Estamos a puntito de cerrar el mes de junio y el ambiente en las gasolineras españolas es de auténtico nerviosismo. Con la vista puesta en el próximo 1 de julio, millones de conductores se preguntan si llenar el depósito seguirá contando con el alivio fiscal actual o si, por el contrario, el inicio de las vacaciones vendrá acompañado de un hachazo al bolsillo. El decreto que mantiene el IVA de los combustibles al 10% está a punto de caducar y el Ejecutivo todavÃa no ha soltado prenda de forma oficial sobre qué pasará exactamente el lunes que viene.
A pesar de este silencio administrativo, el Ministerio de EconomÃa, con Carlos Cuerpo a la cabeza, ya está moviendo hilos para decidir si se mantiene este balón de oxÃgeno durante el trimestre estival. La intención principal es esquivar el temido efecto cohete en los precios, una subida repentina que podrÃa amargarle el verano a más de uno justo cuando se producen los desplazamientos masivos de la operación salida. La situación es delicada porque, aunque el conflicto en Oriente Próximo parece dar treguas intermitentes, la inestabilidad sigue ahà fuera acechando la economÃa familiar.
El impacto en el bolsillo si el IVA vuelve al tipo ordinario
Si finalmente el Gobierno decide no mover ficha, el golpe en los surtidores será inmediato y bastante doloroso. Diversas fuentes del sector, entre ellas la Confederación Española de Estaciones de Servicio, calculan que el precio de la gasolina y el diésel podrÃa escalar entre 25 y 30 céntimos por litro de la noche a la mañana. Esto se debe no solo al regreso del IVA al 21%, sino también a la posible recuperación del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos a sus niveles normales, lo que dejarÃa los precios por las nubes en un momento de altÃsima demanda.
Para que nos hagamos una idea de lo que esto supone en el dÃa a dÃa, llenar un depósito estándar de unos 55 litros pasarÃa de costar algo más de 70 euros a rozar los 90. Es decir, que cada vez que vayamos a echar caldo al coche, tendrÃamos que soltar unos 15 o 16 euros adicionales. Con el diésel moviéndose actualmente en cifras ligeramente superiores a la gasolina en algunos puntos de venta, el temor a que este carburante vuelva a romper la barrera de los dos euros por litro es una posibilidad que está muy presente en las quinielas del sector.
El laberinto polÃtico y las exigencias de Bruselas

Sacar adelante una prórroga no es coser y cantar para el Ejecutivo, ya que necesita el respaldo parlamentario en un Congreso donde cada voto se vende muy caro. Formaciones como Junts o el PNV tienen la llave para validar el nuevo decreto, y las negociaciones se están llevando hasta el último minuto para evitar sorpresas desagradables. Además, el Gobierno tiene que hacer equilibrismos con las directrices que llegan desde Europa, donde no ven con buenos ojos estas rebajas fiscales generalizadas porque consideran que van en contra de la transición energética y la nueva ley de biocombustibles y las polÃticas verdes.
El Banco de España también ha metido baza en el asunto, recordando que nuestro paÃs es uno de los que más recursos públicos ha movilizado para frenar la crisis energética. La crÃtica principal es que estas medidas benefician a todo el mundo por igual, sin distinguir entre quien tiene un coche utilitario y quien conduce un vehÃculo de lujo. Por ello, instituciones como Gestha sugieren que lo suyo serÃa focalizar las ayudas únicamente en los transportistas, agricultores y familias con rentas más bajas para no descuadrar las arcas públicas más de lo necesario.
Sectores profesionales y alternativas para el ahorro
Por su parte, el sector del transporte por carretera está con la guardia alta. Organizaciones como la CETM han dejado claro que dejar fuera a los profesionales de estas medidas serÃa un error garrafal que terminarÃa afectando a toda la cadena logÃstica y, por ende, a los precios de la cesta de la compra. Reclaman que se mantengan los descuentos directos de 20 céntimos por litro para el gasóleo profesional, un compromiso que consideran vital para la supervivencia de muchas pymes y autónomos del sector que ya operan con márgenes muy ajustados.
Ante este panorama de incertidumbre, también han surgido propuestas curiosas para intentar reducir el consumo nacional de petróleo, como la transición hacia alternativas como el bioetanol. Algunos técnicos sugieren que volver a fomentar el teletrabajo durante al menos tres dÃas a la semana podrÃa ayudar a bajar la factura energética del paÃs de forma notable. Mientras tanto, en ciudades como Málaga, el consumo no parece resentirse demasiado gracias al empuje del turismo veraniego, que está tirando del carro de las ventas en las estaciones de servicio a pesar de que los precios no son precisamente una ganga.

La pelota está ahora en el tejado del Consejo de Ministros, que tendrá que decidir en cuestión de horas si aplica una retirada gradual de las ayudas o si apuesta por una prórroga de tres meses más. La evolución de los mercados internacionales parece dar un pequeño respiro con el barril de Brent estabilizándose, pero la realidad es que el bolsillo del ciudadano de a pie sigue muy sensible a cualquier cambio en la fiscalidad. Queda esperar al lunes para ver si el comienzo de las vacaciones viene con un alivio en los paneles de las gasolineras o si toca apretarse el cinturón un poco más durante este verano.


