Dos mujeres de 61 años han tenido que ser atendidas de madrugada en Mérida tras presentar síntomas compatibles con una intoxicación por monóxido de carbono en el interior de una vivienda. El incidente, ocurrido en la capital extremeña, ha activado un amplio dispositivo sanitario y de emergencias durante las primeras horas del domingo.
Según la información facilitada por el Centro de Emergencias 112 de Extremadura, todo apunta a que el suceso se originó por la mala combustión de una estufa de gas, un problema que cada invierno vuelve a poner sobre la mesa los riesgos de los sistemas de calefacción domésticos que no cuentan con una correcta ventilación o mantenimiento.
El aviso al 112 y la intervención en la vivienda
La alarma saltó cuando, alrededor de las 02:00-02:05 horas de la madrugada, el centro de emergencias recibió una llamada que alertaba de que en una vivienda de Mérida varias personas se encontraban mareadas y con náuseas. Estos síntomas encajaban con una posible intoxicación por monóxido de carbono, un gas que no tiene olor ni color y que puede pasar desapercibido hasta que aparecen los primeros signos de malestar.
Ante la sospecha de una intoxicación en un domicilio, el 112 activó de inmediato el protocolo habitual para este tipo de incidencias. Desde la sala de coordinación se movilizaron recursos sanitarios y de emergencias para acudir al lugar del suceso y evaluar la situación sobre el terreno.
En cuestión de minutos se desplazaron hasta la vivienda una unidad medicalizada (UME) y una unidad de soporte vital básico (SVB), además de un equipo del Punto de Atención Continuada (PAC) Mérida Norte. Estos servicios pertenecen al Sistema Extremeño de Salud y son los encargados de prestar atención urgente fuera del horario ordinario de los centros de salud.
Junto a los recursos sanitarios, también se desplazó una dotación de los Bomberos del Consorcio Provincial de Extinción de Incendios (CPEI), así como una patrulla de la Policía Local de Mérida, que colaboró en la organización del operativo y en el control de la zona.
Estado de las afectadas y traslado al Hospital de Mérida
Una vez en el interior de la vivienda, los efectivos sanitarios atendieron a dos mujeres de 61 años que mostraban claros signos de intoxicación por monóxido de carbono, como mareos y náuseas. Tras una primera valoración en el domicilio, se decidió su traslado al Hospital de Mérida para un seguimiento más exhaustivo y la administración del tratamiento necesario.
Ambas mujeres fueron evacuadas en estado menos grave, según han precisado las fuentes de emergencias. Esto significa que, aunque el cuadro clínico revestía cierta importancia, su vida no corría peligro en ese momento gracias a la rápida intervención de los servicios de urgencias.
En este tipo de casos, el tratamiento suele centrarse en la oxigenoterapia, es decir, la administración de oxígeno para favorecer la eliminación del monóxido de carbono del organismo. Dependiendo de la gravedad, puede utilizarse incluso oxígeno en cámaras hiperbáricas, aunque ese extremo no ha sido detallado en la información disponible.
El Hospital de Mérida se hizo cargo de la atención posterior, realizando las pruebas oportunas para comprobar la evolución de las afectadas y descartar complicaciones derivadas de la exposición al gas. Las autoridades no han informado de la necesidad de evacuar a más personas de la vivienda, por lo que todo indica que el incidente se ha centrado únicamente en estas dos mujeres.
Causa probable: mala combustión de una estufa de gas
Los primeros datos facilitados por el 112 Extremadura apuntan a que el origen del suceso estaría en la mala combustión de una estufa de gas instalada en la vivienda. Este tipo de aparatos, si no cuentan con una ventilación adecuada o no se revisan con frecuencia, pueden generar cantidades peligrosas de monóxido de carbono.
El monóxido de carbono se produce cuando un combustible, como el gas, no se quema de forma completa. Si además el espacio está mal ventilado, el gas se acumula en el ambiente y desplaza al oxígeno, provocando una intoxicación silenciosa. A diferencia de otros gases, el monóxido de carbono es inodoro, incoloro e insípido, lo que hace que resulte especialmente peligroso porque las personas no perciben su presencia hasta que empiezan a sentirse mal.
En este incidente en Mérida, todo parece indicar que la estufa de gas funcionaba sin las condiciones óptimas, generando una concentración de monóxido de carbono suficiente como para causar síntomas de intoxicación en las dos mujeres que se encontraban dentro de la vivienda. Los bomberos del CPEI se encargaron de ventilar el inmueble y de comprobar que no existía ya riesgo para los ocupantes ni para el vecindario.
Las investigaciones técnicas posteriores, en las que suelen participar bomberos y, en su caso, peritos especializados, permitirán determinar exactamente qué fallo se produjo en el sistema de calefacción y si existían deficiencias en el mantenimiento, en la instalación o en la ventilación del inmueble.
Dispositivo sanitario y de emergencias movilizado
La actuación coordinada de los servicios de emergencia ha sido clave para atender con rapidez a las afectadas y minimizar las posibles consecuencias de la intoxicación. Desde el primer aviso, el Centro 112 de Extremadura puso en marcha un operativo en el que participaron diferentes recursos y administraciones.
En el ámbito sanitario, se activaron una Unidad Medicalizada de Emergencias (UME), capaz de ofrecer atención avanzada en el lugar del incidente, y una unidad de soporte vital básico (SVB), que refuerza la asistencia y el traslado de pacientes. Junto a ellas, un equipo del PAC Mérida Norte se desplazó hasta la vivienda para apoyar las labores de estabilización y atención inicial.
Por parte de los servicios de seguridad y protección, intervinieron los Bomberos del Consorcio Provincial de Extinción de Incendios (CPEI), encargados de asegurar la vivienda, medir la posible presencia de gases y proceder a la ventilación del inmueble, así como una patrulla de la Policía Local de Mérida. Esta última colaboró en la regulación del acceso a la zona y en dar apoyo al resto de efectivos.
La intervención se desarrolló durante la madrugada, un horario que suele complicar la gestión de emergencias por la menor actividad en la calle y la dificultad de localizar con rapidez a posibles testigos. Pese a ello, la respuesta del 112 y de los servicios desplazados permitió controlar la situación y garantizar el traslado al hospital en condiciones de seguridad.
Este tipo de incidentes ponen de relieve la importancia de contar con un sistema de emergencias bien coordinado, en el que la comunicación entre sanitarios, bomberos y cuerpos policiales sea fluida y eficiente para reducir tiempos de respuesta y actuar de forma conjunta.
Riesgos del monóxido de carbono y recomendaciones de seguridad
La intoxicación por monóxido de carbono es un problema recurrente en los meses fríos, cuando aumenta el uso de estufas, calefactores y otros sistemas que emplean combustibles como gas, leña o carbón. Al no poder percibirse con los sentidos, este gas se ha ganado la fama de «asesino silencioso«, ya que puede acumularse sin que las personas se den cuenta hasta que los síntomas son evidentes.
Entre los signos más habituales de intoxicación se encuentran los mareos, las náuseas, el dolor de cabeza, el cansancio extremo o la desorientación. En casos más graves, puede causar pérdida de conocimiento, convulsiones e incluso la muerte si la exposición es prolongada y la concentración del gas es muy alta.
Para reducir el riesgo de este tipo de sucesos, las autoridades sanitarias y de protección civil insisten en una serie de recomendaciones básicas: revisar periódicamente las estufas y calderas, utilizar únicamente aparatos homologados y evitar tapar rejillas o salidas de aire. En viviendas con sistemas de combustión, la instalación de detectores de monóxido de carbono puede ser una medida muy útil para avisar de la presencia de este gas antes de que provoque daños.
En caso de notar síntomas sospechosos mientras se utiliza una estufa o un aparato de gas, lo más prudente es apagar de inmediato el dispositivo, abrir puertas y ventanas para ventilar y salir al exterior si es posible. A continuación, se debe llamar al 112 para recibir instrucciones y permitir que los profesionales valoren la situación.
Sucesos como el registrado en Mérida sirven como recordatorio de que, aunque las intoxicaciones por monóxido de carbono no son diarias, sí se repiten cada temporada de frío y pueden tener consecuencias graves si no se detectan a tiempo. La prevención y la información siguen siendo las mejores herramientas para evitar que un fallo en la combustión de una estufa se convierta en una tragedia mayor.
Lo ocurrido en esta vivienda de Mérida, con dos mujeres de 61 años atendidas y trasladadas al hospital en estado menos grave tras una probable mala combustión de una estufa de gas, pone el foco en la necesidad de extremar precauciones con los sistemas de calefacción domésticos y de confiar en los servicios de emergencias cuando aparezcan síntomas de mareo o náuseas en un entorno cerrado, especialmente durante la noche.