Hunosa sella su futuro verde: 130 millones para transformar las cuencas mineras

  • Inversión de 130 millones de euros para la transformación hacia energías renovables hasta 2028.
  • Creación de 160 nuevos puestos de trabajo entre la matriz y su filial de ingeniería Sadim.
  • Reconversión de la térmica de La Pereda en planta de biomasa y nuevos parques energéticos.
  • Garantía de estabilidad industrial y hoja de ruta fijada para la compañía hasta el año 2050.

Inversión y plan de empresa de Hunosa

Después de un maratón de negociaciones que ha sumado nada menos que 47 reuniones, la dirección de Hunosa y los sindicatos mayoritarios han logrado darse la mano. Este acuerdo, que no es moco de pavo, establece el nuevo Plan de Empresa para el periodo 2025-2028 y despeja las dudas sobre el futuro de la hullera pública, garantizando una hoja de ruta estable que se alarga hasta el lejano 2050. Lo que se ha puesto sobre la mesa es una auténtica metamorfosis para dejar atrás el carbón y abrazar definitivamente las energías limpias y la gestión del entorno natural en Asturias.

La noticia ha caído como agua de mayo en las comarcas mineras, ya que por primera vez en tres décadas se habla de un crecimiento neto del empleo en lugar de los habituales recortes. El documento prevé la incorporación de 160 trabajadores, repartidos a partes iguales entre la propia matriz y su filial Sadim, lo que supone un soplo de aire fresco para una zona que lleva demasiado tiempo sufriendo los sinsabores de la reconversión industrial. Con este paso al frente, la empresa estatal busca consolidarse como un actor clave en la descarbonización de la economía española.

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La Pereda y la apuesta por la biomasa

Instalaciones de Hunosa para energías renovables

El gran estandarte de este ambicioso plan es, sin duda, la transformación de la central térmica de La Pereda. Con una inversión que ronda los 56 millones de euros, esta instalación pasará de quemar carbón a convertirse en una planta de biomasa de última generación. No se trata solo de cambiar el combustible, sino de revitalizar todo el sector forestal de la región, aprovechando las miles de hectáreas de montes que posee la compañía. Además, para que no falte de nada, se destinarán otros 5 millones para crear una línea de tratamiento y astillado que asegure el suministro constante de material.

Este giro hacia lo verde no se queda ahí, pues el plan también contempla una partida de 9 millones de euros para expandir las redes de calor y otros proyectos de energías alternativas. Se trata de aprovechar el agua de las minas y los calores residuales para calentar hogares y edificios públicos, algo que ya funciona en núcleos como Mieres o Langreo y que ahora recibirá un impulso definitivo. A bote pronto, parece que Hunosa ha decidido sacarle todo el partido posible a su legado bajo tierra para generar valor en la superficie.

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Nuevos centros tecnológicos y parques energéticos

Plan estratégico de Hunosa 2025-2028

Uno de los proyectos que más ha dado que hablar es el futuro parque energético en el pozo San Nicolás. Allí, con una inversión estimada de 24 millones de euros, se pretende instalar un sistema de almacenamiento por bombeo aprovechando las propias infraestructuras mineras, además de paneles fotovoltaicos en las escombreras. Aunque su desarrollo total se proyecta más allá de 2028, las bases se sentarán en este periodo para convertir la antigua explotación en una batería gigante de energía renovable, demostrando que el ingenio puede dar una segunda vida a las minas de toda la vida.

Por otro lado, el pozo Santiago en Aller no se va a quedar atrás, ya que se convertirá en la sede del Centro Nacional de Rescates. Este nuevo espacio, que contará con un presupuesto de 3 millones de euros, integrará a la emblemática Brigada de Salvamento Minero y servirá como referente para la formación y emergencias a nivel estatal. Es una forma de poner en valor el conocimiento acumulado durante años por los brigadistas y asegurar que ese patrimonio humano no se pierda con el fin de la extracción de carbón.

Para terminar de redondear la jugada, la filial Sadim cambiará su estatus para ser considerada «medio propio» de las administraciones públicas. Esto significa que podrá recibir encargos directos para tareas de restauración ambiental y gestión forestal, lo que le permitirá dar el do de pecho en la creación de empleo especializado. Sumado a los 27 millones previstos para fomentar nuevas empresas en la zona, el objetivo es generar hasta 700 puestos de trabajo indirectos, logrando que la actividad económica en las cuencas no dependa únicamente de una sola carta y se diversifique de una vez por todas.

Este pacto histórico marca un antes y un después para el tejido industrial asturiano al transformar una empresa tradicionalmente ligada al carbón en un motor tecnológico y sostenible. La combinación de una fuerte inversión pública, la apuesta por el hidrógeno verde y el aprovechamiento de recursos críticos en las antiguas escombreras asegura un horizonte de prosperidad para las próximas décadas. Ahora que los papeles están firmados y las intenciones claras, toca ponerse las pilas para que todos estos proyectos salgan del papel y se conviertan en realidades palpables que devuelvan el dinamismo a unos valles que siempre han sido el corazón energético de España.

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