El Complejo Medioambiental de Gipuzkoa ha estrenado una instalación de upgrading que permite transformar el biogás generado a partir de residuos orgánicos en biometano, un gas renovable con la misma calidad que el gas natural. Se trata de la primera infraestructura de este tipo en Euskadi y en la cornisa cantábrica, y supone un paso adelante en el aprovechamiento energético de los biorresiduos recogidos selectivamente en el territorio.
La nueva planta, presentada esta semana, amplía las posibilidades de valorización de la materia orgánica que llega al complejo. Hasta ahora, el biogás se destinaba principalmente a generar electricidad mediante cogeneración; a partir de ahora, el complejo podrá decidir en cada momento si produce electricidad o biometano, optimizando el uso del recurso según las necesidades del sistema energético. El acto de inauguración contó con la presencia del diputado de Sostenibilidad, José Ignacio Asensio; el CEO de Nortegas, Juan Villar; y el director de la Zona Centro Norte de FCC Medio Ambiente, Javier Rivas.
Una infraestructura que convierte residuos en gas renovable

La instalación tiene capacidad para tratar 600 Nm³ por hora de biogás y producir aproximadamente 344 Nm³ por hora de biometano. Ese volumen permitirá suministrar a la red gasista el equivalente al consumo medio anual de unos 9.000 hogares. El biometano se obtiene tras un proceso de depuración que elimina el dióxido de carbono y otras impurezas, hasta alcanzar una composición similar a la del gas natural, por lo que puede inyectarse directamente en la red y usarse en los mismos equipos que el gas fósil.
El biogás se genera a partir de los biorresiduos recogidos selectivamente en Gipuzkoa. Según los datos facilitados durante la presentación, cada año se recogen cerca de 55.000 toneladas de materia orgánica. De ese total, unas 15.000 toneladas se destinan a la producción de compost para uso agrícola, mientras que las 40.000 restantes se valorizan energéticamente en el complejo. La nueva planta de upgrading permite aprovechar prácticamente todo el potencial energético de esa fracción, que antes se destinaba únicamente a la generación eléctrica.
Colaboración público-privada para la transición energética

El proyecto ha sido posible gracias a la colaboración entre el Consorcio de Residuos de Gipuzkoa (GHK), Nortegas y FCC Medio Ambiente. Durante la inauguración, los responsables de las tres entidades coincidieron en que esta infraestructura es estratégica para la transición energética y la economía circular del territorio. José Ignacio Asensio destacó que los residuos orgánicos que la ciudadanía deposita en el contenedor marrón ya no solo se convierten en compost o electricidad, sino también en gas renovable que puede abastecer hogares, industrias y empresas.
Asensio subrayó que el proyecto demuestra que separar correctamente los residuos tiene un resultado tangible. «Hoy somos capaces de convertir los residuos orgánicos en un gas renovable que vuelve a nuestros hogares a través de la red. La economía circular deja de ser un concepto para convertirse en energía limpia, empleo y riqueza para nuestro territorio», afirmó. Por su parte, Juan Villar y Javier Rivas pusieron en valor la apuesta por la descarbonización y la autonomía energética que representa la planta.
De la cogeneración al biometano: un salto de eficiencia

Hasta la puesta en marcha de esta instalación, el biogás obtenido en el proceso de biometanización se destinaba principalmente a la producción de electricidad mediante motores de cogeneración. Con la nueva planta, el Complejo Medioambiental puede decidir en cada momento el destino más eficiente del recurso, optimizando el aprovechamiento de la energía contenida en los residuos. Esta flexibilidad permite adaptarse a las necesidades del sistema energético, ya sea generando electricidad o inyectando biometano a la red.
Además, el proyecto incorpora una planta fotovoltaica para autoconsumo con una potencia instalada de 684 kWp, que contribuirá a reducir la huella de carbono del complejo y a mejorar su eficiencia energética. El biometano producido contará con certificación internacional de sostenibilidad y dispondrá de Garantías de Origen, acreditando su carácter 100% renovable y su contribución efectiva a la reducción de emisiones de CO2.
Un modelo de economía circular que ya es realidad

Gipuzkoa ha duplicado la recogida selectiva de materia orgánica en los últimos diez años, pasando del 29% en 2015 al 60% actual. Ese incremento ha permitido alimentar la nueva infraestructura y consolidar un modelo de gestión de residuos que cierra el ciclo. Según Asensio, el territorio fue pionero en cerrar el ciclo de los residuos y ahora da un paso más incorporando la producción de biometano a su modelo.
La instalación se enmarca en el creciente desarrollo del biometano como vector energético renovable en España y en la Unión Europea. La Comisión Europea impulsa esta tecnología para reducir la dependencia de combustibles fósiles y acelerar la descarbonización, mientras que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) fija objetivos de incremento de la producción de biogás y biometano durante esta década. Gipuzkoa se sitúa así a la vanguardia de la innovación ambiental, demostrando que la economía circular puede traducirse en energía limpia y competitividad industrial.
Con esta nueva planta, el territorio no solo aprovecha sus residuos para generar un gas renovable, sino que también reduce las emisiones de metano que se producirían si esos residuos se descompusieran al aire libre. La iniciativa refuerza la autonomía energética local y ofrece una solución tangible para descarbonizar sectores difíciles de electrificar, como la industria y la calefacción doméstica, sin necesidad de cambiar las infraestructuras existentes.
