La compañía Gasib, referente en el mercado de soluciones de gas licuado en España y Portugal, ha dado un golpe sobre la mesa al formalizar su participación en BeGas. Esta empresa tecnológica española es puntera en el desarrollo de motores alimentados íntegramente por autogás y bioautogás, una pieza clave para el futuro de la movilidad sostenible en el entorno profesional. La colaboración no se queda en un mero intercambio de cromos financiero, sino que busca establecer una hoja de ruta clara para que los transportistas vean en el gas una opción de futuro real y tangible.
El acuerdo llega en un momento de incertidumbre para muchas flotas que no saben exactamente por qué tecnología apostar ante las restricciones ambientales. Al unir fuerzas, ambas entidades ofrecen un paquete que incluye desde el suministro del combustible en las propias instalaciones del cliente hasta la disponibilidad de camiones diseñados específicamente para este carburante. Es, por tanto, una apuesta por soluciones que ya están aquí y que no requieren esperar a infraestructuras experimentales que podrían tardar años en consolidarse en nuestro territorio.
Una alianza financiera y tecnológica de calado
La entrada de Gasib en el accionariado de BeGas se ha materializado a través de una ampliación de capital que asciende a los 25,8 millones de euros. Esta operación, que es la más importante realizada por la tecnológica hasta la fecha, cuenta también con el respaldo del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) mediante su fondo Innvierte. Con este movimiento, Gasib se posiciona como el tercer accionista de mayor peso en la compañía, lo que garantiza una estabilidad industrial necesaria para acometer proyectos de gran envergadura.
Desde la dirección de Gasib se tiene claro que esta inversión es un paso estratégico para descarbonizar el transporte de manera inmediata. No se trata solo de poner dinero sobre la mesa, sino de articular una propuesta tecnológica homologada y competitiva que permita a las empresas reducir su huella ambiental sin perder competitividad. La idea de fondo es que la innovación desarrollada en España se quede aquí y sirva para renovar un parque móvil que, en el caso de los vehículos pesados, sigue siendo uno de los mayores emisores de gases contaminantes.
Soluciones integrales para la descarbonización de flotas
Uno de los puntos más interesantes de esta unión es la oferta comercial conjunta dirigida a operadores de transporte ligero y pesado. El planteamiento es sencillo: facilitar las cosas a quienes necesitan repostar en su base. Para ello, Gasib se encarga de instalar los depósitos necesarios en las cocheras de los clientes, asegurando que el combustible llegue sin complicaciones. Esta modalidad de suministro «en base» es fundamental para que los profesionales no pierdan tiempo buscando puntos de recarga externos y puedan mantener sus ritmos de trabajo habituales.
Además de la infraestructura de carga, las empresas interesadas tienen dos vías para sumarse al cambio. Por un lado, pueden remotorizar sus vehículos actuales con la tecnología de BeGas, lo que supone dar una segunda vida a camiones que todavía tienen mucho recorrido. Por otro, existe la opción de adquirir vehículos nuevos de la marca Herko, un fabricante de camiones que funcionan exclusivamente con Gas Licuado de Petróleo (GLP) o su versión renovable, el bio-GLP. De hecho, Gasib ya ha empezado a predicar con el ejemplo incorporando camiones Herko para el reparto de botellas en ciudades como Sevilla, Alicante y Jaca.
Ventajas ambientales y ahorro en el día a día
El uso de autogás no es solo una cuestión de conciencia ecológica, sino que los números salen a cuenta desde el primer kilómetro. Se estima que el ahorro económico ronda el 50% si comparamos el coste por litro con los combustibles tradicionales como el diésel o la gasolina. A esto hay que sumar que los vehículos que optan por esta tecnología reciben la etiqueta ECO de la Dirección General de Tráfico, lo que les permite circular sin restricciones por las zonas de bajas emisiones de las grandes ciudades, algo que se ha vuelto un quebradero de cabeza para muchos logistas.
En cuanto al impacto ambiental, los datos son bastante contundentes. El autogás reduce las emisiones de CO2 en un 20% respecto a los combustibles fósiles convencionales, pero si hablamos de bioautogás, esa cifra puede escalar hasta el 92%. Además, el beneficio en la calidad del aire local es notable, con una reducción de hasta el 99% en partículas y un 96% en óxidos de nitrógeno. Tampoco hay que olvidar el confort acústico, ya que estos motores son un 50% más silenciosos, mejorando la convivencia en los barrios donde realizan sus rutas de reparto.
Gasib y BeGas están demostrando que el camino hacia un transporte más limpio puede recorrerse hoy mismo aprovechando soluciones maduras y eficientes. Gracias a esta inversión estratégica y a una propuesta comercial que cubre desde el repostaje hasta la maquinaria necesaria, las empresas españolas tienen a su disposición una herramienta potente para recortar sus gastos y su huella de carbono sin renunciar a la operatividad. La puesta en marcha de los primeros camiones Herko en nuestras carreteras es solo el principio de una transformación que promete cambiar el panorama de la logística profesional en los próximos años.