
Un reciente estudio de la Universidad de JaĆ©n (UJA) ha puesto cifras a esta promesa. Los investigadores Alejandro Cruz y JesĆŗs Montes han demostrado que los paneles solares semitransparentes instalados en invernaderos no solo generan electricidad, sino que tambiĆ©n reducen la temperatura interior hasta cinco grados y disminuyen la demanda de agua de los cultivos de forma significativa. Un hallazgo que llega en un momento crĆtico, cuando EspaƱa encadena aƱos de sequĆa y el sector agrario busca desesperadamente fórmulas para ahorrar agua sin renunciar a la producción.
La agrivoltaica demuestra su eficacia en los invernaderos andaluces
El equipo de la UJA comparó dos tecnologĆas comerciales de paneles semitransparentes: una basada en telururo de cadmio (CdTe), que transmite el 50% de la radiación solar, y otra de silicio amorfo (a-Si), que reduce la transmisión al 20%. Durante un aƱo, cultivaron tomates y lechugas en cinco ciclos sucesivos dentro de miniinvernaderos experimentales de dos metros cuadrados, con un tercer prototipo de cubierta transparente como control. Los resultados, publicados en la revista cientĆfica AgriEngineering, no dejan lugar a dudas: los módulos fotovoltaicos crean un microclima mĆ”s fresco y hĆŗmedo que beneficia a las plantas.
La reducción de la temperatura fue notable, con picos de hasta cinco grados menos en los momentos de mayor calor. Este efecto, unido al aumento de la humedad relativa, provocó que los cultivos necesitaran menos riego. Los investigadores estiman que el consumo de agua se redujo en un 31% con los paneles de telururo de cadmio y en mĆ”s de un 60% con los de silicio amorfo. Un ahorro que, en un contexto de sequĆa estructural como la sufre AndalucĆa, supone un alivio económico considerable para los agricultores.
Menos luz, pero de mejor calidad para las plantas
Una de las principales dudas que planteaba la agrivoltaica era si la reducción de la radiación solar afectarĆa negativamente al crecimiento de los cultivos. Sin embargo, el estudio de la UJA ha revelado un dato sorprendente: aunque los paneles reducen la cantidad total de luz que llega a las plantas, el módulo de telururo de cadmio deja pasar de forma selectiva las longitudes de onda azul y roja, precisamente las mĆ”s beneficiosas para la fotosĆntesis. Esto compensa en gran medida la menor radiación y permite que los cultivos se desarrollen sin problemas.
AdemĆ”s, las plantas mostraron una notable capacidad de adaptación. Los investigadores observaron que los cultivos expandĆan sus hojas y alargaban sus tallos para maximizar la captación de luz disponible, una respuesta fisiológica que les permite aprovechar al mĆ”ximo la radiación que atraviesa los paneles. Lejos de sufrir un deterioro pasivo por la sombra, las plantas se adaptan activamente a las nuevas condiciones, manteniendo su producción e incluso mejorando su eficiencia hĆdrica.
El siguiente paso del equipo de investigación serĆ” probar estas tecnologĆas en un invernadero comercial en Murcia, con condiciones similares a las de una explotación real. TambiĆ©n estudian la aplicación de la agrivoltaica en olivares al aire libre, un cultivo emblemĆ”tico de AndalucĆa que podrĆa beneficiarse de la doble fuente de ingresos que ofrece esta tĆ©cnica. La combinación de agricultura y energĆa solar podrĆa ser una tabla de salvación para muchos agricultores en aƱos de malas cosechas, como seƱala el investigador Alejandro Cruz.
El campo espaƱol, dividido ante el avance de las renovables
Mientras la agrivoltaica gana adeptos, el malestar en el medio rural por las grandes granjas solares no deja de crecer. Un estudio de la Universidad PolitĆ©cnica de Madrid (UPM) revela que mĆ”s del 90% de los trabajadores del campo reclama una regulación especĆfica que proteja los suelos agrarios frente al avance de las instalaciones fotovoltaicas. El 87% de los encuestados considera que la planificación actual no protege adecuadamente los suelos de alto valor productivo, y ocho de cada diez defienden que las instalaciones se concentren en terrenos degradados o de menor valor agrĆcola.
El informe, titulado āEfectos sociales, económicos y territoriales de las plantas solares fotovoltaicas en el medio rural en EspaƱaā, no cuestiona la necesidad de las energĆas renovables, pero sĆ pone el foco en el modelo de implantación. La UPM advierte de que la expansión solar a gran escala estĆ” generando tensiones significativas allĆ donde existe una elevada vocación agraria, y reclama priorizar suelos ya transformados o degradados. Los encuestados tambiĆ©n alertan de otros impactos: el 82% percibe riesgos de erosión o degradación del suelo, el 79% considera significativo el impacto de la maquinaria, y casi el 80% cree que las plantas alteran el microclima de las fincas próximas.
El desencanto alcanza tambiĆ©n al reparto de beneficios. El 79% de los encuestados considera que las polĆticas actuales no garantizan que la implantación fotovoltaica genere ventajas reales para las poblaciones locales. En el medio rural crece asĆ una reivindicación clara: renovables sĆ, pero no a costa de las tierras que producen alimentos. Una demanda que cobra aĆŗn mĆ”s fuerza cuando se observa la paradoja de que EspaƱa batió rĆ©cords de vertidos de energĆa renovable en 2025, con mĆ”s de 900 GWh desperdiciados en julio por no poder entrar en el sistema.
Innovaciones que amplĆan el horizonte de la fotovoltaica
Mientras EspaƱa debate sobre el modelo de despliegue, otros paĆses europeos avanzan en soluciones innovadoras para integrar la energĆa solar en el paisaje. Suiza ha puesto en marcha un proyecto pionero que instala paneles solares entre las vĆas del tren, aprovechando los miles de kilómetros de red ferroviaria del paĆs. La start-up Sun-Ways ha demostrado que los módulos pueden soportar el paso de los convoyes sin problemas, y el sistema ya ha producido mĆ”s de 16.000 kWh desde su puesta en marcha en mayo de 2025. Si se extendiera a toda la red suiza, podrĆa generar hasta 1.000 millones de kWh al aƱo, equivalente al consumo de 300.000 hogares.
Alemania, por su parte, ha desarrollado una lĆ”mina fotovoltaica orgĆ”nica ultraligera y flexible, de menos de 2 milĆmetros de espesor y 1,6 kilos por módulo, que puede adherirse a casi cualquier superficie sin necesidad de obras ni refuerzos estructurales. Esta tecnologĆa, basada en nanomolĆ©culas de carbono sobre un polĆmero, permite transformar tejados ligeros, fachadas y superficies curvas en generadores de energĆa, con un comportamiento tĆ©rmico mĆ”s estable que los paneles de silicio tradicionales y una huella de carbono mucho menor en su producción.
Estas innovaciones, junto con la agrivoltaica, dibujan un futuro en el que la energĆa solar se integra de forma natural en el entorno, sin competir con la agricultura ni con la biodiversidad. Un camino que EspaƱa, con su enorme potencial solar y su potente sector agrario, estĆ” en condiciones de liderar si acierta con la planificación territorial y apuesta por un modelo de despliegue que beneficie a todos.
La transición energĆ©tica no puede hacerse a costa del campo. La agrivoltaica demuestra que es posible producir alimentos y energĆa en el mismo terreno, con beneficios para ambos sectores. Los datos de la Universidad de JaĆ©n son contundentes: menos calor, menos agua y una segunda fuente de ingresos para el agricultor. Ahora falta que las administraciones y los promotores tomen nota y apuesten por un modelo de desarrollo renovable que integre, en lugar de enfrentar, los intereses del campo y de la energĆa. Solo asĆ se podrĆ” avanzar hacia un futuro mĆ”s sostenible, sin dejar a nadie atrĆ”s.


