
La energía hidroeléctrica se ha consolidado como una de las grandes protagonistas en el avance hacia sistemas energéticos más sostenibles a nivel mundial. Los proyectos de gran envergadura y las inversiones sin precedentes están transformando los paisajes geográficos y energéticos de regiones enteras, mientras que las promesas de descarbonización chocan con debates sobre impactos ambientales y equilibrios de poder internacional.
Numerosos países ven en la energía hidroeléctrica un recurso clave para diversificar su matriz energética y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, aprovechando su capacidad heredada de regular la producción en función de la demanda y de almacenar electricidad a gran escala mediante sistemas reversibles.
Crecimiento imparable en China: megapresas y liderazgo mundial
En pleno proceso de transición energética, China mantiene el liderazgo global en potencia instalada y desarrollo de nuevas infraestructuras hidroeléctricas. Según informes de la Asociación Internacional de Energía Hidroeléctrica, el país sumó más de la mitad de la nueva capacidad mundial en el último año: cerca de 14,4 GW de los 24,6 GW totales añadidos, lo que supone casi el 60% del crecimiento global.
Uno de los grandes motores de este auge son las centrales hidroeléctricas por bombeo, conocidas como “estaciones de supercarga”. Estas instalaciones utilizan la electricidad sobrante en momentos de baja demanda para bombear agua y almacenarla en embalses superiores, liberándola después para producir energía cuando la red lo necesita. La capacidad instalada de almacenamiento por bombeo ya supera los 7,75 GW y las previsiones apuntan a que, para el próximo decenio, China podría alcanzar los 130 GW, superando ampliamente sus objetivos iniciales.
Además, el país cuenta con aproximadamente 436 GW hidroeléctricos, más de las tres cuartas partes del total existente en Asia, y sigue identificando miles de emplazamientos adicionales con potencial para nuevas centrales. La inversión en este sector es de gran magnitud, con más de 5.000 millones de dólares destinados a nuevas instalaciones de bombeo por parte de la filial de State Grid Corp.
El megaproyecto del Tíbet: innovación, polémica y geopolítica del agua

La ambición del gigante asiático queda patente en el gran complejo hidroeléctrico proyectado sobre el río Yarlung Zangbo, en la meseta tibetana. Se trata de una obra monumental, compuesta por cinco presas en cascada, que pretende aprovechar un desnivel de casi 2.000 metros para generar hasta 300.000 millones de kilovatios-hora anuales, cifra equivalente al triple de lo que produce la emblemática presa de las Tres Gargantas.
Esta estratégica infraestructura, presupuestada en torno a los 170.000 millones de dólares y con entrada en funcionamiento prevista para la próxima década, busca afianzar el papel hegemónico de China en energías renovables y alcanzar la neutralidad de carbono en 2060. Al mismo tiempo, el proyecto alimenta tensiones regionales, ya que el río Yarlung Zangbo se convierte en el Brahmaputra al cruzar la frontera hacia India y Bangladesh. Los países aguas abajo temen modificaciones drásticas en el caudal, con posibles repercusiones en la agricultura, la biodiversidad y la seguridad hídrica.
Desde el gobierno chino se insiste en que la central prioriza la sostenibilidad y que se han incorporado evaluaciones de impacto ambiental más estrictas tras la experiencia de las Tres Gargantas, que supuso desplazamientos masivos de población y alteraciones ecológicas y geológicas. Sin embargo, expertos internacionales y organizaciones ecologistas temen que los riesgos de grandes embalses—incluidos desplazamientos, sequías río abajo y cambios en la rotación terrestre—no estén del todo controlados.
Alianzas internacionales y expansión en Asia Sudoriental

Las grandes energéticas de la región intensifican su apuesta por la hidroeléctrica. Por ejemplo, Gulf Development, uno de los conglomerados más importantes de Tailandia, ha adquirido la totalidad de un megaproyecto en Laos (Pak Lay Power, 770 MW) tras comprar la participación de su socio chino Sinohydro, reforzando la tendencia de inversión en centrales renovables orientadas a contratos de suministro a largo plazo. El objetivo de la empresa tailandesa es avanzar hacia la neutralidad de emisiones en 2050 y diversificar operaciones en energía solar, eólica o gas natural licuado.
En Corea del Sur, la producción de hidrógeno verde a partir de electricidad hidroeléctrica gana terreno, con nuevas plantas e infraestructuras en marcha para llevar el hidrógeno limpio a redes de transporte y distribución, incrementando la integración de renovables en su matriz energética nacional.
Cataluña y Europa: apuesta por centrales reversibles y sistemas híbridos
En Europa, el desarrollo de sistemas reversibles—especialmente en Cataluña—adquiere relevancia dentro de estrategias de transición energética y resistencia del sistema eléctrico. El proyecto reversible del embalse de La Baells, previsto para entrar en funcionamiento en 2033, representa la mayor iniciativa de renovables donde participa la energética pública catalana. Con una potencia instalada prevista de 500 MW, la central permitirá almacenar y liberar energía según la demanda, facilitando la integración de fuentes como la solar y la eólica en la red regional.
Este tipo de infraestructuras también se consideran fundamentales para el futuro incremento de la generación renovable, como deja claro el plan de Prospectiva Energética de Cataluña, que prevé triplicar la capacidad de centrales reversibles en las próximas décadas.
Paralelamente, compañías energéticas públicas y privadas siguen reforzando su presencia en parques solares y eólicos, mientras colaboran con instituciones y ayuntamientos para multiplicar el número de consumidores y puntos de suministro de energía limpia.
La energía hidroeléctrica, aunque salpicada de retos sociales, ambientales y políticos, se consolida como una de las piezas clave para la seguridad y estabilidad energética mundial y para el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones y descarbonización a largo plazo.

