gas ya eligió la tecnologÃa Bluenzyme para la captura de CO2 en este mismo proyecto. Con esta adjudicación, la iniciativa pasa a la fase de ingenierÃa y fabricación, un paso decisivo para su materialización.
ExxonMobil da luz verde a un macroproyecto de almacenamiento en Texas
En Estados Unidos, la Comisión Ferroviaria de Texas ha autorizado a ExxonMobil la construcción de un ambicioso proyecto de captura y almacenamiento de dióxido de carbono valorado en 5.000 millones de dólares (unos 4.300 millones de euros). El permiso se ha aprobado por un estrecho margen de dos votos a favor y uno en contra. La iniciativa contempla inyectar 53 millones de toneladas de CO2 procedentes de los clientes de la petrolera en tres pozos subterráneos habilitados para su almacenamiento.
Para conectar a esos clientes con los pozos, ExxonMobil prevé construir una red de 1.450 kilómetros de oleoductos en el golfo de México, que aspire a ser la mayor del mundo. Según Financial Times, los clientes de la petrolera emiten en conjunto alrededor de 700 millones de toneladas métricas de CO2 al año. El vicepresidente sénior de CCS de Exxon, Dominic Genetti, calificó la decisión como un «hito importante» que permitirá expandir el negocio de la captura y almacenamiento de CO2 en la región.
Sin embargo, el proyecto no está exento de polémica. El comisionado que votó en contra, Wayne Christian, ha denunciado que la decisión se enmarca en una agenda climática de «socialismo energético». Estas declaraciones reflejan la oposición a la transición energética que sigue despertando en Texas, especialmente después de que el Gobierno federal haya derogado ciertos lÃmites a las emisiones. A pesar de ello, la captura de CO2 se consolida como una herramienta clave para que las grandes industrias reduzcan su huella ambiental.
La captura de CO2, una tecnologÃa en plena expansión
Los dos proyectos muestran que la captura de carbono ha dejado de ser una promesa de laboratorio para convertirse en una realidad industrial. En el caso europeo, la integración con procesos Power-to-X permite aprovechar el CO2 capturado para fabricar combustibles sintéticos, mientras que en Texas el almacenamiento geológico ofrece una solución a largo plazo. Ambos enfoques son complementarios y necesarios para alcanzar las cero emisiones netas.
La captura post-combustión, que es la que emplea Saipem, y la captura a gran escala con almacenamiento, que desarrollará ExxonMobil, son tecnologÃas que ya se aplican en el mundo real, aunque su despliegue masivo requiere inversiones multimillonarias y un marco regulatorio favorable. Además, proyectos como el de Ren-Gas dependen de que las empresas tomen decisiones finales de inversión, mientras que el de Texas ha tenido que superar la oposición y los retos regulatorios de la captura de CO2 polÃtica local.
La carrera por el CO2 está en marcha. Tanto en Finlandia como en Texas se están dando pasos firmes para demostrar que es posible descarbonizar la economÃa sin renunciar al crecimiento industrial. La combinación de ingenierÃa, inversión y voluntad polÃtica será determinante para que estas iniciativas lleguen a buen puerto.
