Gobierno Vasco: impulso renovable con coinversión público-privada

  • El Gobierno Vasco impulsará 80 millones de euros en coinversión público-privada para nuevos proyectos eólicos y fotovoltaicos en Euskadi.
  • La hoja de ruta prevé duplicar la generación eléctrica renovable hasta alcanzar alrededor del 15% del consumo con producción propia.
  • El Modelo EVE fija criterios ambientales, urbanísticos y de conexión a red para seleccionar zonas de actuación prioritaria.
  • Se desplegarán once grandes plantas renovables y se reforzará el autoconsumo, que ya suma casi 200 MW instalados.

Plan renovable del Gobierno Vasco

El Gobierno Vasco ha decidido dar un salto de escala en su política energética y duplicar la producción eléctrica renovable de origen propio a lo largo de esta década. Para conseguirlo, se apoyará en una potente alianza con el sector privado y en una planificación detallada de dónde y cómo desplegar los nuevos parques eólicos y plantas solares.

La estrategia se articula en torno a una coinversión público-privada de 80 millones de euros, canalizada a través del Ente Vasco de la Energía (EVE). Con este esfuerzo económico y una selección cuidadosa de proyectos, el Ejecutivo autonómico quiere reforzar su autonomía energética, reducir la exposición a sobresaltos en los mercados internacionales y apuntalar la competitividad de la industria local.

Un plan para duplicar la generación renovable en Euskadi

Según ha explicado el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, el objetivo central del plan es incrementar la potencia de generación renovable en 450 MW mediante nuevos desarrollos eólicos y fotovoltaicos. A esta cifra se suman otros 300 MW de autoconsumo previstos de aquí al final de la década.

La combinación de estos dos vectores -grandes parques conectados a red y pequeñas y medianas instalaciones de consumo propio- permitirá elevar la cuota de electricidad renovable autóctona desde el entorno del 7,9% hasta aproximadamente el 15% del consumo eléctrico. No supone alcanzar todavía los niveles actuales de la media europea, pero sí acortar de forma significativa la brecha con el resto del continente.

Jauregi ha insistido en que la autonomía energética se ha convertido en una prioridad estratégica para Europa y para Euskadi, especialmente tras los últimos episodios de crisis geopolíticas y tensiones en los precios del gas y del petróleo. Disponer de más generación renovable propia busca hacer que hogares y empresas sean menos vulnerables a esos vaivenes externos.

Este refuerzo de la capacidad de generación se complementará con una colaboración intensa con otras administraciones. El Gobierno Vasco prevé coordinarse con diputaciones y ayuntamientos para agilizar los trámites y favorecer la instalación de proyectos en aquellos municipios donde el impacto social y territorial pueda gestionarse de forma más equilibrada.

Dentro de este marco, el EVE asumirá un papel de socio inversor que compartirá riesgos y retorno con compañías industriales y energéticas privadas, con la vista puesta en generar proyectos viables tanto desde el punto de vista económico como desde el ambiental.

Zonas de actuación prioritaria y Modelo EVE

La hoja de ruta para este despliegue se concreta en la guía de “Zonas de actuación prioritaria del EVE hasta 2030”, un documento que delimita las áreas más adecuadas del territorio para acoger grandes instalaciones solares y eólicas. Estas zonas se han definido aplicando el denominado Modelo EVE, una metodología que intenta equilibrar la urgencia de aumentar la generación renovable con el respeto al entorno y la ordenación del territorio.

El Modelo EVE parte de una premisa sencilla: no todas las ubicaciones son igual de adecuadas para las renovables. Por ello, establece una serie de filtros y condiciones que se aplican de forma secuencial. El primer criterio es la existencia de recurso: áreas con suficiente viento o irradiación solar como para justificar técnicamente el proyecto.

Superado este primer umbral, se analizan las condiciones ambientales y urbanísticas, siguiendo la planificación territorial y el Plan Territorial Sectorial (PTS) de Energías Renovables. Se priorizan aquellas superficies con menor afección sobre ecosistemas sensibles, suelos de alto valor o zonas con usos incompatibles.

El siguiente paso es estudiar la proximidad a puntos de conexión a la red eléctrica. El modelo da preferencia a las ubicaciones que se encuentren a menos de 15 kilómetros de una subestación o línea capaz de evacuar la energía, de modo que se minimice la construcción de nuevas infraestructuras y se reduzcan tanto los plazos de tramitación como el impacto sobre el territorio.

Por último, se valora la viabilidad comercial y económica de cada proyecto, de forma que la coinversión pública sirva para dinamizar iniciativas con potencial real de salir adelante en el mercado eléctrico y de aportar retornos a medio y largo plazo.

Tres mapas para guiar la expansión renovable

La aplicación del Modelo EVE se traduce en tres mapas públicos que sirven como referencia a la hora de promover nuevos desarrollos. El primero de ellos recoge las “Zonas viables ambiental y urbanísticamente”, es decir, las áreas donde se ha comprobado que existe recurso solar o eólico suficiente y, al mismo tiempo, la afección al entorno resulta relativamente baja.

Sobre este primer mapa se construye el segundo, que identifica las “Zonas viables cercanas a subestaciones”. Aquí solo se mantienen aquellos territorios situados a menos de 15 kilómetros de una infraestructura de conexión adecuada, lo que permite concentrar los proyectos en lugares donde la integración en la red resulte más sencilla y económica.

El tercer mapa recoge ya las “Zonas de actuación prioritaria del EVE hasta 2030”, que son la selección final de ubicaciones donde se focalizarán los esfuerzos de coinversión. En estas áreas se prevé una programación escalonada de proyectos, en diálogo con los ayuntamientos y con una planificación técnica que permita ir madurando las iniciativas entre 2026 y 2030.

En la práctica, estos mapas actúan como una especie de brújula: orientan a administraciones, empresas y ciudadanía sobre qué zonas tienen más probabilidades de acoger grandes parques y qué condicionantes se han tenido en cuenta para su elección, evitando así un despliegue disperso o improvisado.

Además, esta cartografía facilita que el sector privado pueda identificar antes dónde es más razonable concentrar esfuerzos de desarrollo, reduciendo costes de prospección y mejorando la anticipación a los procesos de información pública y participación social.

Once grandes plantas y proyectos tractores

Dentro de las zonas seleccionadas, el documento del Gobierno Vasco contempla once grandes instalaciones de generación renovable repartidas por el territorio. En Álava se sitúa el grueso de los proyectos, con nuevas plantas solares y eólicas que combinan repotenciaciones y desarrollos desde cero.

Entre las instalaciones alavesas destacan las plantas solares Ekian 3 (24 MW), Vitoria Solar 1 (35 MW), Vitoria Solar 2 (35 MW), Lantarón (50 MW), así como la , llamada a convertirse en la mayor de Euskadi. Se suman también el Parque Eólico de Labraza (40 MW) y el proyecto de Azazeta (40 MW), que reforzarán el peso de la generación eólica en la provincia.

Entre Gipuzkoa y Álava se proyecta el parque eólico de Aramaio/Leintz Gatzaga (35 MW), que actuará como nexo entre ambos territorios históricos. En Gipuzkoa, el plan pasa por la repotenciación de la planta de Elgea-Urkilla (59 MW), actualizando aerogeneradores y optimizando el rendimiento del recurso de viento existente.

En Bizkaia, la estrategia se centra en el entorno del Puerto de Bilbao, donde se prevé reforzar la instalación actual de 8 MW e incorporar un nuevo proyecto de 10 MW adicionales. Con ello, el enclave portuario ganará peso como punto de generación renovable vinculado a una infraestructura logística clave.

Algunos de estos proyectos tienen, además, un carácter simbólico y tractor. El caso de Ekienea, por su tamaño en solar fotovoltaica, y el de Labraza, en eólica, marcan un punto de inflexión tras unos veinte años sin parques eólicos de gran envergadura en la comunidad autónoma. Hasta ahora, el último hito relevante en este ámbito había sido el parque de Badaia, de 50 MW.

El Ejecutivo autonómico confía en que este conjunto de once grandes plantas funcione como motor para toda la cadena de valor industrial vinculada a las renovables, desde fabricantes de componentes hasta empresas de ingeniería y servicios, reforzando así la posición de Euskadi como polo tecnológico energético.

Autoconsumo en fuerte crecimiento y papel del EVE

El despliegue de grandes proyectos va acompañado de una apuesta clara por el autoconsumo fotovoltaico en cubiertas de viviendas, empresas y equipamientos públicos. En los últimos cinco años, la potencia de autoconsumo instalada en Euskadi ha pasado de apenas 7 MW a un total de 193 MW, un salto de 186 MW que evidencia un cambio de mentalidad tanto en hogares como en pymes.

Este aumento tan acelerado de instalaciones domésticas e industriales se considera clave para aproximarse a los estándares europeos de generación distribuida antes de que finalice la década. Cada nueva instalación, por pequeña que sea, reduce la demanda de electricidad de origen fósil y contribuye a descargar la red en las horas punta de consumo.

El consejero Jauregi ha recalcado que “todo gesto cuenta”: desde una comunidad de vecinos que coloca paneles en la azotea hasta una empresa que cubre sus naves con fotovoltaica. La idea es que la transición energética no dependa únicamente de grandes infraestructuras, sino que se apoye también en miles de decisiones individuales y colectivas.

Para coordinar este proceso, el EVE intensificará su trabajo con potenciales socios industriales, tanto en el ámbito de los grandes parques como en el desarrollo de soluciones de autoconsumo y almacenamiento. El ente público actuará como catalizador, identificando oportunidades, aportando capital y facilitando información técnica y regulatoria.

En paralelo, se mantendrá el enfoque de “despliegue realista y racional” con impacto local positivo, un mensaje que el Ejecutivo repite para subrayar que los proyectos deberán procurar beneficios tangibles en las comarcas donde se ubiquen, ya sea en forma de empleo, alquileres de suelo, ingresos fiscales o participación ciudadana en las inversiones.

Escudo industrial y autonomía estratégica

El impulso a la coinversión renovable se enmarca dentro del llamado “escudo industrial” del Gobierno Vasco, un paquete de medidas concebido para reforzar la resiliencia de la economía ante escenarios de incertidumbre global. Dentro de este marco, la energía ocupa un lugar protagonista por su impacto directo en los costes de producción.

En concreto, la coinversión en grandes proyectos eólicos y fotovoltaicos se integra en el eje de “Autonomía Estratégica”, dotado con 215 millones de euros. Esta línea busca reducir la dependencia de fuentes de energía importadas y mitigar la exposición a subidas bruscas de precios, que pueden comprometer la competitividad de sectores clave como la siderurgia, la automoción o la maquinaria.

La combinación de este fondo con los 80 millones de coinversión directa del EVE pretende generar un efecto multiplicador en la inversión privada, atrayendo capital y tecnología y fomentando alianzas con empresas punteras en renovables y redes inteligentes.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo autonómico es consciente de que la transición energética plantea retos sociales y territoriales, desde la aceptación de los proyectos hasta la gestión de los impactos paisajísticos. Por ello, insiste en la necesidad de mantener un diálogo constante con ayuntamientos, juntas administrativas y agentes locales.

La apuesta por reforzar la generación renovable propia no se limita a cumplir objetivos climáticos o de reducción de emisiones; también se concibe como una pieza más de la política industrial, orientada a garantizar que el tejido productivo vasco disponga de energía competitiva y relativamente estable en el tiempo.

Con esta combinación de grandes parques, auge del autoconsumo, planificación territorial detallada y coinversión público-privada, el Gobierno Vasco se propone dar un giro relevante a su mix eléctrico: pasar de una presencia renovable propia todavía modesta a un escenario en el que la generación autóctona gane peso, solidez y capacidad de respuesta ante futuras crisis energéticas, al mismo tiempo que se abren oportunidades industriales y tecnológicas en la economía vasca.

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