
La pequeña localidad zamorana de Jambrina se ha convertido en uno de los símbolos del rechazo vecinal a las plantas de biogás en el medio rural de Castilla y León. En los últimos días, las calles del municipio y de su entorno han vuelto a llenarse de pancartas y consignas contra los proyectos previstos en la comarca.
La protesta, impulsada por la asociación “Biogás, Así No – Jambrina Lucha”, refleja un malestar que ya desborda lo puramente local. Cada vez más vecinos de pueblos cercanos se suman a unas movilizaciones que buscan frenar o reorientar la implantación de estas instalaciones y exigir una planificación clara por parte de las administraciones.
Un centenar de personas salen a la calle en Jambrina
En la última convocatoria, celebrada un sábado 4 de abril, se dieron cita en Jambrina alrededor de un centenar de personas procedentes de distintos municipios de la zona. La asistencia, nada despreciable para una comarca de población dispersa, puso de manifiesto la preocupación creciente por el futuro de los proyectos de biogás.
A la llamada de la plataforma acudieron vecinos de Jambrina, Santa Clara de Avedillo, Peleas de Abajo y otras localidades próximas, que quieren dejar claro que el debate no afecta solo al término municipal donde se ubicarían las plantas, sino a todo el entorno rural que podría verse condicionado por su actividad.
Durante la concentración se escucharon consignas contrarias a la implantación de nuevas plantas de biogás sin una planificación clara y consensuada, así como mensajes en defensa del territorio, la salud y el modelo de vida en los pueblos. Las pancartas y carteles elaborados por los propios vecinos resumían ese sentir de “biogás, así no”.
Los organizadores insisten en que no se oponen por principio a las energías renovables, pero consideran que los proyectos actuales no responden a las necesidades reales de la comarca y podrían generar impactos ambientales, olores, aumento de tráfico pesado o conflictos con otras actividades agrícolas y ganaderas.
Falta de un plan regional del biogás en Castilla y León
Uno de los mensajes más repetidos por la asociación convocante es la ausencia de un plan regional del biogás en Castilla y León. Los vecinos denuncian que, a día de hoy, no existe una hoja de ruta clara que marque dónde, cómo y con qué criterios deben implantarse estas instalaciones en la comunidad autónoma.
Para el colectivo, esa carencia abre la puerta a una proliferación de proyectos tramitados caso por caso, sin una visión de conjunto y sin tener suficientemente en cuenta la capacidad de carga de cada territorio. Temen que se consolide un modelo que priorice el interés empresarial frente a las particularidades de los pueblos afectados.
Desde “Biogás, Así No – Jambrina Lucha” se reclama la elaboración de un Plan regional del biogás que fije criterios de ordenación, sostenibilidad y equilibrio territorial. A su juicio, solo con una planificación clara puede evitarse la concentración de instalaciones en comarcas con poca población, pero con abundancia de suelo agrario y ganadero.
La plataforma insiste en que dicho plan debería incorporar la participación real de los municipios implicados, así como estudios ambientales y sociales detallados que valoren de manera transparente los beneficios y los riesgos de cada proyecto. Consideran que esa falta de reglas claras está alimentando el conflicto social en la provincia de Zamora.
Un conflicto que trasciende Jambrina y se extiende por la comarca
La movilización celebrada en Jambrina confirma que el rechazo a las plantas de biogás tiene ya un marcado carácter comarcal. Lejos de limitarse a los vecinos de un solo municipio, el descontento se ha extendido a pueblos cercanos que se sienten también interpelados por el futuro de estas instalaciones.
Vecinos de Santa Clara de Avedillo, Peleas de Abajo y otras pequeñas localidades rurales han ido sumando su apoyo a las protestas, participando activamente en concentraciones, asambleas informativas y acciones públicas. Muchos de ellos comparten preocupaciones similares: el impacto potencial en la calidad de vida, el paisaje, el agua, el aire y las actividades económicas tradicionales.
La asociación convocante recalca que la oposición no es una cuestión aislada ni puntual. Asegura que lo que está en juego es el modelo de desarrollo energético y ambiental para buena parte del medio rural, en un contexto en el que se multiplican los proyectos de renovables, desde plantas de biogás a parques fotovoltaicos o eólicos.
Este conflicto local se inserta, además, en un debate más amplio a nivel de España y Europa sobre cómo compatibilizar la apuesta por las energías renovables con la protección del entorno rural. En ese marco, muchos vecinos reclaman que los pueblos no se conviertan en meras zonas de sacrificio donde ubicar infraestructuras sin un retorno claro para la población residente.
Petición al Ayuntamiento de Peleas de Abajo y presión institucional
Uno de los puntos más sensibles en esta crisis es la relación con el Ayuntamiento de Peleas de Abajo, municipio directamente afectado por algunos de los proyectos de plantas de biogás en tramitación. La asociación “Biogás, Así No – Jambrina Lucha” ha reiterado públicamente su llamamiento a la corporación municipal.
Los manifestantes piden que el consistorio de Peleas de Abajo reconsidere su postura y abra un proceso real de escucha tanto con sus propios vecinos como con los pueblos del entorno. Consideran que las decisiones municipales sobre este tipo de instalaciones no pueden tomarse de espaldas a la ciudadanía ni sin un diálogo transparente.
Durante la concentración en Jambrina se insistió en la necesidad de que las instituciones locales, provinciales y autonómicas tomen nota del rechazo social expresado en la calle. Según los organizadores, el incremento de movilizaciones en la provincia de Zamora es una señal clara de que el modelo actual de implantación de plantas de biogás genera desconfianza.
La plataforma también subraya que el conflicto no se resolverá únicamente con pequeños ajustes técnicos. A su entender, es imprescindible un cambio de enfoque institucional, que pase por priorizar la participación vecinal, el acceso a la información y la búsqueda de alternativas que se ajusten mejor a las características del medio rural zamorano.
El movimiento vecinal no se detiene: vías social, administrativa y judicial
Lejos de dar el asunto por cerrado, la asociación “Biogás, Así No – Jambrina Lucha” ha dejado claro que continuará con las movilizaciones en el tiempo. Sus portavoces aseguran que seguirán convocando concentraciones, reuniones informativas y actos públicos para mantener vivo el debate en la comarca.
Además de la acción en la calle, el colectivo está explorando distintas vías administrativas y judiciales para tratar de frenar o reorientar los proyectos de biogás en curso. Entre las medidas que barajan se incluyen la presentación de alegaciones, recursos y otras herramientas legales previstas en la normativa.
La estrategia pasa por combinar la presión social con el uso de los cauces institucionales, con el fin de exigir una tramitación más garantista y transparente. Para ello, la plataforma mantiene contactos con otras asociaciones y expertos que puedan aportar apoyo técnico y jurídico.
Los vecinos movilizados recalcan que su objetivo no es bloquear de forma indiscriminada cualquier iniciativa energética, sino lograr una gestión del biogás acorde con las necesidades del territorio y con la protección del entorno rural. En este sentido, no descartan apoyar modelos alternativos si se diseñan con participación local, menor escala y garantías ambientales sólidas.
El caso de Jambrina y su comarca refleja cómo, en plena transición energética, los pueblos reclaman tener voz propia en las decisiones que afectan a su futuro. El conflicto abierto en torno a las plantas de biogás ha servido para articular un movimiento vecinal que, por ahora, no parece dispuesto a bajar la guardia y que seguirá planteando sus demandas en todos los frentes disponibles.