Guía Completa sobre los Sistemas para Producir Biometano y su Impacto Energético

  • El biometano se obtiene mediante la depuración o upgrading del biogás generado por digestión anaerobia de residuos orgánicos.
  • Este combustible renovable puede inyectarse en la red de gas natural, alimentar flotas de transporte o generar calor y electricidad.
  • España impulsa su despliegue mediante la Hoja de Ruta del Biogás para reducir la dependencia energética y fomentar la economía circular.

Sistema de biometano

A estas alturas, ya sabemos que la transición hacia un modelo energético más limpio no es solo una opción, sino una necesidad urgente. En este escenario, el biometano se presenta como un recurso estrella, ya que nos permite convertir aquello que normalmente tiraríamos, como los restos agrícolas o los lodos de depuradora, en una energía versátil y potente que puede sustituir al gas fósil sin complicaciones.

Para quienes no estén muy puestos en el tema, básicamente estamos hablando de un gas renovable que, tras pasar por un proceso de limpieza, es prácticamente idéntico al gas natural. Esto es una ventaja brutal, porque podemos aprovechar las tuberías y redes que ya existen, evitando tener que montar infraestructuras desde cero y dando un empujón real a la sostenibilidad en el campo y en la industria.

biometano
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¿Qué es exactamente el biogás y cómo se convierte en biometano?

Todo empieza con la digestión anaerobia, un proceso donde unos microorganismos se pegan a trabajar descomponiendo la materia orgánica en ausencia de oxígeno. Para que estos bichitos se sientan a gusto, el fermentador debe mantener una temperatura estable, normalmente entre los 35 y 55 °C, y el contenido debe estar en constante movimiento para que los nutrientes se repartan bien. El resultado de este proceso es el biogás, una mezcla compuesta principalmente por metano y dióxido de carbono, además de trazas de hidrógeno, nitrógeno y sulfuro de hidrógeno.

Ahora bien, el biogás tal cual sale del digestor no es biometano. Para llegar a este último, necesitamos realizar un proceso llamado upgrading o depuración. El objetivo es eliminar las impurezas, sobre todo el CO2, para que el contenido de metano suba hasta alcanzar una pureza cercana al 95%. De esta forma, obtenemos un combustible de alta calidad que puede integrarse perfectamente en el sistema gasista actual.

Biometano
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Tecnologías de upgrading: ¿Cómo se limpia el gas?

Existen diversas formas de separar el CO2 del metano, y la elección depende mucho de lo que busquemos y del presupuesto. Algunas de las opciones más comunes son:

  • Lavado con agua (PWS): Se aprovecha que el CO2 se disuelve mejor en el agua que el metano, lavando el gas en una columna.
  • Separación por presión (PSA): Se hace pasar el biogás a presión por depósitos de carbón molecular que atrapan el CO2.
  • Separación criogénica: Consiste en enfriar y comprimir el gas para destilarlo, siendo la opción ideal si queremos obtener biometano en estado líquido.
  • Absorción química: Se utilizan aminas en una columna de lavado. Es un sistema muy seguro porque trabaja sin presiones elevadas y es muy eficiente.
  • Membranas poliméricas: El gas pasa a presión por membranas que dejan pasar el CO2 más fácilmente que el metano.

Cabe destacar que la absorción química y las membranas son actualmente algunas de las soluciones más equilibradas, ofreciendo una purificación superior al 96% con costes operativos bastante contenidos.

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Aplicaciones y usos del biometano

Lo mejor de este sistema es que el biometano no sirve para una sola cosa, sino que es un auténtico comodín energético. En primer lugar, puede inyectarse directamente en la red de gas para abastecer hogares e industrias, sustituyendo al gas natural fósil. Por otro lado, es un combustible fantástico para el transporte; el uso de GNC (gas natural comprimido) está pegando fuerte en las flotas de autobuses urbanos y transporte pesado, reduciendo drásticamente los gases de efecto invernadero.

Además, no podemos olvidar que el biogás (antes de ser purificado) puede usarse en plantas de cogeneración para producir electricidad y calor simultáneamente. Y si miramos hacia el futuro, el biometano es una materia prima fundamental para la producción de hidrógeno renovable, cerrando así un ciclo energético totalmente limpio.

Beneficios sociales, económicos y ambientales

Más allá de la energía, implantar estos sistemas tiene un impacto positivo en la gente. En las zonas rurales, la producción de biometano impulsa la creación de empleo y dinamiza la economía local, vinculando el sector ganadero con la innovación tecnológica. Además, se fomenta la economía circular de libro, ya que los digestatos (lo que queda tras el proceso) vuelven al campo como fertilizantes orgánicos de alta calidad.

Desde el punto de vista climático, el beneficio es enorme. Al capturar el metano de los residuos —un gas con un potencial de calentamiento 21 veces superior al CO2— evitamos que llegue a la atmósfera. Esto no solo ayuda a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sino que contribuye directamente al plan REPowerEU para reducir la dependencia energética de Europa.

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El panorama actual y el futuro en España

España tiene un potencial increíble debido a su gran volumen de residuos agroindustriales y ganaderos. Aunque hemos empezado más tarde que países como Alemania o Francia, la Hoja de Ruta del Biogás de 2022 ha marcado un camino claro. El objetivo es ambicioso: pasar de una producción modesta a alcanzar entre 10 y 20 TWh anuales para el año 2030.

Para lograrlo, se han implementado herramientas como el servicio Green Link de Enagás, que facilita la conexión de las plantas a la red de alta presión, y la creación de un Sistema de Garantías de Origen. También se están explorando modelos de producción distribuida de biometano, donde pequeñas granjas cooperan produciendo biogás localmente y enviándolo a una planta central de depuración, lo que permite repartir los riesgos y costes de inversión.

La integración de tecnologías de agricultura 4.0, la licuefacción de CO2 y la combinación con energía fotovoltaica están convirtiendo a las plantas de biometano en centros energéticos sostenibles y autónomos. Todo este ecosistema permite que la gestión de residuos deje de ser un problema ambiental para convertirse en un activo estratégico que protege el clima y garantiza la autonomía alimentaria y energética de la región.

primera inyección de biometano a partir de residuos industriales en España
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