Gestión de estiércoles de vacuno: normativa, apps y agrocompostaje

  • La gestión de estiĆ©rcoles de vacuno combina obligaciones legales, control de emisiones y aprovechamiento agronómico como biofertilizante.
  • Herramientas como AGSTI y la app Provacuno DSS Manure ayudan a planificar producción, reparto y calidad de las enmiendas orgĆ”nicas.
  • Los planes de reparto y los protocolos de agrocompostaje avanzado permiten ajustar dosis, reducir GEI y mejorar la economĆ­a circular en las explotaciones.

Gestión de estiércoles de vacuno

La gestión de estiércoles de vacuno se ha convertido en un asunto clave para el sector ganadero, no solo por las obligaciones legales, sino también por su impacto directo en el clima, la calidad del suelo, el agua y el aire. Una buena planificación marca la diferencia entre un residuo problemÔtico y un recurso valioso capaz de reducir costes en fertilizantes y mejorar los rendimientos de los cultivos.

En los últimos años han aparecido nuevas herramientas digitales, normativas específicas y protocolos técnicos que ayudan a las explotaciones a organizar la producción, almacenamiento, tratamiento y aplicación del estiércol bovino. Desde aplicaciones móviles diseñadas como sistemas de ayuda a la decisión, hasta decretos autonómicos que regulan plazos, registros y controles, el escenario actual obliga a profesionalizar esta gestión, pero también abre la puerta a aprovechar el estiércol como auténtico biofertilizante dentro de la economía circular.

Importancia ambiental y agronómica del estiércol de vacuno

El estiércol bovino es una fuente de materia orgÔnica y nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio y microelementos) imprescindible para mantener la fertilidad de los suelos agrícolas, pero, si se maneja mal, puede transformarse en un foco de contaminación de aguas, emisiones a la atmósfera y molestias para la población cercana.

Cuando el estiércol se almacena de forma inadecuada o se aplica sin planificación, se incrementan las emisiones de metano, amoniaco y otros contaminantes climÔticos de vida corta. En sistemas con almacenamiento líquido, las emisiones de metano pueden ser muy elevadas, mientras que el uso de estiércol como combustible (para cocinar o calentar) genera carbono negro, con un efecto significativo sobre el clima y la calidad del aire.

El aumento de la demanda de carne y leche a nivel mundial hace prever un crecimiento del censo ganadero, especialmente en regiones en desarrollo. Sin una gestión adecuada de los estiércoles, este incremento de animales conllevaría un aumento paralelo de emisiones de gases de efecto invernadero, riesgos de contaminación por nitratos y problemas asociados a la recolección, almacenamiento, tratamiento y aplicación del estiércol en el territorio.

Al mismo tiempo, una buena gestión permite que el estiércol deje de ser un residuo conflictivo para convertirse en biofertilizante de alto valor agronómico, capaz de mejorar la estructura del suelo, aumentar su capacidad de retención de agua y reducir la dependencia de fertilizantes minerales. El aprovechamiento racional del estiércol se alinea ademÔs con los objetivos de economía circular y soberanía fertilizante en las zonas rurales.

Sin embargo, muchos ganaderos se encuentran con limitaciones técnicas, económicas o de información que dificultan la adopción de prÔcticas avanzadas de manejo. De ahí la creciente relevancia de herramientas de apoyo, guías oficiales y marcos normativos que ordenan y facilitan este proceso de transformación del sistema de gestión de estiércoles.

Manejo sostenible de estiƩrcoles de vacuno

Normativa y obligaciones en la gestión de estiércoles de vacuno

La gestión de los estiércoles de vacuno estÔ fuertemente condicionada por una serie de decretos autonómicos, órdenes y planes de inspección que buscan garantizar la protección del medio ambiente y el uso agronómico correcto de estos materiales orgÔnicos.

En determinadas comunidades autónomas se han aprobado normas específicas para ordenar esta materia. Por ejemplo, el Decreto 53/2019, en Aragón, regula la gestión de estiércoles y los procedimientos de acreditación y control, mientras que otros territorios cuentan con normativas como el Decreto 34/2013, que fija las condiciones de utilización del estiércol como enmienda orgÔnica en suelos agrícolas y forestales.

Estos marcos normativos tienen objetivos comunes: asegurar que los estiércoles generados en explotaciones intensivas se manejan correctamente, que su uso en las parcelas agrícolas se ajusta a la capacidad de absorción del suelo y a las necesidades de los cultivos, y que se impulsa la economía circular aprovechando el potencial fertilizante del estiércol en lugar de considerarlo un simple residuo.

Las normas establecen ademÔs plazos de adaptación de autorizaciones ambientales, obligaciones de presentar declaraciones anuales de producción y gestión de estiércoles, y de disponer de documentación de transporte cuando se utilicen como fertilizantes o enmiendas orgÔnicas. Este abordaje integral permite controlar la trazabilidad del estiércol desde que se genera en la explotación hasta que se aplica finalmente al terreno.

En paralelo, se exige a explotaciones y centros gestores que mantengan un Registro de Gestión de estiércoles, donde se recojan los movimientos, volúmenes, destinos y, en su caso, tratamientos aplicados. Este registro es clave para demostrar el cumplimiento legal durante inspecciones y auditorías, y contribuye a una mejor organización interna de la propia explotación.

Aplicaciones oficiales para la declaración y el control: AGSTI

Para facilitar el cumplimiento de estas obligaciones, algunas administraciones han desarrollado herramientas digitales especĆ­ficas, como la aplicación AGSTI – Aragón gestión de estiĆ©rcoles, pensada para que los centros gestores y titulares de explotaciones puedan realizar de forma telemĆ”tica su declaración anual de producción y gestión.

Mediante el acceso a AGSTI, las explotaciones ganaderas intensivas y los centros gestores pueden introducir, actualizar y firmar electrónicamente sus datos de producción de estiércoles, destinos, superficies receptoras y otros parÔmetros relevantes. La aplicación permite filtrar declaraciones, crear nuevas, adjuntar anexos y gestionar capacidades de almacenamiento y reparto.

AGSTI cuenta con manuales de usuario y vídeos explicativos que orientan paso a paso sobre el acceso, creación y validación de declaraciones, así como sobre el uso de las distintas pestañas (Capacidades, Composición, Plazas y volúmenes, Entregas, Terrenos, Fertilizantes, Variaciones, Observaciones, etc.). Esta documentación de apoyo se complementa con un servicio de soporte para resolver dudas técnicas o incidencias.

AdemÔs, la herramienta permite importar datos mediante ficheros Excel (.xls y .xlsx en versiones posteriores a 2003), lo que agiliza la carga de grandes volúmenes de información. Los modelos de archivo y sus instrucciones pueden descargarse desde los propios manuales o desde la plataforma, facilitando el trabajo a gestores y entidades colaboradoras.

Un elemento especialmente útil es el sistema de avisos automÔticos y controles internos que incorpora AGSTI: la aplicación alerta cuando la cantidad de estiércol repartido no coincide con la cantidad producida, cuando hay exceso de nitrógeno por hectÔrea o cuando se supera la superficie útil de un cultivo, ayudando a detectar y corregir errores antes de registrar definitivamente la declaración.

Compostaje y almacenamiento de estiƩrcoles de vacuno

Adaptación de autorizaciones y tipos de sistemas de gestión

Las explotaciones ganaderas intensivas sujetas a autorización ambiental integrada (AAI) o a licencia ambiental de actividades clasificadas (LAC) deben adaptar sus autorizaciones para reflejar el sistema de gestión de estiércoles por el que optan, dentro de los plazos fijados en la normativa de cada comunidad autónoma.

En muchos casos, la adaptación se realiza de oficio una vez que el titular comunica al órgano ambiental (por ejemplo, un instituto autonómico de gestión ambiental o el ayuntamiento competente) el modelo de manejo de estiércoles elegido. Esto permite actualizar las condiciones de la autorización ambiental, asegurando que las instalaciones y capacidades de almacenamiento se ajustan al plan de producción y destino del estiércol.

Las opciones habituales de sistema de gestión son tres: la autogestión (cuando la explotación dispone de suficientes tierras agrícolas para absorber toda la producción de estiércol), la derivación a un centro gestor de estiércoles (CGE) autorizado, o un sistema mixto en el que se combina el uso de tierras propias con la entrega de excedentes a un centro gestor.

Los centros gestores de estiércoles, por su parte, deben adaptar su licencia ambiental e inscripción en el registro SANDACH (Subproductos Animales No Destinados a Consumo Humano) para reflejar la actividad de recogida, almacenamiento, tratamiento y distribución del estiércol como enmienda orgÔnica. Estas instalaciones actúan como eslabón intermedio entre las explotaciones ganaderas y las agrícolas o forestales.

En comunidades donde se regula la utilización de estiércoles como enmienda, los centros de distribución deben presentar un Plan de Producción y Gestión de estiércol junto con la solicitud de autorización, y mantener un registro detallado de entradas, salidas y operaciones. Los centros ya autorizados cuando entra en vigor el decreto suelen disponer de un plazo concreto para adaptar su documentación y presentar dicho plan.

Declaraciones anuales, registros y plazos administrativos

La normativa vigente obliga a las explotaciones y a los centros gestores a presentar declaraciones anuales de producción y gestión de estiércoles, en plazos que varían según el tipo de instalación y la comunidad autónoma.

En el caso de explotaciones ganaderas intensivas sometidas a AAI o LAC y que son titulares de tierras, el plazo típico para presentar la declaración anual suele situarse antes del 30 de junio. Para aquellas sometidas a LAC sin titularidad de tierras, puede exigirse una comunicación específica del destino de los estiércoles en una fecha anterior y, en caso de cambios posteriores, la notificación de esas modificaciones antes del mismo 30 de junio mediante el trÔmite correspondiente.

Los centros de gestión de estiércoles acostumbran a tener plazos algo mÔs tempranos, por ejemplo antes del 31 de marzo, identificados mediante trÔmites diferenciados en la administración electrónica. AdemÔs, se permite que entidades colaboradoras (como las que tramitan ayudas PAC) presenten estas declaraciones en nombre de las explotaciones.

En algunas campañas se establecen prórrogas específicas. Por ejemplo, la campaña 2025, relativa a estiércoles generados en 2024, puede mantenerse abierta hasta el 15 de noviembre de 2025 para centros gestores y explotaciones, de manera que se facilite la adaptación a las nuevas obligaciones o posibles incidencias técnicas en la tramitación telemÔtica.

Paralelamente, la normativa de determinadas regiones (como el mencionado Decreto 34/2013) obliga a que las explotaciones con un censo superior a un determinado número de UGM presenten un Plan de Producción y Gestión de estiércol en el plazo de un año desde la entrada en vigor del decreto, y a que todas las explotaciones lleven un Registro de Gestión. Los centros de distribución deben también presentar su propio plan y adecuar sus instalaciones de almacenamiento en el plazo fijado (por ejemplo, dos años) para cumplir con los requisitos de capacidad y seguridad ambiental.

Plan de Inspección y control de la gestión de estiércoles

Para garantizar que la producción y gestión de estiércoles se ajusta realmente a la normativa, las administraciones han aprobado Planes de Inspección y Control específicos para el periodo correspondiente, en los que se definen los procedimientos de supervisión y coordinación entre distintos departamentos.

Estos planes se centran en Ômbitos concretos como la gestión de residuos, las emisiones a la atmósfera, la prevención y el control integrado de la contaminación, la regulación de los subproductos animales no destinados a consumo humano, la protección de las aguas frente a la contaminación por nitratos y el cumplimiento de las recomendaciones de fertilización.

El plan de inspección se aprueba en cumplimiento de lo dispuesto en los decretos que regulan la gestión de estiércoles, y establece las actuaciones de control, la programación temporal y los criterios de selección de explotaciones a inspeccionar. El objetivo es disponer de una visión global del cumplimiento y corregir posibles desviaciones mediante requerimientos, sanciones o recomendaciones técnicas.

La existencia de este tipo de planes también impulsa a las explotaciones a mejorar sus sistemas de registro y organización interna, ya que la documentación (planes, registros, anÔlisis, contratos con centros gestores, etc.) debe estar disponible y actualizada para cuando se realicen las inspecciones.

Los servicios provinciales y oficinas comarcales agrarias desempeñan un papel clave en la coordinación, asesoramiento y tramitación, poniendo a disposición de los ganaderos canales de contacto (teléfono y correo electrónico) para resolver cuestiones prÔcticas relativas a las obligaciones de gestión de estiércoles.

Compostaje y agrocompostaje avanzado de estiƩrcoles de vacuno

Mediante el compostaje, el estiércol de vacuno de carne se mezcla con otras fracciones orgÔnicas estructurantes (restos vegetales, paja, subproductos agrícolas, etc.) para ajustar la humedad y la relación carbono/nitrógeno, favoreciendo la aireación y el desarrollo de una flora microbiana que transforma la mezcla en un compost estable y maduro, con menor contenido en patógenos y olores.

Aunque el compostaje es una técnica bien conocida, su aplicación eficiente requiere protocolos adaptados a cada situación, que definan las mezclas mÔs adecuadas según la materia prima disponible, la frecuencia de volteo, el tiempo de maduración y los criterios para valorar la calidad final del producto. Estos protocolos permiten ademÔs evaluar el impacto en las emisiones y poner en valor los beneficios agronómicos del compost resultante.

En este contexto, se han desarrollado proyectos específicos para generar una propuesta de Mejores Técnicas Disponibles (MTD) aplicadas al agrocompostaje avanzado de estiércoles de vacuno de carne, con un enfoque claro en la mitigación del cambio climÔtico. Se han diseñado protocolos mejorados, de bajo coste y factibles en el corto y medio plazo, que pueden implementarse sin grandes inversiones en la mayoría de explotaciones.

El resultado de este trabajo no se limita solo a reducir emisiones, sino que impulsa la producción de biofertilizantes a partir del agrocompostaje, mejorando la soberanía fertilizante de las zonas rurales y ofreciendo una alternativa sostenible a los fertilizantes minerales de síntesis, cada vez mÔs caros y sujetos a volatilidad de precios y restricciones ambientales.

La app Provacuno DSS Manure como sistema de ayuda a la decisión

Uno de los avances mÔs interesantes en gestión de estiércoles de vacuno es el desarrollo de la aplicación móvil Provacuno DSS Manure, promovida por la Organización Interprofesional de la Carne de Vacuno (PROVACUNO) junto con la Universidad Miguel HernÔndez (UMH) y la Universitat Politècnica de València (UPV).

Se trata de una herramienta de tipo DSS (Decision Support System) que clasifica las granjas y sus estiércoles en función de su sistema de manejo. A partir de los datos introducidos por el usuario sobre las prÔcticas de gestión, la app vincula cada explotación con diferentes categorías de granja y estima la producción y composición del estiércol generado.

La aplicación es gratuita y estÔ disponible para dispositivos iOS y Android. Utiliza una base de datos propia de caracterización de estiércoles procedentes de vacuno de carne, en la que se asocia cada tipología de manejo con una composición aproximada en nutrientes, permitiendo orientarse sobre el valor fertilizante de las enmiendas obtenidas.

Mediante un Ôrbol de decisión predefinido, la herramienta identifica prÔcticas de manejo que favorecen la obtención de enmiendas orgÔnicas de mayor calidad. Cada vez que el ganadero introduce datos o actualiza la información, la app genera un informe que puede guardarse, de forma que la explotación va construyendo su propia base de datos histórica.

Este enfoque permite comparar la evolución de la calidad del estiércol en función de los cambios aplicados en el manejo (ajustes en la mezcla, modificación del sistema de almacenamiento, implantación de compostaje, etc.) y comprobar cómo repercuten en la composición y en el comportamiento agronómico de las enmiendas resultantes.

Objetivos del proyecto de agrocompostaje y papel de la UMH y la UPV

La app Provacuno DSS Manure forma parte de un proyecto mÔs amplio orientado a desarrollar Mejores Técnicas Disponibles para el agrocompostaje avanzado de estiércoles de vacuno de carne, poniendo el foco en la mitigación del cambio climÔtico y en la viabilidad prÔctica en granja.

Entre los objetivos específicos destacan la generación de biofertilizantes mediante el agrocompostaje de estiércoles de vacuno, el diseño de protocolos de gestión de bajo coste y fÔcilmente aplicables, y la contribución a la reducción de emisiones de amoníaco y gases de efecto invernadero durante todo el ciclo de manejo.

El proyecto ha permitido testar en parcelas agrĆ­colas el uso de esos biofertilizantes, comprobando su efecto sobre la fertilidad del suelo y la productividad de los cultivos, asĆ­ como su potencial para sustituir parcialmente fertilizantes minerales. Esto se alinea con la estrategia de soberanĆ­a fertilizante, especialmente relevante en contextos de encarecimiento de insumos y necesidad de reducir la dependencia exterior.

La Universidad Miguel HernĆ”ndez, a travĆ©s de su Servicio de Innovación y Planificación Tecnológica (SIPT), ha liderado el desarrollo tĆ©cnico de la aplicación, integrĆ”ndola en un conjunto de herramientas digitales orientadas al sector agrĆ­cola y ganadero, entre las que se incluye, por ejemplo, un ā€œcompost calculatorā€ para ajustar mezclas y dosis.

Por su parte, la colaboración con la Universitat Politècnica de València ha aportado conocimiento científico y experimental en materia de compostaje, emisiones, calidad de enmiendas y gestión agronómica, lo que ha permitido diseñar una herramienta prÔctica pero con base técnica sólida para el día a día de las explotaciones de vacuno.

CƔlculo de emisiones, reparto de nutrientes y superficie mƭnima

Una parte fundamental de la gestión de estiércoles es saber cuÔnto estiércol se genera, cuÔntos nutrientes contiene y qué superficie mínima es necesaria para aplicarlo de manera segura y eficiente, sin superar los límites legales de aporte de nitrógeno.

En las herramientas oficiales de planificación (como las pantallas ā€œCĆ”lculo de emisionesā€ y ā€œPlan de repartoā€ de determinadas aplicaciones autonómicas) se recogen datos sobre la cantidad anual de estiĆ©rcol producida por especie y tipo de residuo (purĆ­n, estiĆ©rcol sólido, etc.), asĆ­ como sobre el contenido de nitrógeno, fósforo, potasio y microelementos como cobre y zinc.

En el caso de especies como vacuno, ovino, equino y aves, la aplicación distingue el lugar de eliminación del estiércol (interior de establos, praderas, parques, pasto extensivo, etc.), ya que la distribución espacial de los nutrientes cambia si el estiércol se deposita directamente en el terreno o se acumula en fosas o estercoleros.

Cuando una especie genera un solo tipo de estiércol, la composición media en nutrientes (por ejemplo, kg de N por tonelada de estiércol) se obtiene dividiendo los kilogramos totales de nitrógeno entre las toneladas producidas. En el caso de especies que generan varios tipos de estiércol (por ejemplo, purín bruto y estiércol sólido), se dispone del nitrógeno total eliminado y de la cantidad anual de cada tipo, por lo que es necesario asignar la proporción de nutrientes a cada fracción, bien utilizando tablas de composición oficiales (como las del ITG Ganadero) o resultados de anÔlisis de laboratorio realizados según protocolo.

A partir de estos datos, la aplicación calcula una superficie mínima orientativa necesaria para repartir el estiércol, basÔndose en límites de 250 kg N/ha o 170 kg N/ha en zonas vulnerables a la contaminación por nitratos. Esta información es esencial para saber si la explotación dispone de superficie suficiente o si es necesario recurrir a acuerdos con otros agricultores o centros gestores.

Plan de reparto: periodicidad, dosis y control de lĆ­mites

El ā€œPlan de repartoā€ es el documento o módulo donde se define cómo, cuĆ”ndo y dónde se aplica el estiĆ©rcol producido en la explotación, de manera coherente con las necesidades de los cultivos y las restricciones legales.

Para elaborarlo correctamente hay que tener presentes varios elementos: el total de estiércol producido, la cantidad de nitrógeno que se debe repartir (derivada del cÔlculo de emisiones), la superficie útil de cada cultivo, la periodicidad de aplicación (anual, dos veces al año, bianual, etc.), las necesidades nutricionales de cada cultivo (según recomendaciones técnicas como las del ITG Agrícola) y la época de aplicación aconsejada o desaconsejada.

En la prÔctica, si se conoce la composición media del estiércol (kg N/t), basta con introducir este dato en la casilla correspondiente, de forma que la aplicación calcule automÔticamente los kilos de nitrógeno aplicados en función de la cantidad de estiércol y la superficie asignada. En otros casos, se puede optar por introducir directamente los kg de N, dejando en blanco la casilla de composición media, especialmente cuando se dispone de anÔlisis específicos.

Los ejemplos habituales muestran cómo repartir, por ejemplo, 1200 toneladas de estiércol con una determinada composición de nitrógeno sobre 40 o 80 hectÔreas, modulando la superficie utilizada en función de la periodicidad. Aplicar una sola vez al año o varias veces influye en la distribución de dosis por hectÔrea y en cómo aparece reflejado el número de hectÔreas utilizadas en el plan.

La aplicación emite avisos si no se cumplen ciertos requisitos bÔsicos: que la suma del estiércol repartido coincida con la producción total anual, que la cantidad total de nitrógeno aplicado sea la misma que se ha calculado como a repartir, que no se sobrepase la superficie útil disponible por cultivo (teniendo en cuenta la periodicidad), y que no se superen los límites de 250 kg N/ha o 170 kg N/ha en zonas vulnerables.

Almacenamiento, densidades y volumen necesario

Otro aspecto crucial en la gestión de estiércoles de vacuno es dimensionar correctamente las instalaciones de almacenamiento, de modo que puedan absorber los picos de producción sin riesgo de desbordamientos o vertidos incontrolados.

En los resúmenes de los planes de reparto se suele mostrar el estiércol acumulado mes a mes. El volumen de almacenamiento necesario corresponde, en la prÔctica, al mes en el que se alcanza el mÔximo acumulado. Sin embargo, como los datos se expresan en toneladas, es preciso convertirlos a metros cúbicos utilizando valores de densidad.

Las densidades estÔndar utilizadas en muchas guías técnicas distinguen entre estiércol líquido y estiércoles sólidos, con valores de referencia como 1 t/m³ para el estiércol líquido, 0,80 t/m³ para vacuno de leche, 0,70 t/m³ para vacuno de carne reproductor, 0,85 t/m³ para terneros de cebo, 0,80 t/m³ para ovino y caballar, 0,75 t/m³ para conejo, 0,90 t/m³ para avicultura de puesta, 0,50 t/m³ para pollos y pavos de carne y 0,65 t/m³ para palmípedas grasas.

En caso de contar con anÔlisis de densidad realizados conforme a un protocolo y debidamente justificados ante la administración, se puede utilizar un valor distinto al estÔndar, lo que permite una planificación mÔs ajustada, especialmente en explotaciones de gran tamaño o con características particulares de cama, humedad o compactación.

Disponer de un volumen de almacenamiento adecuado resulta fundamental no solo para cumplir la legalidad, sino también para ajustar la época de aplicación a los momentos agronómicamente mÔs favorables (evitando periodos de riesgo de lixiviación o suelos saturados de agua) y a las recomendaciones técnicas sobre calendario y necesidades de los cultivos.

Información por cultivo y necesidades nutricionales

Una vez definido el plan de reparto, es necesario comprobar, cultivo a cultivo, que las dosis aplicadas son coherentes con las necesidades nutricionales y los lĆ­mites legales. Para ello se utilizan pantallas o cuadros de ā€œInformación por cultivoā€ donde se resumen los aportes totales de nitrógeno (y, en caso de planes ajustados a fósforo, tambiĆ©n de este nutriente).

En estos cuadros, la casilla de ā€œN total kg/haā€ debe ser inferior a 250 kg/ha (o 170 kg/ha en zonas vulnerables). AdemĆ”s, la casilla de ā€œN equivalente kg/haā€, que tiene en cuenta el coeficiente de aprovechamiento del nitrógeno para cada cultivo, debe situarse por debajo de las necesidades recomendadas, segĆŗn el tipo de cultivo (regadĆ­o o secano) y la zona agroclimĆ”tica.

Las herramientas oficiales suelen integrar las recomendaciones del ITG Agrícola y del ITG Ganadero, proporcionando de forma orientativa las necesidades de nitrógeno por especie y sistema de cultivo. En el caso de planes orientados a fósforo, se realiza una comprobación similar para evitar acumulaciones excesivas que puedan incrementar el riesgo de contaminación difusa.

Este enfoque permite que el estiércol de vacuno se utilice de forma eficiente, ajustada y técnicamente justificada, reduciendo la dependencia de abonos minerales y evitando la sobre-fertilización, que no solo supone un riesgo ambiental sino también un gasto innecesario para la explotación.

Con todo este entramado de herramientas, normas y protocolos, la gestión de estiércoles de vacuno se ha transformado en un proceso mucho mÔs técnico y estructurado, pero también mÔs rentable a medio y largo plazo: el estiércol pasa de ser un problema a ser un recurso estratégico dentro de una producción agraria que quiere ser mÔs sostenible, mÔs eficiente y mejor integrada en su entorno.

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