La salud de los mares que baƱan la penĆnsula ibĆ©rica y el MediterrĆ”neo es un termómetro del estado del planeta. En los Ćŗltimos aƱos, la biodiversidad marina en EspaƱa se enfrenta a desafĆos crecientes, pero tambiĆ©n a una movilización sin precedentes de cientĆficos, administraciones y ciudadanos. Desde las praderas de posidonia hasta los puertos andaluces, pasando por las costas vascas, se suceden iniciativas que buscan conocer, proteger y restaurar los ecosistemas submarinos.
El cambio climÔtico, la llegada de especies exóticas y la presión humana estÔn transformando el litoral. Sin embargo, la respuesta no se hace esperar: proyectos europeos de muestreo masivo, talleres educativos a bordo de barcos tradicionales y campañas de sensibilización demuestran que la conservación marina se ha convertido en una prioridad compartida. A continuación, repasamos los principales frentes abiertos en la lucha por preservar la riqueza submarina de España y Europa.
La posidonia, un pilar del MediterrƔneo

En el MediterrĆ”neo, la posidonia oceĆ”nica es mucho mĆ”s que una planta marina. Considerada el Ā«pulmónĀ» de este mar, sus praderas generan oxĆgeno, filtran el agua y sirven de refugio a cientos de especies. Por eso, tanto las administraciones como las organizaciones ecologistas la han convertido en un sĆmbolo de la conservación. En Baleares, la Dirección General de Medio Natural ha organizado salidas educativas a bordo del llaud de vela latina La Balear para que los participantes descubran la importancia de la posidonia y el plancton, midiendo parĆ”metros como la temperatura y la salinidad del agua. Estas jornadas, que han congregado a un centenar de personas, buscan fomentar el conocimiento directo del medio marino y la necesidad de protegerlo.
El cambio climƔtico y las especies invasoras, dos grandes amenazas
El calentamiento global estĆ” alterando los ocĆ©anos a un ritmo acelerado. SegĆŗn la tercera evaluación mundial de los ocĆ©anos de Naciones Unidas, el nivel del mar sube a 4,3 mm al aƱo y los mares tropicales se expanden tĆ©rmmicamente, mientras que el hielo marino del Ćrtico podrĆa desaparecer a mediados de siglo. Estos cambios afectan directamente a la biodiversidad: la pĆ©rdida de hĆ”bitats, la acidificación y el aumento de la temperatura del agua modifican las condiciones de vida de las especies autóctonas. En EspaƱa, el catedrĆ”tico de la Universidad de Alicante Pablo SĆ”nchez-Jerez, coautor del informe, ha subrayado que el ocĆ©ano modula el clima y la alimentación global, por lo que su deterioro tiene consecuencias en cadena.
Una de las consecuencias mĆ”s visibles del cambio climĆ”tico es la proliferación de especies exóticas invasoras. En la costa vasca, el alga asiĆ”tica Rugulopteryx okamurae ha colonizado puertos y playas, desplazando a las algas nativas y reduciendo la biomasa de peces. Detectada por primera vez en Ceuta en 2015, se ha extendido por el CantĆ”brico y el MediterrĆ”neo, formando alfombras que alteran el ecosistema y generan costes de limpieza. Ante esta amenaza, los puertos se han convertido en puntos centinela: en AndalucĆa, el Instituto Universitario de Investigación Marina de la Universidad de CĆ”diz ha instalado paneles experimentales en el puerto de Marina del Este para comparar la biodiversidad del interior portuario con la de espacios naturales cercanos y detectar de forma temprana la llegada de nuevas especies exóticas. La combinación de estos estudios permite anticipar la expansión de invasoras y diseƱar estrategias de control.
Monitorización y ciencia ciudadana para proteger el mar
Para hacer frente a estos retos, la ciencia ha dado un paso adelante con proyectos de gran envergadura. El proyecto europeo BIOcean5D, basado en la expedición TREC/Tara Europa, ha recopilado mĆ”s de setenta mil muestras a lo largo de 21 paĆses costeros, desde el Ćrtico hasta el MediterrĆ”neo. La información obtenida se ha integrado en un centro de datos de acceso abierto que armoniza desde anĆ”lisis moleculares hasta registros acĆŗsticos, permitiendo desarrollar herramientas como el marcador de metabarcodificación JEDI para el seguimiento de la biodiversidad. Este enfoque colaborativo, que involucra a cientĆficos, responsables polĆticos y ciudadanos, sienta las bases de una red europea de vigilancia del litoral.
En el Ômbito local, la colaboración entre puertos y universidades estÔ dando frutos. En Marina del Este, ademÔs de los paneles de monitorización, se han instalado microarrecifes biomiméticos que imitan el funcionamiento de los arrecifes naturales. Los primeros resultados muestran un aumento del 79% en la riqueza de especies y la generación de biomasa, lo que demuestra que es posible restaurar la biodiversidad incluso en entornos portuarios. Estas experiencias, junto con los talleres educativos en Baleares y las campañas de tatuajes en el MediterrÔneo, reflejan un cambio de tendencia: la conservación marina ya no es solo cosa de expertos, sino que implica a toda la sociedad.
La protección de la biodiversidad marina en España y Europa avanza por varios frentes. Desde la educación ambiental hasta la ciencia de vanguardia, pasando por la lucha contra las especies invasoras y el cambio climÔtico, cada iniciativa aporta un grano de arena para preservar los ecosistemas submarinos. La clave estÔ en la colaboración entre administraciones, investigadores y ciudadanos, y en la conciencia de que lo que ocurre bajo el mar afecta directamente a nuestra vida en tierra firme. El camino es largo, pero los pasos que se estÔn dando ofrecen motivos para la esperanza.
