La comunidad de Guerrero se ha despertado con una noticia que nadie querÃa escuchar tras dÃas de angustia. Manuel Alejandro Moreno Serna, a quien todos conocÃamos como Alex Serna, ha sido hallado sin vida después de que se le perdiera la pista el pasado 20 de junio. El activista y periodista independiente, que se habÃa convertido en una voz incómoda para muchos en la Costa Grande, no pudo escapar de la violencia que azota la región.
La confirmación llegó de la mano de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero, poniendo fin a las esperanzas de encontrarlo sano y salvo. Serna, de 39 años, se dedicaba en cuerpo y alma a poner el foco sobre los desmanes ambientales y la corrupción en proyectos inmobiliarios. Su desaparición se produjo justo después de publicar un vÃdeo denunciando irregularidades en una empresa local, lo que ha disparado todas las alarmas sobre el origen de este trágico desenlace.
Detalles escabrosos sobre el hallazgo del cuerpo

El cadáver de Moreno Serna fue localizado en el municipio vecino de Petatlán, concretamente en un punto cercano a la carretera que une Acapulco con Zihuatanejo. Según los informes de la fiscalÃa, el cuerpo se encontraba en el interior de un bidón de plástico azul abandonado entre las localidades de Coyuquilla Norte y Arroyo Seco. Es una forma de proceder extremadamente cruel que refleja la inseguridad a la que se enfrentan quienes se atreven a alzar la voz en ciertas zonas de México.
Aunque el hallazgo se produjo apenas dos dÃas después de su desaparición, el cuerpo permaneció varios dÃas en el Servicio Médico Forense sin que nadie supiera de quién se trataba. No fue hasta que sus familiares acudieron a realizar el reconocimiento oficial cuando se pudo poner nombre y apellidos a los restos hallados. Los primeros informes periciales apuntan a que el cuerpo presentaba claros signos de tortura y un avanzado estado de descomposición cuando fue recuperado.
Las amenazas previas y la empresa de mangos

El mismo dÃa en que se le perdió el rastro, Alex habÃa compartido un vÃdeo en sus redes sociales donde señalaba directamente a una empresa deshidratadora de mango en La Saladita. Según sus investigaciones, la planta operaba sin los permisos ambientales necesarios y estaba haciendo un uso del agua que no le correspondÃa. Alex no se cortaba ni un pelo a la hora de dar nombres, identificando incluso al propietario de la compañÃa, un empresario extranjero llamado Frank Thomas.
Esta valentÃa le habÃa pasado factura meses antes, ya que el periodista habÃa denunciado públicamente la recepción de mensajes intimidatorios en Facebook. En marzo, mostró capturas de pantalla de un perfil que le advertÃa que ya tenÃan su ubicación y que dejara de investigar, una expresión muy clara de que estaba tocando fibras sensibles. A pesar de estos avisos, Alex Serna decidió seguir adelante con su labor informativa sobre la destrucción de humedales y manglares en la zona de la Unión de Isidoro Montes de Oca.
Presión social para que el crimen no quede impune

La muerte del comunicador ha levantado una auténtica polvareda entre las organizaciones de derechos humanos y el gremio periodÃstico. Grupos como ArtÃculo 19 han condenado enérgicamente el asesinato, exigiendo que la lÃnea de investigación principal sea su trabajo defendiendo el entorno natural. No es para menos, ya que Serna también era muy crÃtico con el gobierno local de Zihuatanejo, al que acusaba de favorecer intereses empresariales privados por encima del bienestar común de los habitantes.
Para este sábado se han convocado diversas manifestaciones frente al Ayuntamiento con el objetivo de pedir justicia y que el silencio no se imponga en la región. Los ciudadanos se están organizando para mostrar su repulsa ante un crimen que busca amedrentar a quienes defienden la tierra de forma desinteresada. Es fundamental que las autoridades actúen con celeridad para que este tipo de ataques contra la libertad de prensa y el activismo no se conviertan en la norma habitual.
El triste final de Manuel Alejandro Moreno Serna deja un vacÃo enorme en el activismo de Guerrero y pone de manifiesto el peligro extremo que corren los defensores del medio ambiente. Tras ser hallado en condiciones inhumanas después de denunciar vertidos y falta de permisos industriales, su caso se ha convertido en un sÃmbolo de la lucha contra la impunidad corporativa. Ahora, la pelota está en el tejado de la fiscalÃa, que deberá demostrar que el asesinato de un hombre por sus ideas y denuncias no sale gratis en este rincón del mundo.