La anchoa juvenil en el Golfo de Bizkaia alcanza cifras históricas

  • La biomasa de anchoa juvenil en el Golfo de Bizkaia se estima en 544.781 toneladas, más del doble de la media histórica.
  • Los resultados de la campaña JUVENA 2025 apuntan a un excelente reclutamiento y una costera muy favorable en 2026.
  • Las campañas JUVENA y BIOMAN, coordinadas por AZTI, ofrecen una visión completa del ciclo vital de la especie para ajustar las cuotas de pesca.
  • La costera 2025 cerró con capturas elevadas y precios en lonja superiores a los del año anterior en la flota vasca y del Cantábrico.

anchoa juvenil en el Golfo de Bizkaia

La anchoa juvenil en el Golfo de Bizkaia atraviesa uno de sus mejores momentos desde que existen registros científicos. Las últimas campañas oceanográficas realizadas en esta zona del Cantábrico han detectado una abundancia sin precedentes de ejemplares jóvenes, un dato que tiene una enorme relevancia para el sector pesquero y para la gestión de este recurso.

La población de juveniles se ha disparado hasta niveles que duplican la media histórica y superan ampliamente las cifras del año pasado. Esta situación no solo refleja la buena salud de la especie en el Golfo de Bizkaia, sino que también lanza un mensaje de tranquilidad a los arrantzales de bajura que dependen en gran medida de esta costera.

Una biomasa juvenil récord en el Golfo de Bizkaia

La campaña científica JUVENA 2025, impulsada por el Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco y coordinada por el centro tecnológico AZTI, ha sido clave para poner cifras a este momento excepcional. Tras varias semanas de muestreo en alta mar, se ha estimado que la biomasa de anchoa juvenil en el Golfo de Bizkaia alcanza las 544.781 toneladas.

Esta cantidad no es un simple aumento puntual: supone más del doble de la media histórica de la serie de datos y representa un salto muy notable respecto a las aproximadamente 255.000 toneladas calculadas en 2024. En términos científicos, se trata de un resultado que confirma que la cohorte nacida esta primavera ha tenido una supervivencia extraordinaria.

El trabajo de JUVENA 2025 se desarrolló entre el 5 de septiembre y el 10 de octubre, periodo en el que los buques de investigación recorrieron el Golfo de Bizkaia analizando tanto la presencia de juveniles como las condiciones ambientales. El área prospectada abarcó unas 38.160 millas náuticas cuadradas, lo que garantiza una visión amplia y representativa de la situación en todo el caladero.

Según los expertos de AZTI, el tamaño medio de las anchoas juveniles muestreadas se situó en torno a los 6,3 centímetros, un valor algo inferior al promedio de la serie histórica. Esta medida, lejos de ser preocupante, suele ser característica de años con una supervivencia muy elevada de las puestas, cuando entran al sistema muchísimos individuos jóvenes y aún de talla reducida.

Los análisis concluyen que esta abundancia tan alta se explica, en buena medida, por unas condiciones oceanográficas y de productividad muy favorables durante la primavera y el verano. La temperatura del agua, la disponibilidad de alimento y la dinámica de las corrientes han creado un contexto idóneo para el desarrollo larvario y juvenil de la anchoa europea.

JUVENA y BIOMAN: dos campañas que encajan como un puzle

La información generada por JUVENA no se interpreta de forma aislada. Sus resultados se complementan con los de BIOMAN, otra campaña científica también liderada por AZTI que se lleva a cabo en primavera y que se centra en la población adulta y la producción de huevos de la anchoa en el Golfo de Bizkaia.

En 2025, BIOMAN ya había anticipado una biomasa adulta elevada y una importante producción de huevos, lo que apuntaba a una buena temporada de reclutamiento. Los datos de JUVENA 2025 confirman ahora esas previsiones, al demostrar que la descendencia generada por esa población adulta ha sobrevivido en grandes cantidades.

Ambos programas, integrados en los planes de seguimiento del Gobierno Vasco y del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), permiten disponer de una radiografía casi completa del ciclo vital de la anchoa en esta zona del Atlántico nororiental. Se cubre desde la fase de reproducción y puesta de huevos hasta la presencia de juveniles que, en poco tiempo, pasarán a formar parte del stock explotable por la flota.

La combinación de las series temporales de JUVENA y BIOMAN hace posible estimar con bastante precisión el reclutamiento y la evolución del stock de anchoa. Esta información es utilizada por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) a la hora de elaborar sus evaluaciones científicas y proponer límites de captura a nivel europeo.

Los datos obtenidos en 2025 se integrarán, junto con las capturas reales registradas por la flota, en un índice sintético de stock que servirá de base para definir las recomendaciones de pesca y el Total Admisible de Capturas (TAC) para 2026. De este modo, se busca ajustar las cuotas a la realidad biológica del recurso y evitar tanto la sobreexplotación como la infrautilización de la pesquería.

Una especie de vida corta y muy sensible al entorno

La anchoa europea, que en el Cantábrico tiene un gran peso económico y social, es una especie de vida corta y elevada variabilidad interanual. Los ejemplares suelen vivir apenas entre dos y tres años, lo que hace que los cambios en las condiciones ambientales se reflejen con rapidez en la abundancia de la población.

Tal y como recuerda el equipo de AZTI, el ciclo vital de la anchoa depende de factores como la temperatura del agua, la disponibilidad de plancton como alimento y la dinámica de las corrientes. Cuando estos elementos se alinean de forma positiva, la supervivencia de huevos y larvas puede dispararse, generando cohortes muy numerosas como la observada en 2025 en el Golfo de Bizkaia.

Ese carácter tan sensible al entorno explica que la biomasa de la especie varíe de forma acusada de un año a otro. En temporadas en las que las condiciones no acompañan, los reclutamientos pueden ser pobres, mientras que en años favorables, como el actual, se alcanzan cifras históricas de juveniles.

Este comportamiento obliga a que la gestión pesquera se apoye de forma constante en campañas científicas que actualicen el estado del recurso. Sin un seguimiento continuado, el riesgo de fijar cuotas inadecuadas sería mayor, con posibles impactos sobre la sostenibilidad ecológica y la estabilidad económica de la flota.

Responsables del Gobierno Vasco, como el viceconsejero de Pesca y Desarrollo Litoral, Leandro Azkue, han subrayado que los datos de 2025 refuerzan la importancia de tomar decisiones basadas en la evidencia científica. Del mismo modo, desde AZTI se pone en valor la colaboración entre ciencia, administración y sector pesquero como pieza clave para mantener la pesquería en buen estado.

Impacto en la costera: capturas y mercado en 2025

Los buenos indicadores biológicos se han dejado notar también en la costera de la anchoa de 2025, que se ha desarrollado con un nivel de capturas considerable y un comportamiento de los precios positivo en lonja, especialmente para la flota del Cantábrico y, en concreto, para los arrantzales vascos.

A nivel estatal, la cuota disponible rondó los 28,6 millones de kilos, de los cuales se llegaron a pescar alrededor de 21,3 millones de kilos, es decir, en torno al 74 % del total asignado. Aunque la cuota no se agotó por completo, las cifras muestran una campaña intensa y un aprovechamiento amplio del recurso.

En el caso de Euskadi, la cuota asignada a la flota vasca fue de unos 8,05 millones de kilos. De esa cantidad, se desembarcaron cerca de 7,2 millones de kilos, lo que equivale aproximadamente al 90 % de la cuota disponible para los arrantzales vascos. Para la flota de bajura, estos volúmenes suponen una campaña sólida, con bastante actividad en los puertos.

El aspecto económico también ha sido favorable: el precio medio en lonja se situó alrededor de 2,05 euros por kilo, un valor claramente superior al registrado el año anterior, que rondó 1,5 euros por kilo. Este incremento del precio, unido al volumen de capturas, ha permitido que la costera se cierre con un mercado relativamente estable y satisfactorio para el sector.

El hecho de que quede margen sin pescar dentro de la cuota estatal muestra, además, que el sistema de gestión es lo suficientemente flexible como para no forzar al límite la explotación del recurso, manteniendo cierto colchón de seguridad que ayuda a preservar la población si en años posteriores la situación cambiara.

Expectativas para la temporada costera de 2026

Con una cohorte juvenil tan numerosa en el Golfo de Bizkaia, las previsiones apuntan a que la costera de 2026 podría ser especialmente favorable para la flota que faena sobre la anchoa en el Cantábrico. Buena parte de los juveniles detectados en JUVENA 2025 se incorporarán al stock adulto en los próximos meses y estarán disponibles para la pesquería.

Las autoridades y los científicos insisten, no obstante, en que estas proyecciones deben manejarse con prudencia. Aunque las condiciones actuales son muy positivas, la naturaleza variable de la especie y la influencia del clima y del océano obligan a seguir de cerca su evolución durante todo el año.

Los resultados de JUVENA 2025, ya validados en el grupo de trabajo WGACEGG del CIEM, se sumarán a los datos de BIOMAN y a las estadísticas de capturas de la flota para construir un índice sintético de stock. Ese índice será el que, en última instancia, guíe las propuestas de TAC y las cuotas que se asignen a los distintos países y flotas del ámbito europeo.

En este contexto, el sector pesquero del Cantábrico, y especialmente los arrantzales vascos, encaran la próxima campaña con expectativas altas pero también con la mirada puesta en la sostenibilidad. La experiencia de años anteriores, en los que la especie atravesó periodos de escasez, ha dejado claro que mantener un equilibrio entre explotación y conservación es fundamental.

Con el respaldo de unas cifras históricas de anchoa juvenil en el Golfo de Bizkaia, las instituciones, los centros de investigación y el propio sector disponen de una base sólida para seguir apostando por una gestión adaptativa, responsable y basada en el conocimiento científico, que permita que este recurso emblemático del Cantábrico continúe siendo fuente de riqueza y empleo durante muchos años.