Iberdrola impulsa grandes proyectos de baterías en Nueva Gales del Sur

  • Iberdrola desarrolla las baterías de Kingswood y Smithfield en Nueva Gales del Sur para reforzar la red y la integración renovable.
  • Kingswood contará con 100 MW y 1.080 MWh, con capacidad para suministrar energía durante unas ocho horas a unos 65.000 hogares.
  • Smithfield, ya operativa, ofrece 65 MW y 130 MWh, capaz de cubrir el consumo de 20.000 viviendas y se terminó antes de lo previsto.
  • Iberdrola Australia suma más de 2.000 MW renovables y prevé invertir más de 1.000 millones de euros en el país bajo contratos LTESA.

proyectos de baterias en Nueva Gales del Sur

Los nuevos proyectos de baterías de Iberdrola en Nueva Gales del Sur se han convertido en una de las apuestas más relevantes de la compañía para reforzar la red eléctrica australiana. Con dos grandes sistemas de almacenamiento, Kingswood y Smithfield, la energética quiere asegurar un suministro más estable en un mercado donde las renovables están ganando peso a gran velocidad.

Estos desarrollos de almacenamiento a gran escala forman parte de la hoja de ruta del Gobierno estatal y se apoyan en contratos a largo plazo de servicios energéticos (LTESA). El objetivo es claro: disponer de baterías capaces de absorber excedentes renovables y liberarlos cuando la demanda aprieta, contribuyendo a un sistema más autosuficiente, seguro y competitivo.

Dos grandes baterías para apuntalar la red de Nueva Gales del Sur

La apuesta de Iberdrola en esta región australiana se materializa en dos instalaciones clave de almacenamiento. Por un lado, el proyecto Kingswood, todavía en fase de evaluación final, y por otro, la batería Smithfield, que ya ha entrado en operación en el oeste de Sídney y se terminó antes de la fecha comprometida.

Ambos sistemas han sido concebidos para facilitar la integración masiva de renovables, mejorar la flexibilidad de la red y aumentar la eficiencia del suministro. En la práctica, estas baterías permiten desplazar energía desde las horas de mayor producción renovable a los momentos de máximo consumo, ayudando a estabilizar los precios y reduciendo la dependencia de tecnologías fósiles.

La administración de Nueva Gales del Sur ha respaldado estos proyectos a través de su programa de Long-Term Energy Service Agreements, que garantiza ingresos estables a largo plazo para activos de almacenamiento de larga duración. De esta forma, el Estado impulsa infraestructuras que son difíciles de rentabilizar solo con los ingresos del mercado eléctrico.

Desde la compañía se subraya que estas baterías apuntalan un sistema energético más autosuficiente, reforzando la seguridad de suministro y contribuyendo a contener la volatilidad de los precios. No se trata únicamente de un proyecto tecnológico, sino también de una pieza estratégica dentro de la transición energética australiana.

Proyecto Kingswood: almacenamiento de larga duración para 65.000 hogares

El proyecto Kingswood será uno de los sistemas de baterías de mayor duración del estado. Con una potencia prevista de 100 megavatios (MW) y una capacidad de almacenamiento de 1.080 megavatios hora (MWh), está diseñado para inyectar energía durante alrededor de ocho horas seguidas, llegando incluso a superar este umbral según algunas especificaciones técnicas.

Con estas cifras, la batería podrá abastecer del orden de 65.000 viviendas en los momentos de máxima demanda. En la práctica, esto significa descargar energía acumulada durante las horas de alta producción renovable, reduciendo la presión sobre la red cuando los consumidores más la necesitan.

El Departamento de Planificación, Vivienda e Infraestructura de Nueva Gales del Sur emitió una recomendación favorable a la aprobación del proyecto el 22 de diciembre de 2025. Desde entonces, la Comisión de Planificación Independiente continúa analizando los detalles antes de dar luz verde definitiva a su construcción.

Kingswood ha sido una de las iniciativas seleccionadas en la sexta ronda de subastas LTESA, un proceso con el que el Gobierno estatal adjudica contratos de servicios energéticos a largo plazo para proyectos de almacenamiento de larga duración. Este esquema forma parte de la hoja de ruta de infraestructuras eléctricas del Estado y exige que las baterías puedan suministrar energía durante más de ocho horas.

De acuerdo con los datos facilitados por la compañía, el sistema de almacenamiento de Kingswood, gracias a sus 10,8 horas de capacidad de descarga teórica, se sitúa entre los proyectos más ambiciosos del país en su categoría. Este tipo de infraestructuras es clave para acompañar el cierre progresivo de centrales térmicas y la expansión de parques eólicos y solares.

Smithfield: la batería que se adelantó al calendario

En paralelo al desarrollo de Kingswood, Iberdrola Australia ha completado y puesto en marcha la batería de Smithfield, situada en el oeste de Sídney. Con una potencia de 65 MW y una capacidad de almacenamiento de 130 MWh, esta instalación puede suministrar energía suficiente para cubrir las necesidades de aproximadamente 20.000 hogares.

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es que se ha finalizado antes de la fecha prevista, un hito poco habitual en grandes infraestructuras energéticas. La inauguración oficial contó con la presencia de la ministra de Energía de Nueva Gales del Sur, Penelope Sharpe, lo que evidencia el peso político y estratégico de esta batería dentro del plan estatal.

Al igual que Kingswood, Smithfield opera bajo un contrato LTESA adjudicado en la segunda ronda del programa de subastas del Gobierno estatal. Este marco contractual ofrece certidumbre de ingresos durante un periodo prolongado, lo que facilita la financiación y operación de activos de almacenamiento avanzados.

Desde el punto de vista técnico, Smithfield permite aplanar picos de demanda en el área metropolitana de Sídney y optimizar el uso de la generación renovable conectada a la red. La batería puede cargarse en momentos de baja demanda o alta producción renovable y descargarse cuando el consumo se dispara, reduciendo tensiones en el sistema.

En conjunto, los proyectos de Kingswood y Smithfield muestran cómo las baterías de gran tamaño están dejando de ser algo experimental para convertirse en un componente estructural de las redes eléctricas modernas, tanto en Australia como en otros mercados avanzados.

LTESA y hoja de ruta de infraestructuras eléctricas de Nueva Gales del Sur

El despliegue de estos proyectos no se entiende sin el marco regulatorio y financiero impulsado por el Gobierno de Nueva Gales del Sur. Los Long-Term Energy Service Agreements (LTESA) son contratos a largo plazo que remuneran a los proyectos por su disponibilidad y servicios al sistema, más allá de los ingresos del mercado eléctrico diario.

En la sexta ronda de licitaciones de esta hoja de ruta para infraestructuras eléctricas, el Estado adjudicó 1,17 GW de potencia de almacenamiento a seis proyectos, todos ellos diseñados como sistemas de larga duración capaces de descargar energía durante más de ocho horas. Iberdrola obtuvo uno de estos contratos para Kingswood, mientras que otras compañías, como FRV Australia, también lograron apoyo para sus propias baterías.

Este tipo de subastas se ha planteado para acelerar la transición energética y garantizar que la retirada de centrales tradicionales vaya de la mano de nuevas infraestructuras de respaldo. Sin baterías y otras soluciones de flexibilidad, la integración masiva de renovables se complica, especialmente en periodos de baja generación eólica o fotovoltaica.

Los LTESA ofrecen a los promotores una mayor estabilidad y previsibilidad de ingresos, algo fundamental en proyectos con fuertes inversiones iniciales y horizontes de recuperación largos. A cambio, las autoridades se aseguran capacidad firme y servicios de red disponibles cuando el sistema los necesita.

En este contexto, los proyectos de Iberdrola encajan como piezas centrales de la estrategia estatal, aportando almacenamiento de gran volumen y larga duración, con capacidad para suministrar energía en las horas más exigentes de la jornada.

Australia, mercado estratégico para Iberdrola Australia

Para el grupo presidido por Ignacio Sánchez Galán, Australia se ha consolidado como uno de sus mercados prioritarios fuera de Europa. La filial Iberdrola Australia gestiona más de 2.000 MW de capacidad renovable en operación o construcción, que suministran energía limpia a cerca de 400 clientes comerciales e industriales repartidos por el país.

La compañía ve en el almacenamiento de energía una pieza clave para acelerar la electrificación de la economía y reforzar la fiabilidad de la red, al tiempo que se mantiene una cierta estabilidad en los precios. La combinación de parques renovables y baterías permite ofrecer productos energéticos más ajustados a las necesidades de los consumidores.

Dentro de su plan estratégico 2025-2028, Iberdrola prevé invertir más de 1.000 millones de euros en Australia. Estas inversiones se concentrarán en negocios y mercados considerados clave por su estabilidad regulatoria y su calificación crediticia, en este caso AAA.

El país ofrece un entorno atractivo para las grandes inversiones en renovables y almacenamiento, tanto por sus recursos naturales como por los objetivos oficiales de descarbonización. La política energética australiana, especialmente en algunos estados como Nueva Gales del Sur, está orientada a sustituir progresivamente las centrales de carbón por generación renovable respaldada por baterías y otras soluciones de flexibilidad.

Aunque estos proyectos se desarrollan en el otro extremo del mundo, su evolución es seguida con interés en Europa y España, donde se estudian modelos de subastas y contratos de largo plazo similares para acelerar el despliegue de almacenamiento de energía y asegurar el equilibrio del sistema eléctrico.

Iberdrola y el papel del almacenamiento en la transición energética

Los proyectos de Kingswood y Smithfield ponen de relieve cómo el almacenamiento con baterías se está convirtiendo en un eje central de la estrategia de las grandes eléctricas. Más allá de aumentar la cuota de renovables, el reto pasa por gestionar la variabilidad de fuentes como el sol y el viento.

Las baterías de larga duración como Kingswood permiten desplazar energía durante periodos prolongados, algo especialmente útil para cubrir las horas punta de la tarde-noche cuando la fotovoltaica reduce su producción. De esta forma, se minimiza la necesidad de recurrir a centrales convencionales en esos momentos críticos.

Desde la compañía se insiste en que estos proyectos contribuyen a un sistema más seguro, flexible y eficiente. La mayor disponibilidad de almacenamiento facilita una mejor gestión de la red, reduce los vertidos de energía renovable en momentos de exceso de producción y proporciona una herramienta adicional para suavizar los picos de precio.

Aunque el caso de Nueva Gales del Sur responde a las particularidades del mercado australiano, muchas de las lecciones son trasladables a otros sistemas eléctricos, incluido el europeo. La combinación de subastas específicas para almacenamiento, contratos a largo plazo y objetivos claros de descarbonización está marcando el camino para acelerar nuevas inversiones.

Con la puesta en marcha de Smithfield y el avance regulatorio de Kingswood, Iberdrola refuerza su posición como actor relevante en baterías a escala de red, al tiempo que prueba modelos que podrían replicarse en otros países donde la compañía está presente.

En conjunto, la adjudicación del contrato LTESA para Kingswood, la entrada en operación anticipada de Smithfield y el amplio plan inversor en Australia dibujan un escenario en el que Iberdrola utiliza los proyectos de baterías en Nueva Gales del Sur como laboratorio a gran escala para demostrar que el almacenamiento de larga duración puede ser una herramienta decisiva para integrar renovables, estabilizar los mercados eléctricos y garantizar un suministro fiable tanto en Oceanía como, potencialmente, en futuros desarrollos en Europa y España.

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