La biodiversidad en España se enfrenta a un doble desafío: por un lado, la necesidad de proteger ecosistemas únicos como los de Canarias o los humedales gallegos; por otro, la urgencia de integrar la naturaleza en las ciudades, donde vive la mayoría de la población. Proyectos como Valencia-BioSoundScape y BioWater están demostrando que la tecnología y la investigación pueden ayudar a conocer mejor los entornos urbanos y a diseñar espacios verdes más resilientes. Al mismo tiempo, el debate sobre la financiación y la ambición política sigue abierto, como quedó patente en el reciente foro sobre biodiversidad en Canarias y en el análisis crítico del Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad a 2030.
La crisis ecológica global exige respuestas coordinadas, y España, como país megadiverso, tiene una responsabilidad especial. La combinación de iniciativas locales, como la monitorización acústica de aves en Valencia o el estudio de parques urbanos en Barcelona, con políticas autonómicas y estatales marca el camino, pero los expertos coinciden en que aún falta ambición y recursos para frenar la pérdida de biodiversidad.
Proyectos pioneros en ciudades españolas
En Valencia, el Ayuntamiento y la Universidad Politécnica han puesto en marcha Valencia-BioSoundScape, un sistema que utiliza inteligencia artificial y sensores acústicos para analizar la biodiversidad a partir del paisaje sonoro. Durante doce meses, ocho dispositivos instalados en el Jardín del Turia y la Devesa de l’Albufera han registrado los cantos de las aves al amanecer y al atardecer, identificando especies mediante el clasificador BirdNET de la Universidad de Cornell. Los resultados se han volcado en una plataforma web que permite consultar las especies detectadas, su evolución estacional y rutas de observación diseñadas por SEO/BirdLife. La concejala de Innovación, Paula Llobet, destacó que esta iniciativa demuestra cómo la innovación puede contribuir a una ciudad más sostenible.
En Barcelona, el proyecto BioWater ha analizado diez espacios verdes urbanos para entender las relaciones entre la vegetación, la humedad del suelo, la biodiversidad y el bienestar mental. Los investigadores han observado que la riqueza de aves se asocia con una mayor complejidad estructural de la vegetación, es decir, con la presencia de varias capas de plantas. Además, la percepción de naturalidad y la conexión con la naturaleza son factores clave para la restauración emocional de los ciudadanos. El estudio, financiado por el Ayuntamiento de Barcelona, recomienda diseñar parques con suelos restaurados, combinación de estratos herbáceos, arbustivos y arbóreos, y espacios pensados para el uso cotidiano, con sombra, bancos y zonas de calma.
Canarias: un punto caliente de biodiversidad bajo presión
El archipiélago canario alberga un nivel de endemismos sin comparación en Europa, lo que lo convierte en un punto caliente de biodiversidad mundial. Sin embargo, la presión turística, la degradación del suelo y la falta de recursos amenazan su conservación. En el foro «Naturaleza y Biodiversidad, un Reto para Canarias», organizado por Prensa Ibérica, varios expertos coincidieron en la necesidad de aumentar la financiación y de adoptar una visión transversal. El consejero de Transición Ecológica, Mariano Hernández Zapata, defendió que la naturaleza no es un decorado, sino el espacio donde se desarrolla nuestra existencia, y recordó que Canarias cuenta con cuatro parques nacionales que recibieron más de ocho millones de visitantes en 2025.
El director general de Medio Natural, Miguel Ángel Morcuende, subrayó que la conservación del patrimonio natural debe verse como una inversión, no como un gasto, y reclamó más presupuesto. La presidenta del Comité Científico de las Reservas de la Biosfera, Marisa Tejedor, alertó sobre la grave degradación del suelo en las islas, agravada por el uso de agua de riego de mala calidad. Por su parte, el biólogo Víctor de León abogó por una mayor comunicación para que la ciudadanía entienda la urgencia climática, y el coordinador de los Eirif, Abraham Hernández, vinculó el abandono rural con el aumento de incendios forestales. Todos coincidieron en que las ecotasas, si son finalistas, pueden ser una herramienta útil para financiar la conservación.
Políticas y financiación: el reto de cumplir los objetivos globales

El Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad a 2030, aprobado en 2022, es el instrumento que debe guiar las políticas españolas en la materia. Sin embargo, un análisis de Ecologistas en Acción señala que, aunque técnicamente correcto, el plan carece de la ambición necesaria para afrontar la crisis ecológica. El informe critica la falta de recursos económicos y de herramientas legales que obliguen a las comunidades autónomas a cumplir las medidas, así como la escasa transparencia en el seguimiento. Además, el 7º Informe Nacional, que se presentará en la COP17 de Biodiversidad en octubre de 2026, sobrevalora los avances y no aborda con contundencia los retrasos.
La organización ecologista considera que el plan es una oportunidad perdida, especialmente después del fracaso de las Metas de Aichi en 2020. La responsabilidad es política, y el Gobierno de España tenía el deber moral de liderar una aplicación ambiciosa del Marco Mundial de Biodiversidad. Mientras tanto, iniciativas como las de Valencia y Barcelona demuestran que es posible avanzar, pero necesitan un respaldo estatal más firme. La colaboración entre administraciones, universidades y ciudadanía se perfila como la única vía para lograr una transformación real.
La biodiversidad española se juega su futuro en la capacidad de integrar la ciencia, la política y la participación ciudadana. Proyectos como Valencia-BioSoundScape y BioWater muestran el camino a nivel local, mientras que el foro de Canarias y el análisis del plan estatal evidencian las carencias estructurales. Sin un aumento decidido de la financiación y una voluntad política firme, los compromisos internacionales corren el riesgo de quedarse en papel mojado. La naturaleza no es un lujo, sino el sustrato esencial de nuestra sociedad, y su conservación exige medidas concretas y verificables.


