La biomasa se consolida como energía renovable en España

  • Cataluña aumenta un 19% el consumo de biomasa forestal en 2025.
  • Castilla y León prepara un plan forestal para duplicar redes de calor.
  • Fertinagro y Sant Joan impulsan calderas de biomasa en industria y municipios.
  • El proyecto Greene W2BM convierte residuos y biomasa en gas verde.

Biomasa como energía renovable

La biomasa se está convirtiendo en una de las alternativas más sólidas para la transición energética en España. Comunidades autónomas, ayuntamientos y empresas privadas están impulsando proyectos que aprovechan restos forestales, agrícolas e industriales para generar calor y electricidad, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles. El auge de esta fuente renovable se refleja en datos, planes y nuevas instalaciones que han ido apareciendo a lo largo del último año.

Más allá de su contribución a la descarbonización, la biomasa ofrece una solución para la gestión forestal y la prevención de incendios, un problema recurrente en el país. La valorización de los residuos vegetales no solo evita emisiones, sino que también genera actividad económica en el medio rural. A continuación, repasamos las iniciativas más destacadas que están marcando el rumbo de esta energía en España.

biomasa como fuente de energía en España
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Cataluña lidera el crecimiento del consumo de biomasa

El balance anual de la estrategia catalana para el aprovechamiento energético de la biomasa forestal y agrícola revela un incremento del 19% en el consumo durante 2025, hasta alcanzar las 652.500 toneladas. Este avance se apoya en la entrada en funcionamiento de nuevas calderas industriales, que han disparado la demanda de astilla un 57% interanual. El pellet y la leña, en cambio, han registrado un ligero descenso, al estar más vinculados al ámbito doméstico. La superficie forestal gestionada para este fin se sitúa en 27.186 hectáreas, y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero ha sido de 281.940 toneladas anuales, un 33% más que el año anterior.

Desde 2012, Cataluña ha puesto en marcha 4.529 instalaciones de biomasa, con una potencia acumulada de 574 MW. El consumo de astilla se ha multiplicado por 21 y el de pellet ha crecido un 40% desde el inicio de la estrategia. Los objetivos para 2027 contemplan alcanzar las 730.000 toneladas consumidas y 30.400 hectáreas gestionadas, lo que demuestra la apuesta decidida por esta tecnología.

Caldera de biomasa industrial

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Castilla y León impulsa un plan forestal para aprovechar la biomasa

La consejera de Medio Ambiente y Energía de Castilla y León, María González Corral, ha anunciado la elaboración de un nuevo Plan Forestal Integral, con el objetivo de aumentar la rentabilidad de los aprovechamientos forestales y reforzar la prevención de incendios. La comunidad cuenta con 5,1 millones de hectáreas forestales, la mayor superficie de España, y un sector que agrupa a más de 1.000 empresas y 10.000 empleos. El plan contempla medidas para agilizar los trámites, digitalizar los procedimientos y fomentar el asociacionismo entre los 800.000 propietarios privados.

Además, la Junta quiere duplicar la extensión de las redes de calor renovables con biomasa, añadiendo cien nuevos kilómetros para llegar a más de 30.000 viviendas y 300 edificios públicos en los próximos cuatro años. Eso supondría un consumo adicional de 160.000 toneladas de biomasa extraídas de los montes, una medida que, según la consejera, contribuirá a generar energía limpia y a reducir la carga de combustible en los bosques.

Bosque gestionado para biomasa

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Proyectos industriales y municipales apuestan por la biomasa

En el ámbito local, el Ayuntamiento de Sant Joan (Mallorca) ha puesto en marcha un concurso para ceder una parcela municipal de 2.210 metros cuadrados a una empresa que construya y gestione una planta de biomasa. El contrato, con una duración de 20 años, incluye un canon mínimo de 47.754 euros anuales y exige que la instalación se alimente con restos forestales, agrícolas o de poda. La empresa adjudicataria deberá encargarse de todo el proyecto y las autorizaciones, y la energía se ofrecerá a las naves del polígono mediante autoconsumo colectivo o comunidad energética.

En el sector privado, Fertinagro Biotech invertirá 2,36 millones de euros en su planta de Palos de la Frontera (Huelva) para instalar una caldera de biomasa de 10.000 kW, que cubrirá el 70% del consumo térmico de su línea de granulación. El proyecto, desarrollado por Greenvalis Energy, cuenta con una ayuda de 732.000 euros de la Junta de Andalucía. La sustitución del gas natural por biomasa permitirá reducir costes energéticos y evitará la emisión de miles de toneladas de CO2 al año.

Planta de biomasa industrial

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Innovación: residuos y biomasa para producir gas verde

El proyecto Greene W2BM, impulsado por Naturgy y Greene, está desarrollando una tecnología que combina pirólisis, gasificación y metanación biológica para transformar residuos industriales no reciclables y biomasa en gas verde. La planta piloto, ya en operación, trata unos 10 kg/h de residuo y produce metano sintético con una pureza superior al 95%. El proceso biológico ha demostrado conversiones superiores al 60%, con potencial de alcanzar el 80-90% mediante la optimización de variables. El objetivo es escalar la tecnología a nivel industrial a partir de 2027, con plantas capaces de tratar decenas de miles de toneladas al año.

Esta iniciativa se alinea con la estrategia de Naturgy para impulsar los gases renovables y descarbonizar sectores industriales difíciles de electrificar. La valorización de residuos no solo reduce la dependencia de combustibles fósiles, sino que también contribuye a la economía circular, un aspecto cada vez más valorado en el panorama energético.

Tecnología de biomasa y gas verde

En definitiva, la biomasa se está consolidando como una pieza clave en la transición energética española. Desde el crecimiento en Cataluña hasta los planes de Castilla y León, pasando por proyectos industriales y municipales, y la innovación en gas verde, todas las iniciativas apuntan a un aprovechamiento más eficiente de los recursos naturales. La combinación de políticas públicas y la inversión privada está creando un ecosistema favorable para que esta energía renovable siga ganando terreno, con beneficios tanto ambientales como económicos para el país.

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