
La Jornada Nacional de Reforestación 2026 ha movilizado a miles de personas en las 32 entidades federativas de México, con el objetivo de recuperar ecosistemas forestales y frenar la degradación del suelo. La iniciativa, impulsada por el Gobierno federal, ha logrado plantar más de 6,6 millones de árboles y plantas en una sola jornada, que se celebró de manera simultánea en todo el territorio nacional.
El acto central tuvo lugar en el ejido de Santiago Xalitzintla, en el municipio poblano de San Nicolás de los Ranchos, donde la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la ceremonia y firmó un decreto para que esta actividad se repita cada segundo domingo de agosto. La fecha coincide con el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, un detalle que la mandataria no pasó por alto al reivindicar el papel de las comunidades originarias en la conservación de los bosques.
Una movilización sin precedentes
Según los datos oficiales, la jornada ha intervenido más de 32.000 hectáreas en 621 municipios y 1.632 núcleos agrarios, con la participación de alrededor de 235.000 voluntarios, entre brigadistas, miembros de las Fuerzas Armadas, ejidatarios y ciudadanos. La secretaria de Agricultura, Columba López, destacó que se sembraron 1,7 millones de semillas de forma directa y cerca de 660.000 mediante drones, una técnica que permite llegar a zonas de difícil acceso.
La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, recordó que el 70% del territorio mexicano tiene cobertura forestal y que el 60% de esos ecosistemas pertenece a ejidos y comunidades. La tala ilegal sigue siendo el principal reto ambiental del país, por lo que la restauración debe ir acompañada de políticas de protección de árboles y ordenamiento territorial.
Decreto y compromiso a futuro
La presidenta Sheinbaum firmó el decreto que institucionaliza la jornada y tomó protesta a los brigadistas presentes, a quienes pidió “proteger la riqueza natural de México”. Además, propuso renombrar el Paso de Cortés como “Paso de los Pueblos Indígenas”, en reconocimiento a las culturas que habitaron esas tierras mucho antes de la llegada de los españoles. La medida busca visibilizar la conexión entre la defensa del territorio y los derechos de los pueblos originarios.
En el marco del evento, la secretaria de Agricultura anunció el compromiso de producir y plantar 1.500 millones de plantas y árboles hasta 2030, utilizando también semillas. Este objetivo se suma al programa Sembrando Vida, que ya cuenta con más de 400.000 sembradores y ha permitido reforestar más de 1.200 millones de árboles frutales y maderables en ocho años.
Acciones por estado
Los gobernadores de varias entidades reportaron avances a través de un enlace remoto. En Durango, el gobernador Esteban Villegas informó que la meta estatal es reforestar 4.658 hectáreas, mientras que en Guerrero se trabajó en el Parque Nacional El Veladero, afectado por el huracán Otis, con una meta de 2 millones de árboles. Nuevo León plantó especies nativas como anacahuita y maguey en la Huasteca, siguiendo planes de forestación con especies nativas, y Querétaro superó los 1.500 participantes con 2.600 árboles en Amealco.
En la Ciudad de México, la alcaldía Tlalpan plantó 20.200 ejemplares en el Valle de la Cantimplora, con especies como lupinos, cosmos y pinos Moctezuma. La alcaldesa Gaby Osorio subrayó que el 80% del territorio de Tlalpan es suelo de conservación y que el trabajo de los brigadistas es esencial para mantener los bosques vivos. Otras demarcaciones como Tláhuac también se sumaron a la jornada, con 10.000 árboles en el parque ecológico El Zapote.
Tecnología y restauración
El uso de drones ha sido una de las novedades de esta edición. Se emplearon 12 equipos en 13 entidades para dispersar semillas en áreas de difícil acceso, con un seguimiento mediante imágenes satelitales. La combinación de siembra directa, semillas peletizadas y dispersión aérea permite cubrir más terreno en menos tiempo, aunque los expertos insisten en que la supervivencia de las plantas depende del mantenimiento posterior y de la protección frente a incendios y plagas.
La jornada también sirvió para destacar la importancia de la restauración ecológica como política de Estado. La participación de comunidades, ejidos y organizaciones civiles refuerza la idea de que la reforestación no es un acto aislado, sino un proceso continuo que requiere seguimiento y compromiso colectivo.
Con la institucionalización de esta fecha, México busca dar continuidad a los esfuerzos de restauración forestal, que en el pasado solían dispersarse con los cambios administrativos. La meta de plantar 1.500 millones de árboles hasta 2030 es ambiciosa, pero el éxito dependerá de la coordinación interinstitucional, la participación social y la protección efectiva de los ecosistemas.
La Jornada Nacional de Reforestación 2026 ha dejado un precedente importante: más de 6,6 millones de árboles plantados, 32.000 hectáreas intervenidas y un decreto que garantiza su celebración anual. La implicación de miles de voluntarios y el respaldo de las autoridades federales y estatales apuntan a un cambio de rumbo en la política ambiental del país, donde la restauración de los bosques se entiende como una tarea compartida y permanente.