La biomasa forestal: la solución española contra incendios y para la energía renovable

  • La acumulación de biomasa en los montes incrementa el riesgo de incendios, pero su aprovechamiento energético lo reduce.
  • Iniciativas como la de Málaga (17,2 millones de euros) y Segovia (red de calor) demuestran el potencial de la biomasa forestal.
  • Proyectos industriales como La Robla Green (León) y La Pereda (Asturias) impulsan la generación de electricidad con biomasa.
  • La gestión de biomasa requiere colaboración entre administraciones y propietarios para ser efectiva.

biomasa forestal

Los montes españoles acumulan cada año una cantidad ingente de restos vegetales que, si no se gestionan, se convierten en combustible perfecto para incendios forestales cada vez más virulentos. La biomasa forestal, lejos de ser un problema, se está revelando como una solución clave para prevenir el fuego y, al mismo tiempo, generar energía renovable. Varias iniciativas públicas y privadas en toda España están demostrando que es posible convertir esa amenaza en un recurso valioso.

Desde la limpieza de montes hasta la instalación de calderas y centrales de cogeneración, el aprovechamiento de la biomasa está ganando terreno como estrategia de economía circular. Proyectos como el de la Diputación de Málaga, la red de calor de Segovia o la planta de La Robla Green en León muestran que la biomasa no solo reduce el riesgo de incendios, sino que también abarata la factura energética de los municipios y genera empleo en el medio rural.

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La biomasa forestal como herramienta de prevención de incendios

El abandono de usos tradicionales como el pastoreo o la recogida de leña ha provocado que la vegetación se acumule sin control. Según datos del Anuario Estadístico Forestal de 2024, los montes españoles generan 47,5 millones de metros cúbicos de crecimiento anual, pero solo se aprovecha el 37%, lo que deja una carga de combustible peligrosa. En Aragón, el director general de Interior y Emergencias, Miguel Ángel Clavero, advierte de que esa biomasa acumulada hace los incendios más intensos y rápidos, y aboga por atacarlos en sus primeras fases.

Para evitarlo, se están poniendo en marcha sistemas de gestión como el del Concello de Toén, en Ourense, que ha activado un servicio público de limpieza de franjas secundarias de protección. Los propietarios de parcelas pueden adherirse voluntariamente por 420 euros por hectárea al año, y la administración se encarga de los trabajos. En Málaga, la Diputación ha movilizado 17,2 millones de euros para una estrategia que comenzó en Yunquera en 2019, sustituyendo calderas de gasóleo por biomasa en colegios y centros públicos. Ya son nueve municipios de la Sierra de las Nieves los que se benefician de esta red de calor, y se prevé extenderla a catorce más en los valles del Genal y Guadiaro.

biomasa forestal

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Proyectos emblemáticos en España

Además de las iniciativas locales, hay grandes proyectos industriales que apuestan por la biomasa como fuente de electricidad. Reolum ha adjudicado a Siemens Energy el turbogrupo de vapor de su planta de cogeneración La Robla Green, en León, que generará 400 GWh al año con una turbina de 50 MWe. La instalación, que operará 8.000 horas anuales, suministrará energía renovable al complejo industrial. Por su parte, la central térmica de La Pereda, propiedad de Hunosa en Mieres, ha sido declarada proyecto energético preferente por el Gobierno, lo que agiliza sus trámites para quemar biomasa y combustible sólido recuperado, aunque aún está pendiente de la autorización de impacto ambiental.

En Segovia, la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente (Somacyl) impulsa una red de calor urbana que abastecerá a más de 7.000 viviendas. Con una inversión de 22 millones de euros, la planta consumirá 30.000 toneladas de biomasa forestal al año, generando 75.000 MWh térmicos y reduciendo 19.600 toneladas de CO₂. Esta iniciativa eliminará miles de calderas de gas individuales, mejorando la calidad del aire y aprovechando los recursos forestales de la provincia, donde el 71% del monte es arbolado y las existencias de madera superan los 24 millones de metros cúbicos.

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Retos y necesidad de colaboración

A pesar de los avances, el camino no está exento de obstáculos. El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, denuncia la «maraña burocrática» que dificulta la retirada de masa forestal de los montes y reclama más apoyo financiero y normativo del Gobierno central y las autonomías. En Aragón, Clavero insiste en la corresponsabilidad de los propietarios privados, que poseen más de la mitad de la superficie forestal, y en la necesidad de crear anillos de seguridad alrededor de los pueblos. El abandono del pastoreo y la falta de rentabilidad de los aprovechamientos forestales agravan el problema, pero la biomasa ofrece una oportunidad para reactivar la economía rural.

La experiencia acumulada en Málaga, con su centro de acopio y tratamiento de restos en Yunquera, demuestra que es posible transformar 562 toneladas de madera extraídas de montes públicos en astillas que alimentan las calderas. Este modelo, según Salado, «merece ser replicado en todo el país» y ya se ha anunciado que se llevará a la próxima reunión de la FEMP. La combinación de prevención de incendios, generación de energía limpia y creación de empleo convierte a la biomasa forestal en una de las apuestas más sólidas para el futuro energético y ambiental de España.

La gestión de la biomasa no es una solución mágica, pero los datos y los proyectos en marcha demuestran que, con voluntad política y colaboración entre administraciones, propietarios y empresas, es posible reducir el riesgo de incendios y avanzar hacia un modelo energético más sostenible. La clave está en no esperar a que llegue el fuego para actuar, como recuerdan los responsables de las iniciativas, y en aprovechar los recursos que ya tenemos en nuestros montes para generar calor, electricidad y desarrollo rural.

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