Hidrolinera de hidrógeno verde en Euskadi: proyectos, red troncal y papel de Petronor

  • Euskadi impulsa un ecosistema completo de hidrógeno verde con Petronor, BH2C y una red de electrolizadores, hidroductos e hidrolineras.
  • La primera hidrolinera vasca en Abanto Zierbena se alimentará de hidrógeno renovable producido en Muskiz y el Puerto de Bilbao.
  • La Red Troncal de Hidrógeno de Enagás, con 163 km en Euskadi, conectará polos industriales y facilitará exportación a Europa.
  • Planes como Deskarboniza 2025 y el Plan de Industria Euskadi 2030 buscan una descarbonización inteligente sin perder competitividad.

Hidrolinera de hidrógeno verde en Euskadi

El auge del hidrógeno verde en Euskadi no ha sido un camino lineal. Tras un inicio entusiasta en plena pandemia, una etapa de frenazo y nuevos impulsos recientes, hoy este vector energético se ha convertido en el gran escaparate de la transición energética vasca. Entre todos los proyectos, la primera hidrolinera de hidrógeno verde en Euskadi y la infraestructura asociada (electrolizadores, hidroductos y red troncal) son ya el símbolo de ese cambio de modelo.

Por qué Euskadi vuelve a mirar al hidrógeno verde

En los últimos años, el relato energético en Euskadi se ha visto condicionado por el atasco de las renovables tradicionales. La fotovoltaica se concentra sobre todo en Álava, los parques eólicos encuentran una oposición social y burocrática persistente, la eólica marina se relega a la próxima década y lejos de la costa, y las tecnologías de olas siguen en fase de pruebas.

En ese contexto, el hidrógeno verde se ha convertido en una vía alternativa para cubrir parte de la demanda de energía sostenible. Permite descarbonizar procesos industriales donde la electrificación directa resulta complicada y, al mismo tiempo, sirve como bandera política de transición ecológica ante la opinión pública.

Sin embargo, la realidad es tozuda: producir, almacenar y transportar hidrógeno renovable todavía es caro. Requiere mucha electricidad de origen renovable, infraestructuras específicas (electrolizadores y compresores, hidroductos, hidrolineras) y una demanda que, por ahora, no absorbe el producto al precio actual. A ello se suma la necesidad de reforzar la red eléctrica, un problema que comparte con la expansión eólica.

Aun con estas sombras, las administraciones vascas han decidido mantener una apuesta de largo recorrido por el hidrógeno. No resuelve todo el puzle energético, pero contribuye a abrir nuevos nichos tecnológicos, industriales y de empleo, además de mejorar la imagen de Euskadi como región avanzada en transición energética.

Desde la creación del Corredor Vasco del Hidrógeno (BH2C) hasta los sucesivos planes de descarbonización, el mensaje es claro: el hidrógeno renovable será uno de los pilares para reducir emisiones y ganar autonomía estratégica frente a combustibles fósiles importados.

Infraestructura de hidrógeno verde en Euskadi

La Estrategia Vasca del Hidrógeno y el plan Deskarboniza 2025

La hoja de ruta oficial arrancó con la Estrategia Vasca del Hidrógeno, presentada en 2021 por el Ente Vasco de la Energía (EVE). Aquella estrategia fijó un objetivo claro: convertir a Euskadi en uno de los referentes del sur de Europa en producción y uso de hidrógeno renovable, con la vista puesta en el horizonte 2030.

Entre las metas destacaba la instalación de 300 MW de capacidad de electrólisis, garantizando que el hidrógeno producido fuera 100 % renovable o de muy bajas emisiones. Esta ambición se completa con objetivos de descarbonización industrial y de movilidad, y con la creación de una cadena de valor tecnológica propia.

Para aterrizar esta estrategia, el Gobierno vasco ha puesto en marcha el programa Deskarboniza 2025, dotado con 400 millones de euros de recursos públicos y con la intención de movilizar más de 1.200 millones en inversión privada. Su finalidad es acelerar la descarbonización de la industria y reducir la dependencia de combustibles fósiles, apoyando tanto la electrificación como tecnologías limpias complementarias, como el hidrógeno verde.

Dentro de este plan se destinan 60 millones al autoconsumo energético, con el objetivo de triplicar la potencia instalada hasta llegar a 450 MW en cuatro años, y 100 millones a proyectos concretos de descarbonización industrial. Se añaden, además, líneas de préstamos a interés cero para eficiencia energética, ayudas a la movilidad sostenible y programas de economía circular.

Este enfoque se alinea con el Plan de Industria Euskadi 2030, que impulsa lo que denomina una “descarbonización inteligente”: reducir emisiones sin perder competitividad, combinando un mix energético donde conviven electrificación, hidrógeno verde y otros combustibles renovables, y generando al mismo tiempo nueva industria y empleo de alto valor añadido.

BH2C: el Corredor Vasco del Hidrógeno y su red de más de 70 entidades

La punta de lanza de esta apuesta es el Corredor Vasco del Hidrógeno (BH2C), una alianza público-privada nacida en 2021 con la intención de articular un ecosistema completo en torno al hidrógeno renovable. Su propósito es descarbonizar sectores clave como la energía, la industria, el transporte y algunos usos residenciales, mientras impulsa un nuevo tejido tecnológico e industrial.

BH2C está liderado por Petronor y Repsol, pero en él participan hasta 72 organizaciones entre empresas, instituciones, centros tecnológicos y asociaciones. Nombres como Nortegas, Enagás y Enagás Renovable, Sener, Basque Energy Cluster, Garbiker, la Fundación Mubil, además de centros como Tecnalia, Ikerlan o CIC energiGUNE, forman parte de esta red colaborativa.

En conjunto, el corredor prevé una inversión superior a los 900 millones de euros hasta 2030. La hoja de ruta contempla la instalación de varias plantas de producción, infraestructuras de transporte y proyectos de aplicación industrial y de movilidad repartidos por toda Euskadi.

Las estimaciones apuntan a la creación de más de 1.300 empleos directos y cerca de 6.700 indirectos, así como a una producción anual objetivo de unas 21.000 toneladas de hidrógeno renovable. Esto permitiría evitar alrededor de 200.000 toneladas de CO₂ al año, contribuyendo de forma notable a las metas climáticas europeas y estatales.

BH2C, por tanto, no es solo un listado de proyectos sueltos: funciona como una plataforma de coordinación y gobernanza compartida, en la que empresas, administraciones y centros de conocimiento se reparten funciones para optimizar inversiones, desarrollar tecnología propia y facilitar la implantación de nuevas infraestructuras como la red de hidroductos o la hidrolinera de Abanto Zierbena.

Petronor: epicentro del hidrógeno renovable en Muskiz y Abanto

La refinería de Petronor en Muskiz (Bizkaia) se ha convertido en uno de los puntos neurálgicos de la transición al hidrógeno verde en España. La compañía, participada por Repsol, ha ido escalando en proyectos, desde pilotos modestos hasta un electrolizador de gran escala de 100 MW ya en marcha en su desarrollo.

El primer hito fue la puesta en marcha de un electrolizador de 2,5 MW en la refinería, con una inversión de unos 11 millones de euros. Este equipo puede producir en torno a 350 toneladas de hidrógeno renovable al año, empleando agua purificada y electricidad de origen renovable.

El hidrógeno generado se utiliza para descarbonizar parte de los procesos internos de Petronor y también se envía por un hidroducto hasta el Energy Intelligence Center (EIC) y las nuevas oficinas de la empresa en el Campus Abanto del Parque Tecnológico de Euskadi. Todo ello forma el primer suministro continuo de hidrógeno renovable a un parque tecnológico en Europa, lo que convierte este enclave en un lugar privilegiado para acoger empresas vinculadas al hidrógeno.

Además de usos fijos, este hidrógeno renovable servirá para abastecer autobuses y vehículos pesados en la plataforma logística de movilidad del propio parque, donde se ubica la que será la primera hidrolinera de Euskadi, impulsada conjuntamente por el EVE y Repsol.

El electrolizador de 2,5 MW, suministrado por SENER y John Cockerill, ha permitido validar en la práctica tecnologías, normativas y protocolos de operación para el hidrógeno renovable, abriendo camino a equipos de mayor escala que ya están planificados.

Escalando la producción: electrolizadores de 10 MW y 100 MW

Sobre esa experiencia inicial, Petronor avanza hacia una producción de hidrógeno a escala industrial. El siguiente paso es un electrolizador de 10 MW ubicado en el Puerto de Bilbao, destinado en gran medida a alimentar una planta demostrativa de combustibles sintéticos de Repsol y Aramco. Esta instalación permitirá producir carburantes de baja huella de carbono a partir de hidrógeno renovable y CO₂ capturado.

Paralelamente, la compañía desarrolla un electrolizador de 100 MW que marca un salto de magnitud en la descarbonización de la refinería. Con una inversión cercana a los 292 millones de euros, este proyecto ha sido designado por la Comisión Europea como Proyecto Importante de Interés Común Europeo (IPCEI) en el ámbito del hidrógeno, lo que le ha valido una subvención de 160 millones de euros procedentes de fondos europeos y del Plan de Recuperación español.

El nuevo electrolizador de 100 MW, basado en tecnología alcalina presurizada de un fabricante europeo, podrá generar en torno a 15.000-16.500 toneladas anuales de hidrógeno renovable. Sustituirá progresivamente el hidrógeno gris (producido con gas natural) utilizado actualmente en la refinería, reduciendo sustancialmente su huella de carbono.

Las estimaciones hablan de una reducción de emisiones de unas 167.000 toneladas de CO₂ al año gracias a esta planta. Se trata de una cifra equivalente a la retirada de decenas de miles de vehículos de combustión de las carreteras, lo que da una idea del impacto climático del proyecto.

En términos socioeconómicos, la construcción y operación del electrolizador de 100 MW generará en torno a 900 empleos directos, indirectos e inducidos, muchos de ellos en empresas europeas que participan en la cadena de valor del hidrógeno. Petronor, que ya es responsable de alrededor del 5,5 % de la recaudación fiscal de las tres Haciendas forales, busca consolidar su papel como motor económico, pero con una actividad cada vez más baja en emisiones.

Hidroductos y poliductos: llevando el hidrógeno a la industria y la hidrolinera

El éxito del hidrógeno no depende solo de producirlo; la clave está en cómo moverlo de forma segura y competitiva. Aquí entra en juego la red de hidroductos y poliductos que se está desplegando en torno a la refinería de Muskiz, el Puerto de Bilbao y el Parque Tecnológico de Abanto Zierbena.

El primer tramo ya operativo es un hidroducto de unos 2 km, construido y gestionado por Nortegas, que conecta la refinería con el Campus Abanto. Opera a 30 bar de presión y es la primera infraestructura en España que distribuye hidrógeno 100 % renovable de forma continua, abriendo camino a futuros valles de hidrógeno.

Sobre esta base, Petronor y Nortegas impulsan un nuevo poliducto de unos 6 km entre la refinería de Muskiz y el Puerto de Bilbao, que ya ha entrado en fase de expropiación tras el visto bueno del Gobierno vasco. El trazado afectará principalmente a terrenos de Zierbena, además de zonas de Muskiz y Abanto Zierbena.

Este conducto integrará el electrolizador de 10 MW del Puerto y el futuro de 100 MW, permitiendo transportar hidrógeno entre la refinería, el puerto y el Parque Tecnológico. El excedente que no se utilice en la descarbonización interna de Petronor se destinará a las industrias portuarias y, potencialmente, a la exportación hacia otros mercados europeos.

A medio plazo, la infraestructura se ampliará con ramales hacia el Valle de Ayala y hacia Irún, que se conectarán con la red troncal de hidrógeno que promueve Enagás en toda la península. De este modo, Euskadi quedará integrada en los grandes corredores europeos de hidrógeno, con nodos clave en Muskiz, el Puerto de Bilbao y Vitoria.

La primera hidrolinera de hidrógeno verde en Euskadi

Dentro de este entramado, la primera hidrolinera de Euskadi tiene un papel protagonista como demostrador de movilidad de cero emisiones. Se ubica en el Energy Intelligence Center (EIC), en el Parque Tecnológico de Ezkerraldea-Meatzaldea (Abanto Zierbena), en el corazón del nuevo ecosistema del hidrógeno.

Esta estación de servicio, impulsada por el Ente Vasco de la Energía (EVE) y Repsol, cuenta con una inversión superior a los 8 millones de euros. Su objetivo es proporcionar hidrógeno renovable a autobuses y vehículos pesados de la plataforma logística de movilidad del parque, además de servir como banco de pruebas para tecnologías de repostaje y operación en continuo.

La puesta en marcha de la hidrolinera se ha visto afectada por retrasos tecnológicos y regulatorios. Aunque en algunos momentos se apuntó a fechas cercanas, los últimos plazos realistas la sitúan hacia 2026, encajando con el desarrollo del resto de infraestructuras (electrolizadores, hidroductos y la validación normativa).

En cualquier caso, este primer surtidor de hidrógeno verde tendrá un uso inicial limitado, centrado en proyectos muy concretos de movilidad y ensayos casi de laboratorio. Más que una instalación de gran volumen comercial, es un demostrador clave para afinar la tecnología, formar personal, evaluar costes y generar confianza en el mercado.

Junto a esta hidrolinera pionera se proyecta una segunda estación en el Aeropuerto de Bilbao, orientada a abastecer el transporte interno del aeródromo con hidrógeno renovable transportado en camiones. Su fecha anunciada inicial se situaba en torno a 2026, aunque el contexto actual hace prever posibles aplazamientos.

Red Troncal de Hidrógeno en Euskadi: 163 km para unir polos industriales

Más allá de los proyectos locales, el gran salto se producirá con la Red Troncal de Hidrógeno que promueve Enagás y que atraviesa toda la cornisa cantábrica. En Euskadi, esta red movilizará entre 350 y 400 millones de euros de inversión solo en la primera fase.

El trazado previsto contempla unos 163 km de hidroductos en territorio vasco, divididos en dos grandes tramos: Reocín-Arrigoriaga (unos 38 km en Euskadi) y Arrigoriaga-Haro (en torno a 125 km). Entre ambos, afectarán a aproximadamente 50 municipios, alrededor de uno de cada cinco en la comunidad.

La idea es convertir a Euskadi en un nodo neurálgico del mercado del hidrógeno, con un posible punto de agregación cercano a Bilbao y Vitoria. Ahí se concentrarán muchos de los futuros proyectos de producción y consumo, sobre todo en el ámbito industrial y de generación eléctrica.

En un primer momento, se prevé que el 80 % de la red discurra por el subsuelo en paralelo a los gasoductos existentes, minimizando así el impacto ambiental y social. En paralelo, se ha abierto un proceso de participación pública para que municipios, entidades y ciudadanía puedan presentar alegaciones y propuestas al trazado.

Las obras podrían arrancar en torno a 2028, con el objetivo de tener la red operativa hacia 2030. Después se desarrollarán ramales secundarios hacia el Valle de Ayala y la conexión Bergara-Irún, que enlazará con Francia y reforzará aún más el papel de Euskadi como hub energético europeo.

Gobierno Vasco, Enagás y la “descarbonización inteligente”

Las instituciones vascas han abrazado esta red troncal como una infraestructura estratégica. El lehendakari Imanol Pradales ha defendido públicamente la necesidad de descarbonizar el modelo económico vasco sin perder competitividad, subrayando que están en juego el empleo, la cohesión social, el progreso tecnológico y la autonomía estratégica.

Pradales ha insistido en que Euskadi quiere situarse en la vanguardia de la transformación energética, y que el desarrollo de la cadena de valor del hidrógeno es una de las grandes apuestas del país. En este marco, ha remarcado la voluntad del Gobierno Vasco de participar activamente en la red troncal a través del EVE.

El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, ha destacado el alineamiento del proyecto con el Plan de Industria Euskadi 2030 y con las estrategias europeas. Según Jauregi, la red troncal de hidrógeno es un paso esencial en la descarbonización industrial y una oportunidad para reforzar la soberanía energética de Euskadi.

Por su parte, el consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo, ha señalado que Euskadi ya es hoy un hub energético e industrial clave en Europa y que reforzará ese rol gracias a la Red Troncal de Hidrógeno. El proceso de participación pública se concibe como una herramienta para que ayuntamientos y ciudadanía contribuyan a dar forma a esta infraestructura.

Desde el Gobierno central, el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha recordado que el Ministerio para la Transición Ecológica ha movilizado más de 3.000 millones de euros en ayudas para el desarrollo del hidrógeno renovable, apoyando más de 100 proyectos, nueve de ellos en Euskadi, con una inversión total cercana a los 6.000 millones.

Proyectos clave de hidrógeno renovable en el País Vasco

Además de la hidrolinera y los electrolizadores de Petronor, el ecosistema vasco del hidrógeno incluye otros proyectos de referencia repartidos por la comunidad. Uno de los más relevantes es Basque Hydrogen, sociedad creada por Petronor, Enagás Renovable y el EVE en el Puerto de Bilbao.

En esta localización se construye un electrolizador de 10 MW que producirá hasta unas 1.600 toneladas anuales de hidrógeno renovable. Su principal destino será la fabricación de combustibles sintéticos de baja huella de carbono, dentro de la estrategia de Repsol para ofrecer productos energéticos cada vez más descarbonizados.

Otro proyecto destacado es el Proyecto Hermes, que plantea una planta de e-metanol en Arrigorriaga (Bizkaia) a partir de hidrógeno verde y CO₂ capturado de una cementera de Heidelberg Materials. Este metanol renovable se destinará tanto a la navegación marítima como materia prima para otros productos como plásticos o combustibles de aviación sostenibles.

Hermes contempla también la conexión entre la planta de Petronor en Muskiz y un proyecto de 360 MW de producción de hidrógeno en terrenos de Heidelberg Materials, enlazando con la red troncal de transporte. Se trata de un ejemplo de cómo integrar producción, captura de CO₂ y uso final en una sola cadena.

A estos se suman iniciativas como el Hub COnet2 Norte, promovido por Scale Green Energy, BBG, ETN y EVE, pensado como un proyecto de interés común (PCI) para desarrollar una red de captura, transporte y almacenamiento de CO₂, complementaria al despliegue del hidrógeno renovable.

BBE, combustibles renovables y el Valle de la Descarbonización

Dentro del puerto de Bilbao, otro punto clave es la central eléctrica Bahía de Bizkaia Electricidad (BBE), actualmente alimentada por gas. La nueva infraestructura de hidrógeno abre la posibilidad de sustituir parte del gas por hidrógeno verde, reduciendo las emisiones asociadas a la generación eléctrica y acercando a Euskadi a sus objetivos de neutralidad climática para 2050.

El Plan de Industria Euskadi 2030 recoge esta línea de acción en el marco del Valle de la Descarbonización y del Hub de Combustibles Renovables. La idea es crear un polo tecnológico e industrial en torno al hidrógeno y los combustibles renovables que atraiga inversión, fomente la innovación y genere empleo de alto valor añadido.

Entre las actuaciones señaladas se incluyen el despliegue de la red troncal de infraestructuras de hidrógeno con estatus PCI europeo, la “capilarización” de esta red mediante ductos secundarios, la expansión de plantas de electrólisis y el desarrollo de sistemas de almacenamiento de CO₂. Todo ello compone una arquitectura de transición energética con el hidrógeno como pieza central.

Para el Gobierno Vasco, esta apuesta no se limita a reducir emisiones, sino que se concibe como un vector de reindustrialización en clave europea. Euskadi quiere ser referente tecnológico e industrial en este nuevo impulso, apoyándose en su experiencia en sectores como el oil&gas, el transporte de gas, la fabricación de tuberías y válvulas, y la ingeniería energética.

Empresas como Nortegas, Tubacex y otras firmas del entorno industrial vasco ya están diversificando su actividad hacia el hidrógeno, los biocombustibles y la captura y uso de CO₂, aprovechando décadas de conocimiento en infraestructuras energéticas convencionales para posicionarse en las nuevas cadenas de valor.

Todo este conjunto de proyectos, desde la hidrolinera de Abanto Zierbena y los electrolizadores de Petronor hasta la red troncal de Enagás y el Valle de la Descarbonización, dibuja un escenario en el que Euskadi se prepara para jugar en primera línea de la economía del hidrógeno en Europa. Hay incertidumbres sobre costes, plazos y desarrollo del mercado, pero la infraestructura ya en marcha, el respaldo institucional y la implicación de la industria muestran que el país ha decidido tomarse muy en serio esta transición, aprovechando cada kilómetro de ductos, cada hidrolinera y cada MW de electrólisis como palancas para combinar descarbonización, empleo de calidad y mayor autonomía energética.

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