
El campo español vive una transformación silenciosa pero imparable. Cada vez son más las empresas, instituciones y productores que apuestan por un modelo agrícola que no solo busca reducir el impacto ambiental, sino regenerar activamente los ecosistemas. La agricultura regenerativa se ha convertido en el eje de numerosas iniciativas que combinan conocimiento tradicional, tecnología puntera y un enfoque claro hacia la sostenibilidad a largo plazo.
En los últimos años, el interés por este modelo ha crecido exponencialmente. Datos recientes indican que más del 60% de los suelos europeos están degradados, lo que ha llevado a gobiernos y empresas a buscar soluciones urgentes. España no es una excepción, y proyectos públicos y privados ya están dando resultados concretos en la regeneración del suelo, la reducción de emisiones y la mejora de la biodiversidad.
Inversión empresarial: Nestlé y el impulso a los agricultores

Uno de los actores más destacados en esta transición es Nestlé. La multinacional ha invertido cerca de 12 millones de euros desde 2021 en programas de agricultura regenerativa en España, colaborando con más de 500 agricultores y ganaderos. Esta inversión se enmarca en su compromiso de alcanzar las cero emisiones netas en 2050 y busca descarbonizar el sector desde la raíz.
Los resultados son palpables. En el cultivo de tomate, el programa Solís Responsable ha permitido ahorrar más de 1,4 millones de metros cúbicos de agua hasta 2023, reduciendo además un 7% el uso de fitosanitarios y un 6% los fertilizantes. En cuanto a los cereales, unas 5.000 hectáreas en Castilla y León y Navarra ya aplican técnicas como la siembra directa y la rotación, con una reducción media del 40% de las emisiones de CO2 equivalente. Estas prácticas han generado unas 20.000 toneladas de cereal regenerativo que se destinan a la elaboración de papillas infantiles.
La biotecnología como aliada para recuperar el suelo

La salud del suelo es la piedra angular de la agricultura regenerativa. Para mejorarla, la biotecnología ofrece herramientas innovadoras. Empresas como Phoenix Biosolutions, asociada a AseBio, están desarrollando bioestimulantes a partir de microalgas que actúan tanto sobre el suelo como sobre la planta, mejorando la estructura, retención de agua y el ciclo de nutrientes. Estos productos favorecen la biodiversidad del suelo y aumentan la resiliencia de los cultivos ante sequías y temperaturas extremas.
Además, la investigación en centros como los de Cajamar en Valencia y Almería está demostrando que combinar técnicas tradicionales con sensores, agricultura de precisión y big data permite optimizar el riego y la fertilización. Los ensayos ya muestran una reducción de la contaminación por nitratos en los acuíferos, así como un mejor control biológico de plagas mediante cubiertas vegetales.
Regenera Iberia: un punto de encuentro para el sector

Para poner en común estas experiencias y tender puentes entre la ciencia y la práctica, el foro Regenera Iberia 2026 reunirá los próximos 9 y 10 de junio en Córdoba a profesionales, investigadores y empresas. Con un aforo limitado a 250 asistentes y la participación de más de 15 expertos, el encuentro abordará retos como la gestión del suelo, la biodiversidad, la digitalización y la economía circular. Una jornada práctica en El Cortijo La Reina mostrará soluciones aplicadas al manejo del terreno.
El evento, impulsado por la ETSIAM de la Universidad de Córdoba y ZERYA, contará con el patrocinio de empresas como Yara, Herogra Group, Agronova Biotech o Fertiberia. La intención es que las estrategias analizadas puedan trasladarse directamente a las explotaciones, demostrando que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden ir de la mano.
El compromiso global llega también a Europa

Más allá de España, la tendencia se extiende por el continente. El Grupo Bimbo, la mayor panificadora del mundo, ha superado las 500.000 hectáreas cultivadas bajo prácticas regenerativas a nivel global, un 73% más que en 2024. La compañía ha lanzado su primer programa en Europa, en el Reino Unido, y su objetivo es que para 2050 el 100% de sus ingredientes clave provengan de tierras regenerativas. Para ello, capacita a más de 570 productores y colabora con centros de investigación como el CIMMYT.
Este tipo de iniciativas no solo beneficia al medio ambiente, sino que también mejora la seguridad del suministro y la transparencia para los consumidores. En el caso de Nestlé, la trazabilidad es total: se sabe exactamente de qué finca provienen los cereales o el tomate y qué prácticas se han aplicado. Una presión suave que empuja a toda la cadena a ser más responsable.
La agricultura regenerativa ya no es una promesa de futuro, sino una realidad con cifras y resultados. En España, las inversiones superan los 12 millones de euros y las hectáreas en transición se cuentan por miles. Las jornadas técnicas, los avances biotecnológicos y el compromiso de grandes corporaciones apuntan en la misma dirección: recuperar la salud del suelo, reducir emisiones y garantizar alimentos de calidad para las próximas generaciones. El cambio de mentalidad está en marcha, y el campo español se sitúa a la vanguardia de esta revolución verde.