La brigada de 500 tortugas que está logrando reverdecer el Sahel frente al fracaso de la reforestación

  • La tortuga espolada africana actúa como ingeniera del suelo al romper la costra dura del terreno con sus excavaciones.
  • Sus madrigueras de hasta 15 metros permiten que el agua de lluvia se filtre y cree microclimas para las plantas.
  • El proyecto ha demostrado que la recuperación de fauna nativa es más efectiva y barata que plantar árboles de forma artificial.

tortuga africana en el desierto

Hablamos mucho de la crisis climática, pero lo que se está viviendo en el Sahel es para echarse a temblar. Esta franja de tierra, que hace de frontera entre el inmenso Sahara y las sabanas de África, se ha vuelto un lugar donde la tierra es tan dura que parece hormigón. Las Naciones Unidas llevan tiempo avisando de que esta zona es de las más castigadas por la desertificación y, claro, con un suelo que no deja pasar ni una gota de agua, las familias se ven obligadas a emigrar al no poder cultivar ni un triste matorral para el ganado.

La receta de siempre para arreglar esto ha sido ponerse a plantar árboles como si no hubiera un mañana, pero la jugada no ha salido tan bien como esperaban porque es una solución carísima y los árboles suelen morir al poco tiempo. Ahora, un experimento que suena a historia fantástica está dando resultados: en lugar de meter excavadoras, han soltado a 500 tortugas africanas de espuelas para que hagan el trabajo sucio. Lo mejor de todo es que no necesitan mantenimiento ni gasoil, solo que las dejen vivir tranquilas y cavar sus túneles como llevan haciendo miles de años.

perdida de suelo
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Ingenieras con caparazón contra la sequía extrema

La protagonista de este milagro es la Centrochelys sulcata, un bicho impresionante que puede llegar a pesar 100 kilos y que es una auténtica fuerza de la naturaleza. No es que las tortugas vayan con una regadera, es que tienen la costumbre de excavar madrigueras de hasta 15 metros para esconderse del calor sofocante y del frío de la noche. Ese simple gesto de perforar la costra endurecida del terreno es lo que permite que, cuando por fin cae algo de lluvia, el agua penetre en las capas profundas en lugar de evaporarse en un santiamén sobre la superficie.

Lo que se ha visto a través de las imágenes de satélite es alucinante porque, donde antes no había más que arena y polvo, ahora empiezan a aparecer manchas verdes de vegetación que se extienden. Al remover la tierra, estas tortugas están creando las condiciones perfectas para que las semillas que ya estaban allí, o las que trae el viento, puedan por fin agarrar y crecer. Es lo que los expertos llaman una especie ingeniera del ecosistema, que básicamente significa que ella solita se encarga de reformar la casa para que otros seres vivos puedan mudarse también.

vegetación en el sahel

Un método natural que le da mil vueltas a la tecnología

Vaya tela con los resultados de este proyecto que arrancó en 2021. Mientras que la reforestación clásica se las ve y se las desea para que los plantones sobrevivan, las tortugas han demostrado una tasa de supervivencia altísima, superior al 80%. No solo es que ayuden a que el agua entre en el suelo, es que sus túneles se convierten en pequeños refugios para insectos y otros animales, lo que activa toda la cadena de la vida en un lugar que parecía muerto. Es una forma de trabajar con la naturaleza y no contra ella, algo que en Europa y España se está empezando a mirar con mucha lupa para restaurar terrenos degradados.

Sin embargo, no todo es coser y cantar en esta historia. La tortuga de espolones está bajo la lupa de las organizaciones de conservación porque se encuentra en peligro debido a la caza, el comercio de mascotas y la pérdida de su hogar. Sería una verdadera pena que perdiéramos a este animal justo cuando estamos descubriendo que es la pieza clave para frenar el avance del desierto. Sin su labor constante de excavación, el suelo se vuelve a cerrar, el agua se escurre y las semillas se quedan sin ninguna oportunidad de germinar, volviendo al ciclo de tierra yerma de antes.

Este avance en el Sahel nos deja una lección muy clara: a veces la solución más potente no es la más tecnológica, sino la más lógica. Recuperar a estos reptiles no solo es una cuestión de salvar una especie bonita, sino de devolverle la salud a un suelo que alimenta a millones de personas. Si conseguimos que estas poblaciones de tortugas prosperen y sigan cavando sus túneles, estaremos ganándole la partida a la desertificación de una forma mucho más barata y duradera que con cualquier invento moderno, dejando que sea la propia vida la que abra camino al agua y al verde entre tanta aridez.


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