El sector eléctrico gallego asiste a un movimiento inusual: dos de los grandes competidores del Ibex 35, Iberdrola y Naturgy, han decidido unir fuerzas para estudiar la viabilidad de una nueva central hidroeléctrica de bombeo en la provincia de Ourense. La iniciativa, canalizada a través de la sociedad A Senra Infraestructuras, constituida a principios de año y domiciliada en Santiago de Compostela, busca aprovechar el potencial hídrico de los ríos Sil y Edrada en el municipio de Parada de Sil.
La solicitud formal ya ha sido presentada ante la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS) y publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE), lo que supone el primer paso administrativo de un proyecto que, según fuentes consultadas, se encuentra todavía en una fase muy temprana de originación. De hecho, las compañías han querido dejar claro que no existe aún una decisión de inversión tomada, y que esta dependerá de dos factores clave: la obtención de una concesión hidroeléctrica con un plazo lo suficientemente amplio y la puesta en marcha de un mecanismo de pagos por capacidad que haga rentable una infraestructura de alta intensidad de capital.
Una concesión de 75.000 litros por segundo en plena Ribeira Sacra
El anuncio publicado en el BOE detalla que A Senra Infraestructuras ha solicitado un caudal de hasta 75.000 litros por segundo (equivalentes a 75 metros cúbicos por segundo) de los ríos Sil y Edrada. Este volumen de agua se destinaría al almacenamiento hidráulico de energía, es decir, a una central de bombeo que aproveche el desnivel entre dos masas de agua para generar electricidad en los momentos de mayor demanda.
El expediente, identificado con el número H/32/18942/CO/26, abre ahora un periodo de información pública y de competencia de proyectos de un mes de duración. Esto significa que tanto A Senra como otras empresas interesadas podrán presentar sus propuestas ante la CHMS, que deberán incluir un proyecto técnico suscrito por un profesional competente y la documentación exigida por el Reglamento del Dominio Público Hidráulico. La apertura de los documentos técnicos está prevista para las 12.00 horas del séptimo día hábil en las oficinas de la Comisaría de Aguas en Ourense.

El BOE no ofrece por el momento detalles sobre la potencia instalada prevista, la capacidad de almacenamiento, la inversión necesaria o el calendario de ejecución. Las compañías tampoco han querido desvelar estos datos, argumentando que el proyecto entra ahora en trámite de competencia y que estos parámetros se definirán en la documentación técnica que se presente durante el procedimiento.
La cuenca del Sil, territorio conocido para ambas eléctricas
La elección de Parada de Sil no es casualidad. Este municipio ourensano, situado en plena Ribeira Sacra, cuenta con una larga tradición de aprovechamiento hidroeléctrico y es un territorio perfectamente conocido tanto para Iberdrola como para Naturgy. La zona concentra algunos de los activos hidráulicos más importantes de Galicia, lo que facilita la integración del nuevo proyecto en un entorno con infraestructuras ya maduras.
Naturgy opera en el propio municipio la central de Regueiro, un aprovechamiento de 28,64 MW de potencia neta asociado al río Mao y puesto en funcionamiento en 1949. Se trata de uno de los activos históricos de la compañía en la comunidad gallega, que forma parte de su cartera de generación hidráulica desde hace décadas.
Por su parte, Iberdrola cuenta en el entorno del Sil con el complejo hidroeléctrico de Santo Estevo, uno de sus principales activos en Galicia. Este complejo está formado por dos centrales: Santo Estevo I, con 263 MW de potencia, y Santo Estevo II, puesta en marcha en 2013 y que aporta otros 188 MW. En total, ambas instalaciones suman 451 MW de potencia instalada, lo que convierte a este enclave en un referente de la generación hidroeléctrica en España y la cuenca del Sil.

La presencia conjunta de ambas compañías en la misma cuenca convierte la ubicación planteada por A Senra en un entorno con una larga trayectoria de aprovechamiento energético de los recursos hídricos. La futura instalación, de aprobarse, se apoyaría en infraestructuras hídricas ya existentes, aunque las características técnicas definitivas aún están por definirse.
El bombeo, pieza clave para el almacenamiento energético
El interés de Iberdrola y Naturgy por desarrollar una instalación de estas características se produce en un momento en que el almacenamiento se ha convertido en una pieza cada vez más relevante para el sistema eléctrico español. Las centrales de bombeo permiten almacenar energía y devolverla al sistema en los momentos de mayor demanda o cuando disminuye la producción renovable, aportando además capacidad de respuesta y flexibilidad.
Desde el punto de vista técnico, una central de bombeo eleva agua a un embalse superior en horas de excedente eléctrico y la turbina después para devolver electricidad al sistema. No tiene la velocidad de respuesta de una batería, pero ofrece almacenamiento de gran volumen durante horas y una vida útil larga. Por eso, su viabilidad no depende solo del precio de la electricidad: depende de que alguien retribuya la disponibilidad, incluso cuando no produce.

Aquí es donde el futuro mercado de capacidad adquiere especial importancia. El departamento de Sara Aagesen ha retomado una medida para crear un mercado de capacidad que garantice la seguridad del suministro en momentos críticos. El nuevo mecanismo del Gobierno para evitar apagones incluye el reparto de ayudas millonarias a las compañías energéticas que garanticen inyecciones de electricidad adicional cuando sea preciso. El Ejecutivo se encuentra en estos momentos a la espera de recibir el visto bueno de la Comisión Europea para poder activar las subastas mediante las que se dispondrán las ayudas. Este nuevo sistema favorecerá principalmente a centrales de gas y ciclo combinado así como a las hidroeléctricas de bombeo.
Una alianza inédita entre competidores
La constitución de A Senra Infraestructuras como vehículo común de las dos energéticas apunta a que el diseño de la instalación lleva tiempo madurándose, aunque ninguna de las dos compañías había hecho público el movimiento hasta ahora. El consejo de administración de la sociedad está conformado por directivos de ambas compañías: el presidente es Carlos Serrano López, ejecutivo de Iberdrola que ocupa el cargo de jefe de negocios de desarrollos hidráulicos, mientras que la vicepresidencia la ocupa Juan Ferrero Carbajo, director de desarrollo de Naturgy Renovables.
No es habitual ver a las dos principales eléctricas con presencia en Galicia compartiendo proyecto en la comunidad. Competidores históricos en el mercado eléctrico español, las dos compañías han optado esta vez por el camino de la cooperación, constituyendo conjuntamente una sociedad instrumento para promover la instalación. La propuesta se articula, concretamente, en torno a una petición de concesión de aguas, el primer trámite administrativo que permite el aprovechamiento del caudal del río para generar electricidad.
El registro de la solicitud de concesión de aguas ante la administración hidráulica marca el punto de partida formal del expediente, que deberá superar ahora los trámites ambientales y de participación pública previstos para este tipo de proyectos. Conviene recordar que las concesiones de agua para usos hidroeléctricos son títulos que se otorgan por periodos largos y que suelen despertar el interés de múltiples actores cuando afectan a tramos fluviales con valor paisajístico y ambiental. El Sil canónico, ese tramo profundo que atraviesa la Ribeira Sacra, no es ajeno a esa tensión entre aprovechamiento energético y protección del territorio.
El futuro del proyecto y el papel del mercado de capacidad
El expediente de concesión de aguas es solo el inicio de un camino administrativo largo. Antes de que cualquier proyecto pueda materializarse, deberán resolverse los trámites ambientales, la competencia de proyectos y la propia decisión de inversión de las compañías. Las fuentes consultadas insisten en que la eventual apuesta por esta instalación estará condicionada principalmente por la obtención de una concesión hidroeléctrica suficientemente amplia y por la existencia de un mecanismo de pagos por capacidad que permita hacer viable económicamente la inversión.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima identifica el almacenamiento como uno de los vectores para integrar más renovables, pero el desarrollo real de grandes bombeos ha sido lento por los largos trámites concesionales y la falta de señales de precio. La novedad de A Senra es operativa: dos competidores directos comparten el riesgo de originación antes de comprometer capital.
No hay decisión de inversión. La concesión será el primer gran condicionante; después, Iberdrola y Naturgy tendrán que valorar si las condiciones económicas y regulatorias permiten transformar la iniciativa en una inversión. El mercado lo leerá, previsiblemente, como una opción estratégica sin desembolso inmediato. Lo que está claro es que la cuenca del Sil vuelve a situarse en el centro del mapa energético gallego, y que la colaboración entre dos gigantes del sector podría marcar un precedente en el desarrollo de infraestructuras de almacenamiento a gran escala en España.

