Invernada de especies migratorias: rutas, humedales y cambio global

  • La invernada concentra millones de aves migratorias en humedales y mares clave, donde pequeñas alteraciones ambientales pueden tener grandes efectos poblacionales.
  • Especies como el petrel de Bulwer y las anátidas de l’Albufera muestran estrategias migratorias complejas y una fuerte dependencia de áreas de alimentación específicas.
  • Programas de seguimiento como Migra y la ciencia ciudadana permiten mapear rutas, áreas de invernada y amenazas, mejorando la planificación de la conservación.
  • El cambio climático está desplazando hacia el norte las zonas de invernada del ánsar común y otras especies, reduciendo la importancia de cuarteles históricos del sur de Europa.

invernada de especies migratorias

La invernada de especies migratorias es uno de esos fenómenos naturales que pasan casi en silencio, pero que mueven cada año millones de aves entre continentes. Mientras en muchos lugares del norte de Europa el frío aprieta, en zonas como la península ibérica, el Mediterráneo o el Atlántico oriental se convierten en auténticos refugios de invierno para patos, gansos, fochas y aves marinas pelágicas.

Más allá de la imagen idílica de bandos de aves sobrevolando humedales al atardecer, la invernada condensa procesos ecológicos complejos, cambios climáticos globales y retos de conservación. Desde el comportamiento casi invisible de un pequeño petrel perdido en el océano hasta las concentraciones masivas de anátidas en l’Albufera o los cambios en la distribución del ánsar común en Europa, todo está conectado por el mismo hilo: la necesidad de encontrar alimento y condiciones adecuadas para sobrevivir al invierno.

¿Qué es la invernada de especies migratorias y por qué es tan importante?

Cuando hablamos de invernada en aves migratorias nos referimos al periodo del año en que estas especies abandonan sus zonas de cría y se desplazan a áreas con condiciones climáticas más suaves y buena disponibilidad de recursos. No es solo una “escapada al buen tiempo”: es una fase crítica de su ciclo vital, en la que las aves necesitan acumular energía para regresar a sus territorios de reproducción y mantener poblaciones saludables.

Durante la invernada, muchas especies se concentran en determinados humedales, marismas o áreas marinas, lo que convierte a estos lugares en zonas clave de conservación. Un cambio en el régimen de inundación de un humedal, la presión cinegética, la contaminación o el aumento de la temperatura pueden tener efectos en cadena sobre miles de individuos y, por extensión, sobre la dinámica de poblaciones que se reproducen a cientos o miles de kilómetros de distancia.

El seguimiento sistemático de la invernada ha permitido detectar tendencias preocupantes en algunas especies, pero también ajustes sorprendentes en su forma de migrar. Los avances en tecnologías como los geolocalizadores o los GPS, y programas coordinados a escala internacional, han revolucionado el conocimiento de estos movimientos y han puesto sobre la mesa el impacto real del cambio global sobre las aves migratorias.

Desde una perspectiva de gestión, la invernada nos obliga a pensar en conservación a escala de ruta migratoria, no solo a escala local o nacional, como ocurre con la mariposa monarca. Es decir, de poco sirve proteger un humedal invernal si los lugares de parada o reproducción se degradan, y viceversa. Esta visión integrada es especialmente evidente en casos como el del petrel de Bulwer o el ánsar común, donde las rutas implican varios países y mares.

Los datos más recientes procedentes de humedales como l’Albufera de València o del seguimiento de poblaciones de gansos en Europa muestran que la invernada está cambiando en tiempo real: lugares clásicos pierden aves, otros más septentrionales ganan importancia, y las fechas de llegada y salida empiezan a desplazarse. Entender el porqué de estos cambios es clave para anticipar qué pasará en las próximas décadas.

aves migratorias en invernada

El petrel de Bulwer: una pequeña ave marina en peligro en el Atlántico

El petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii) es una pequeña ave marina, de hábitos eminentemente pelágicos, que en España cría fundamentalmente en las islas Canarias. A pesar de su tamaño reducido y de pasar gran parte del año lejos de la costa, es una especie de enorme interés científico y de conservación, catalogada en el país como “En Peligro”. Se estima que la población española ronda algo más de 1.000 parejas reproductoras, lo que la convierte en una especie especialmente vulnerable.

Entre las principales amenazas que afronta esta especie destacan la depredación por mamíferos introducidos en las colonias de cría (ratas, gatos, etc.), la pérdida y degradación del hábitat insular y distintos tipos de contaminación, tanto lumínica (que desorienta a las aves, sobre todo a los jóvenes al abandonar los nidos) como marina (vertidos, plásticos, alteración de la calidad del agua). A todo ello se suma el impacto aún poco cuantificado del cambio climático sobre los ecosistemas oceánicos donde vive.

La migración y ecología espacial del petrel de Bulwer han sido estudiadas en profundidad por el Grupo de Ecología de Aves Marinas de la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio), dentro del programa Migra de SEO/BirdLife en colaboración con la Fundación Iberdrola España. El trabajo se ha desarrollado principalmente en la colonia del islote de Montaña Clara (Lanzarote, Canarias) entre 2010 y 2018, lo que proporciona una serie temporal larga y robusta.

Gracias a la marcación de 105 individuos con dispositivos geolocalizadores, seguidos durante uno o varios años, se han podido describir con detalle sus rutas y áreas de invernada. Este esfuerzo ha dado lugar a la cuarta monografía del programa Migra dedicada a una especie marina, convirtiéndose en la obra de referencia sobre la ecología espacial del petrel de Bulwer a escala de todo su rango de distribución.

El estudio ha recopilado y analizado de forma exhaustiva la información disponible sobre movimientos migratorios, áreas de alimentación y comportamiento diario, tanto durante la invernada como en la época reproductora. Se trata, hasta la fecha, del trabajo más completo sobre la ecología del movimiento de esta especie, y sus resultados son fundamentales para diseñar medidas de conservación efectivas en alta mar y en las áreas de cría.

petrel y aves marinas en invernada

Estrategias migratorias y áreas de invernada del petrel de Bulwer

Los datos de seguimiento han revelado que los petreles de Bulwer presentan dos grandes estrategias migratorias bien diferenciadas, siempre dentro del Atlántico y asociados a aguas estrictamente oceánicas, lejos de las plataformas continentales. Es decir, se mantienen en mar abierto, evitando en gran medida las aguas más someras cercanas a la costa.

Un grupo de aves se desplaza al Atlántico central, mientras que otro opta por migrar hacia el Atlántico sur. En el primer caso, los individuos realizan trayectos de ida y vuelta bastante directos hacia una única área de invernada situada aproximadamente entre los 20° N y los 10° S de latitud. En el segundo, los petreles que invernan en el Atlántico sur alternan los desplazamientos migratorios con hasta cinco paradas intermedias, sobrepasando los 15° S y llegando, en ocasiones, a latitudes cercanas a los 30° S.

A grandes rasgos, entre noviembre y febrero, los petreles permanecen prácticamente restringidos a sus zonas de invernada, donde muestran una notable fidelidad año tras año. Es decir, los individuos tienden a regresar a las mismas áreas invernales, lo que sugiere que estas regiones reúnen condiciones muy favorables de alimento y estabilidad ambiental para la especie.

Durante el periodo reproductor, gracias a la colocación de dispositivos GPS de alta resolución, se han podido estudiar con todo detalle 59 viajes de alimentación completos. Como las aves deben regresar a la colonia tras cada salida para incubar o alimentar al pollo, las zonas de búsqueda de alimento durante esta fase se concentran alrededor de Canarias, frente a la plataforma continental de Marruecos y del Sáhara Occidental. No obstante, algunos viajes llegan a extenderse hasta las islas Azores, a unos 1.800 km de distancia.

Estos trayectos se realizan principalmente en aguas oceánicas profundas, donde se concentran las presas típicas del petrel de Bulwer, y rara vez se adentran en aguas neríticas sobre la plataforma continental. Esta preferencia por el dominio pelágico tiene implicaciones importantes para su conservación, ya que gran parte de su vida transcurre en zonas alejadas de la costa, donde la gestión y el control de amenazas resultan más complejos.

El comportamiento durante la reproducción también está muy pautado: durante la incubación, machos y hembras se alternan en turnos que pueden alcanzar los 15 días continuados, lo que les permite realizar desplazamientos de más de 2.000 km en busca de alimento. Una vez eclosiona el huevo y nace el pollo, las necesidades de alimentación más frecuentes reducen la duración media de los viajes prácticamente a la mitad, acortando las distancias recorridas.

hábitats de invernada de aves marinas

Alimentación, actividad diaria y amenazas en alta mar

La información proporcionada por los geolocalizadores no solo permite trazar rutas; también se puede inferir la actividad de las aves a lo largo del día y del año. En el caso del petrel de Bulwer, los registros indican que estas aves suelen descansar durante el día posadas en la superficie del mar y que concentran su actividad de alimentación principalmente durante la noche.

Este patrón está estrechamente relacionado con el comportamiento de sus presas, que suelen ser peces y pequeños cefalópodos que realizan migraciones verticales diarias. A última hora del día y durante la noche, estos organismos ascienden a capas superficiales para alimentarse del plancton, momento que aprovechan los petreles para capturarlos. El análisis de la dieta muestra una predominancia de peces, seguida de cefalópodos y, en menor medida, crustáceos.

La dependencia de un ambiente oceánico relativamente equilibrado hace que el petrel de Bulwer sea especialmente sensible a los cambios globales en los océanos. Aunque las amenazas concretas que sufre en alta mar no se conocen con precisión, se considera casi seguro que el calentamiento de las aguas, la alteración de corrientes, la sobrepesca de ciertas especies presa o la contaminación marina pueden afectar de forma directa o indirecta a su supervivencia.

Una gestión adecuada de las aguas oceánicas donde estas aves se alimentan y descansan durante todo el año se considera, por tanto, esencial para su conservación a largo plazo. Conocer su distribución actual y sus áreas más utilizadas permitirá, entre otras cosas, modelizar el efecto que pueda tener el calentamiento global en la futura distribución de la especie. Dado que se trata de un ave asociada a aguas tropicales y subtropicales, es previsible que experimente con rapidez los efectos del aumento de temperatura y de la redistribución de recursos en el océano.

Los resultados del estudio del petrel de Bulwer se han elaborado por un equipo de especialistas en ecología espacial y conservación de aves marinas del Grupo de Investigación en Ecología de Aves Marinas de la Universidad de Barcelona. Este mismo grupo ya había elaborado una primera monografía sobre la pardela cenicienta, y ahora ha consolidado un cuerpo de conocimiento imprescindible para tomar decisiones de conservación informadas para el petrel de Bulwer en todo su ámbito de distribución atlántico.

En paralelo, se está demostrando que herramientas como los geolocalizadores, los GPS y el análisis de dieta y comportamiento resultan fundamentales para pasar de una visión puramente descriptiva de la invernada a una comprensión funcional de cómo utilizan las aves el espacio y el tiempo. Este enfoque facilita la identificación de zonas marinas de especial relevancia, candidatas a algún tipo de protección o gestión específica.

aves acuáticas en humedales de invernada

El programa Migra y la ciencia ciudadana en la conservación de aves

El trabajo con el petrel de Bulwer se enmarca en el programa Migra, una iniciativa puesta en marcha por SEO/BirdLife en 2011 con la colaboración de la Fundación Iberdrola España. Este programa integra las últimas tecnologías de geolocalización y seguimiento remoto para conocer en detalle los movimientos de las aves tanto dentro como fuera de España, abarcando periodos de migración, invernada y dispersión.

Gracias a Migra, es posible determinar con precisión las fechas de inicio y fin de las migraciones, las zonas de parada clave, los puntos de alimentación, el tiempo invertido en cada viaje y el grado de repetición de las rutas en las migraciones primaverales y otoñales. También se identifican las principales áreas de invernada y las rutas que se mantienen estables año tras año frente a aquellas que están cambiando.

Hasta la fecha, el programa cuenta con 1.083 aves marcadas de 32 especies distintas, de las cuales 633 individuos de 31 especies han proporcionado información útil. Detrás de estos números hay una amplia red de colaboración, con más de 300 colaboradores y medio centenar de entidades asociadas en España y otros países, que contribuyen tanto a la financiación como al trabajo de campo y al análisis de datos.

La Fundación Iberdrola España apoya este programa dentro de su línea de trabajo en defensa de la biodiversidad, uno de sus ejes de actuación principales. La información generada no solo se plasma en monografías científicas, sino que también sirve para alimentar planes de conservación, propuestas de protección de espacios y campañas de sensibilización.

En paralelo, la ciencia ciudadana ha ido ganando peso en el seguimiento de las aves, especialmente en el ámbito marítimo. En el marco del XXIV Congreso Español y VII Ibérico de Ornitología, organizado por SEO/BirdLife y SPEA en Cádiz, se ha destacado el papel de las aves marinas en mesas redondas específicas y se ha presentado una aplicación (APP ICAO) para registrar aves heridas o muertas encontradas en playas. Esta herramienta permite recopilar datos sobre “aves orilladas” y mejorar el conocimiento de las amenazas que enfrentan en el medio marino.

Durante el congreso, además de sesiones científicas, ponencias y pósteres, se celebran reuniones de grupos de trabajo, mesas redondas y excursiones ornitológicas, así como un programa de actividades paralelas abiertas a acompañantes y población local. Este tipo de encuentros son clave para conectar la investigación académica con la gestión práctica, el voluntariado y el público general, creando sinergias que, a la larga, repercuten en una mejor protección de las aves migratorias durante todo su ciclo anual.

cambio climático e invernada de aves

Invernada de anátidas y fochas en l’Albufera de València

Si nos vamos de mar abierto a un gran humedal costero, l’Albufera de València es un ejemplo clásico de zona de invernada de importancia internacional para aves acuáticas. Desde hace décadas está reconocida precisamente por el papel que desempeña como refugio invernal de anátidas (patos) y fochas, que encuentran en la extensa superficie inundada de invierno un hábitat muy favorable.

Durante los meses fríos, la lámina de agua que cubre arrozales y zonas encharcadas configura condiciones ambientales perfectas para grandes concentraciones de aves: agua somera, abundante alimento derivado tanto de la producción natural como de los restos de cultivo y un clima más templado que en las zonas de cría de Europa norte y oriental.

Uno de los cambios observados en los últimos años es la reducción notable de las enormes concentraciones de ánade azulón que se registraban después de la siega del arroz. En apenas un par de meses, esas cifras pueden llegar a reducirse a la mitad, lo que apunta a transformaciones en el uso del hábitat, en la disponibilidad de recursos o en los patrones migratorios de la especie.

Conforme avanza el otoño, se hace más evidente la llegada progresiva de otras anátidas que vienen a pasar el invierno en l’Albufera, atraídas por la previsible abundancia de alimento y por un clima moderado. A finales de octubre, por ejemplo, suele detectarse la entrada de los primeros bandos de pato colorado (Netta rufina), que van incrementando su número hasta alcanzar en algunos años alrededor de 4.000 individuos.

En esas mismas fechas, el cuchara europeo (Anas clypeata) también aumenta sus efectivos de manera significativa, superando incluso las 5.000 aves en pleno otoño. A estas se suman otras especies migratorias procedentes de núcleos de cría del norte y este de Europa, como la cerceta común (Anas crecca), el ánade rabudo (Anas acuta) o el porrón europeo (Aythya ferina), que comienzan a llegar de forma más discreta, pero susceptibles de incrementar sus poblaciones a medida que avanza la estación fría.

Sin embargo, los censos de los últimos años sugieren que la invernada de anátidas en l’Albufera muestra una tendencia a la baja, con valores en declive a lo largo del invierno. Grandes concentraciones de especies como el ánade rabudo, el silbón europeo (Anas penelope) o el pato cuchara, que antaño eran relativamente habituales procedentes del norte de Europa, parecen estar pasando a convertirse en un recuerdo reciente, lo que podría estar vinculado a cambios climáticos y de manejo del humedal.

Actualmente, las mayores concentraciones otoñales se están registrando con frecuencia en zonas como el vedat de Silla, donde una inundación temprana del marjal, el cierre de caminos desde principios de octubre y la ausencia de actividad cinegética en determinados sectores desde el inicio de la temporada han favorecido una mayor querencia de las aves. En estas áreas, los censos pueden superar fácilmente las 15.000 aves, reflejando la importancia de una gestión adecuada del agua y de la perturbación humana.

Cambio climático e invernada del ánsar común en Europa

El impacto del cambio climático sobre las aves migratorias se aprecia de forma muy clara en el caso del ánsar común (Anser anser). Un estudio coordinado desde la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y liderado por la Universidad de Extremadura, con la participación de centros de investigación de España, Suecia, Francia y Chile, ha constatado que esta especie está modificando sus áreas de invernada en Europa.

Las poblaciones de ánsar común de las que se dispone de datos se reproducen tradicionalmente en zonas como Noruega, el sur de Suecia, Dinamarca, el norte de Alemania, Holanda y Bélgica. Durante el invierno, estos gansos migran hacia regiones más cálidas del sur y el suroeste de Europa, donde históricamente encontraban condiciones ideales de alimento y clima.

Durante décadas, la invernada de estas poblaciones ha estado controlada y monitorizada en distintos países europeos. Hasta la década de 1980, España jugaba un papel destacado como área de invernada, siendo el Parque Nacional de Doñana uno de los principales destinos de estos gansos durante los meses fríos.

En la actualidad, el panorama ha cambiado de forma notable: los gansos ya no pasan el invierno solo en Doñana, sino también en Extremadura, Francia, Holanda e incluso Suecia, es decir, mucho más cerca de sus zonas de reproducción. En 2009, por ejemplo, más de la mitad de la población invernante se encontraba en los Países Bajos, alrededor de un 20 % en España y el resto distribuido entre Dinamarca, Alemania, Suecia, Francia y Bélgica.

El estudio plantea como cuestión central identificar qué factores explican este desplazamiento del “centro de gravedad” del área de invernada hacia latitudes más septentrionales. Dos hipótesis principales se pusieron sobre la mesa: cambios en el uso del suelo (por ejemplo, nuevas zonas agrícolas aprovechables por los gansos) o el aumento de las temperaturas invernales debido al calentamiento global.

Los resultados obtenidos apuntan con claridad a un papel destacado del incremento de la temperatura en el norte de Europa. En países como Suecia, Dinamarca o Alemania, las temperaturas invernales que tradicionalmente caían por debajo de 0 °C durante buena parte de enero han experimentado un aumento significativo en las últimas décadas. Esto se traduce en menos días y noches con heladas persistentes.

En el sur de Suecia, por ejemplo, las proporciones de noches y días por debajo de 0 °C entre 1950 y 2011 muestran una caída notable de entre el 5 y el 10 % en las noches y del 5 al 15 % en los días. Como consecuencia, los gansos disponen ahora de acceso continuo a recursos alimenticios (como praderas y cultivos) en zonas que antes estaban bloqueadas por hielo o nieve durante buena parte del invierno.

Este escenario climático más benigno hace que muchos gansos opten por invernar más cerca de sus áreas de cría, reduciendo distancias migratorias y el coste energético del viaje. A medio y largo plazo, este desplazamiento hacia el norte de los cuarteles de invernada implica que el límite meridional de la distribución invernal tenderá a contraerse, afectando de lleno a lugares históricos del sur de Europa.

Las proyecciones sugieren que, si las temperaturas siguen aumentando a lo largo de este siglo, se producirá una disminución del número de ánsares comunes que pasan el invierno en zonas clásicas del sur, como el Parque Nacional de Doñana, y una expansión aún mayor hacia el norte de las áreas de invernada. Estas conclusiones permiten elaborar predicciones más finas sobre cómo se redistribuirán las poblaciones invernantes de aves migratorias en Europa en función de los distintos escenarios climáticos.

Todo este conjunto de estudios, tanto en aves marinas como en acuáticas continentales, pone de relieve que la invernada de las especies migratorias ya está experimentando cambios profundos vinculados al calentamiento global, a la gestión del territorio y a la presión humana. Comprender estos cambios, seguirlos con detalle y traducir ese conocimiento en políticas de conservación efectivas es uno de los grandes retos para garantizar que, invierno tras invierno, nuestros humedales, marismas y mares sigan acogiendo la extraordinaria diversidad de aves migratorias que hoy todavía podemos observar.

conjunto de mariposa monarca
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