La movilidad con hidrógeno renovable en España empieza a dar pasos más concretos con la alianza entre HVR Energy y H2Duero, una sociedad participada mayoritariamente por Redexis y en menor medida por Somacyl. Ambas compañías han firmado un acuerdo que conecta, de forma estructurada, la producción de hidrógeno verde con su transporte y su suministro en estaciones de repostaje.
Este movimiento empresarial busca que el hidrógeno deje de ser solo un proyecto sobre el papel y pase a convertirse en un combustible disponible para flotas y transporte profesional en el corto y medio plazo. La clave está en vincular una planta de producción ya desarrollada con una red de hidrolineras en expansión, reduciendo riesgos, costes y barreras de entrada para los usuarios.
Un acuerdo estratégico para poner en marcha la planta de Garray
El eje del proyecto es la planta de hidrógeno renovable situada en el Parque Empresarial del Medio Ambiente (PEMA) de Garray, en Soria, gestionada por H2Duero. Gracias al acuerdo, esta instalación dará el salto a la operación comercial, convirtiéndose en uno de los puntos de referencia de la movilidad con hidrógeno en el interior peninsular.
H2Duero asumirá la producción y explotación de la infraestructura, que incluye un electrolizador PEM de 3 megavatios de potencia. Esta tecnología permitirá generar hasta 300 toneladas anuales de hidrógeno renovable, una cifra pensada específicamente para abastecer aplicaciones de movilidad, especialmente en transporte pesado y flotas que requieren gran autonomía y repostajes rápidos.
Además de la propia electrólisis, la planta incorpora todos los equipos necesarios para la compresión y carga del hidrógeno, de modo que el gas pueda almacenarse y transportarse a alta presión hasta las estaciones de servicio. Esta parte de la cadena, menos visible que la producción, es esencial para que el hidrógeno llegue en condiciones óptimas a los vehículos.
Sobre el papel, el pacto firmado no se limita a un simple suministro puntual: establece un marco estable entre productor y operador de infraestructura que asegura un destino real para una parte relevante de la producción de Garray. Esto facilita la financiación, da visibilidad a largo plazo y ayuda a que el proyecto no dependa exclusivamente de subvenciones o ayudas públicas.
El papel de HVR Energy: red de hidrolineras y logística a alta presión
La otra pieza clave la pone HVR Energy, que se ocupa de la parte más cercana al usuario final: la red de hidrolineras y el modelo logístico necesario para que el hidrógeno renovable llegue hasta los puntos de suministro. La empresa ha diseñado un sistema de almacenamiento y distribución a alta presión con el que busca reducir los costes de inversión y de operación de cada estación.
Dentro del acuerdo, HVR pone a disposición de H2Duero su plan de despliegue de 75 hidrolineras en España, con especial foco en los grandes corredores logísticos y los ejes de transporte de largo recorrido. Esta planificación permite que la producción de Garray se integre desde el inicio en un esquema de demanda real, en lugar de depender de consumos puntuales o inciertos.
El modelo logístico de la compañía se basa en soluciones modulares, incluyendo formatos de “mini-hidrolinera” y otras estaciones adaptadas a diferentes volúmenes de consumo. El uso de almacenamiento a alta presión y el transporte en contenedores específicos permite llevar el hidrógeno desde la planta hasta las estaciones de repostaje sin necesidad de gaseoductos dedicados, lo que reduce plazos y simplifica la puesta en marcha.
Con esta aportación, HVR Energy se consolida como un operador de infraestructura de hidrógeno orientado al transporte, conectado no solo con Garray sino también con futuros polos de producción renovable que puedan integrarse en la misma red de suministro.
Un modelo pionero que coordina producción, logística e infraestructura
Lo que diferencia este acuerdo de otros anuncios del sector es que integra tres eslabones que en España solían avanzar por separado: la producción industrial de hidrógeno renovable, la logística a alta presión y la red de estaciones de repostaje con demanda prevista. Al ensamblarlos bajo un mismo marco, se reduce el riesgo de que las inversiones queden infrautilizadas.
El proyecto plantea una coordinación explícita entre la capacidad de producción de Garray y las necesidades de la red de hidrolineras de HVR Energy. De este modo, parte del hidrógeno generado tiene ya un destino planificado en flotas y corredores concretos, un paso que resulta determinante en un mercado todavía emergente.
Desde el punto de vista económico, esta estructura ayuda a mejorar la bancabilidad de las inversiones, ya que vincula ingresos potenciales a contratos y previsiones de consumo más realistas. Frente a proyectos aislados o dependientes casi en exclusiva de ayudas públicas, este esquema se presenta como un modelo replicable en otras regiones.
Las empresas destacan que el enfoque se apoya en la aportación de activos complementarios y una visión compartida a largo plazo. Esa combinación permite avanzar desde la fase de proyectos piloto hacia una fase más cercana a la operación comercial, con usuarios reales y recorridos diarios sobre carreteras españolas.
Impacto en la movilidad y descarbonización del transporte en España
Una de las metas centrales del acuerdo es contribuir a la descarbonización del transporte en España, especialmente en segmentos donde la electrificación con baterías presenta límites prácticos, como el transporte pesado por carretera, las flotas de larga distancia o determinados servicios profesionales.
El hidrógeno renovable producido en la planta de Garray se destinará, en buena medida, a alimentar flotas de vehículos y estaciones de servicio que trabajen con repostajes rápidos y autonomías largas. Este tipo de uso resulta clave para cumplir los objetivos climáticos, ya que el transporte es uno de los sectores que más emisiones concentra.
Según subrayan las compañías, el acuerdo no solo aporta volumen de hidrógeno, sino también un marco de suministro estable y planificado. Eso permite a los operadores de flotas valorar el cambio hacia vehículos de hidrógeno con más certidumbre sobre precios, disponibilidad de combustible y puntos de repostaje.
Al estructurar un ecosistema completo —producción, logística y suministro—, el proyecto envía una señal clara al mercado: el hidrógeno renovable empieza a dar el salto de los pilotos a la operación real, con rutas y usuarios concretos. Para administraciones y empresas que estudian inversiones a medio plazo, este tipo de iniciativas marcan referencias prácticas.
El contexto industrial: Redexis, Somacyl y el impulso público-privado
H2Duero, responsable de la producción en Garray, es una sociedad participada en un 80% por Redexis y en un 20% por Somacyl. Esta estructura sitúa el proyecto en la intersección entre la iniciativa privada y el impulso institucional, especialmente el de la Junta de Castilla y León.
Desde la empresa pública Somacyl se ha insistido en que la apuesta autonómica por el desarrollo del hidrógeno verde y sus derivados en el PEMA de Soria alcanza un hito significativo con este acuerdo. La planta de Garray no solo produce hidrógeno, sino que se convierte en un núcleo para atraer proyectos asociados y reforzar el tejido industrial ligado a los gases renovables.
Por su parte, Redexis aporta su experiencia en infraestructuras energéticas y redes de transporte de gas, un conocimiento que resulta útil para escalar soluciones de hidrógeno en ámbitos regulatorios y técnicos complejos. La combinación de un socio industrial con trayectoria y una empresa pública regional facilita la alineación con las estrategias energéticas europeas y nacionales.
Este marco público-privado se suma al papel de HVR Energy como promotor de corredores de hidrógeno en España, con el objetivo de conectar los principales ejes logísticos del país. La compañía afirma haber movilizado ya varios millones de euros en inversión privada, además de financiación y apoyo público, para desplegar decenas de estaciones en los próximos años.
Visión de las empresas: un ejemplo replicable para el sector
Los responsables de las compañías implicadas coinciden en señalar que este acuerdo puede considerarse un modelo reproducible para el desarrollo del hidrógeno renovable en otros territorios de España. La idea de fondo es clara: el sector avanzará si se combinan colaboración, confianza y activos complementarios con una visión estable a largo plazo.
Desde la dirección de HVR Energy se insiste en que el hidrógeno solo despegará si se construyen alianzas que unan producción, infraestructura y clientes, evitando que cada pieza vaya por su cuenta. El convenio con H2Duero pretende demostrar que es posible estructurar esa colaboración de manera práctica.
H2Duero, por su lado, resalta que este contrato materializa su apuesta por los gases renovables y permite activar una infraestructura que, sin un comprador recurrente, podría quedar infrautilizada. El suministro a flotas y estaciones de servicio se concibe como el primer paso de una escalabilidad futura hacia mayores volúmenes y otros usos industriales.
Desde Somacyl se remarca también el componente estratégico para la comunidad de Castilla y León, al consolidar el PEMA de Garray como un polo de innovación y desarrollo en hidrógeno verde. La idea es que, a partir de esta primera alianza, se genere un efecto tractor sobre nuevas inversiones y proyectos en la región.
Con este acuerdo entre HVR Energy y H2Duero, la movilidad con hidrógeno renovable en España gana un proyecto tangible que enlaza producción, logística y red de hidrolineras, aporta una demanda planificada y abre la puerta a que otros actores repliquen un esquema similar en distintos puntos del país, con el objetivo de acelerar la descarbonización del transporte y consolidar un nuevo vector energético en el sistema.