
La ciudad de Córdoba, en Argentina, vive un momento de despedida y debate en torno al bienestar animal tras conocerse la muerte de dos de los ejemplares más emblemáticos del actual Parque de la Biodiversidad: la mona araña Lisa y el tigre de bengala Diego. Ambos habÃan permanecido en el predio desde los tiempos del antiguo zoológico y eran muy conocidos por el público local.
Según informó el Ente Municipal BioCórdoba, los dos animales fallecieron en los últimos dÃas a causa de complicaciones de salud asociadas a la edad y a patologÃas previas, pese a estar bajo seguimiento clÃnico continuo. Sus muertes han vuelto a poner sobre la mesa la discusión sobre el papel de los parques urbanos, un tema que también se observa con lupa en España y otros paÃses europeos, donde se cuestiona cada vez más el modelo tradicional de zoológicos.
Quiénes eran Lisa y Diego, referentes del antiguo zoo cordobés
Lisa era una mona araña (Ateles chamek) de 17 años, que habÃa llegado al antiguo zoológico de Córdoba en 2009 procedente de la provincia de Santa Fe. Con la posterior reconversión del recinto en Parque de la Biodiversidad, fue uno de los ejemplares que no se trasladó a otros centros por el riesgo que suponÃa un cambio brusco de entorno para su salud y comportamiento.
Diego, por su parte, era un tigre de bengala macho de 21 años, catalogado como geronte por su avanzada edad. Llegó al ex zoo en 2010 tras ser rescatado de un circo, donde vivÃa dentro de un carro junto a más de una decena de tigres, en condiciones muy alejadas de lo que se considera aceptable hoy en dÃa desde la óptica del bienestar animal.
Ambos animales se convirtieron, con el paso de los años, en sÃmbolos de la transición del zoológico tradicional hacia un espacio centrado en la conservación y el rescate de fauna. Durante la transformación del predio se les habilitaron recintos más amplios y adaptados, con la intención de mejorar de forma significativa su calidad de vida respecto a la que habÃan tenido en el pasado.
El caso de Diego resultaba especialmente representativo del debate sobre los animales de circo que también se ha dado en la Unión Europea, donde numerosos paÃses han restringido o prohibido el uso de fauna salvaje en espectáculos itinerantes, abriendo la puerta a programas de rescate y reubicación similares a los emprendidos en Córdoba.
La salud de Lisa: cáncer avanzado y problemas respiratorios
De acuerdo con la información difundida por BioCórdoba, Lisa padecÃa un proceso oncológico avanzado que venÃa siendo controlado por el equipo veterinario desde 2024. A este cuadro se sumaban problemas respiratorios recurrentes y otras afecciones propias de la especie y de su edad.
Para reducir el impacto de la enfermedad en su dÃa a dÃa, el personal del Parque instauró un protocolo de controles clÃnicos periódicos, estudios complementarios y tratamientos paliativos, cuyo objetivo principal era mantener la mayor calidad de vida posible. Estos cuidados se adaptaban a la evolución de su estado y a las limitaciones derivadas del cáncer.
Durante la reconversión del antiguo zoológico se decidió no trasladar a Lisa a otro centro, precisamente para evitar el estrés adicional que supondrÃa un cambio de entorno, algo que en primates puede desencadenar desajustes importantes. En su lugar, se construyó un recinto más amplio que compartÃa con su compañero, con elementos de enriquecimiento ambiental y mayor espacio para el movimiento.
Pese al seguimiento cercano, las autoridades explicaron que la mona araña falleció de manera repentina, en el contexto de ese cuadro oncológico avanzado y de sus dificultades respiratorias, que venÃan siendo vigiladas por veterinarios especializados.
Este tipo de situaciones, en las que un animal enfermo recibe cuidados paliativos sin posibilidad real de curación, se discute de forma creciente en centros de fauna de Europa y España, donde los protocolos éticos sobre eutanasia, calidad de vida y final de vida han ganado peso en los últimos años.
Diego, un tigre geronte rescatado de un circo
La historia de Diego se vincula directamente con el impacto del uso de animales salvajes en espectáculos circenses. Cuando fue rescatado en 2010, compartÃa un carro con otros 13 tigres, en un espacio extremadamente reducido y sin condiciones adecuadas para el ejercicio ni la expresión de comportamientos naturales.
Tras su llegada al antiguo zoo de Córdoba, y posteriormente con la creación del Parque de la Biodiversidad, se priorizó que pudiera acceder a un hábitat más amplio y controlado, acompañado por un equipo multidisciplinar de veterinarios y nutricionistas. El felino fue sometido a revisiones periódicas y se ajustó su dieta a las necesidades propias de un ejemplar geronte.
Los técnicos de BioCórdoba señalaron que la fuerte habituación de Diego al contacto humano, después de años en el circo y en instalaciones bajo supervisión directa, hacÃa muy complicada su reintroducción en un entorno natural o semisalvaje. Por este motivo, se descartó su traslado a santuarios abiertos u otros espacios similares, manteniéndolo bajo cuidado permanente en el Parque.
En las semanas previas a su fallecimiento, el tigre presentó serias complicaciones respiratorias que requerÃan distintas estrategias terapéuticas y un seguimiento clÃnico intensivo. A pesar de estas intervenciones, el animal sufrió una descompensación aguda que terminó provocando su muerte.
Situaciones como la de Diego recuerdan a muchos casos atendidos en centros de rescate europeos, donde grandes felinos procedentes de circos o colecciones privadas llegan con secuelas fÃsicas y psicológicas marcadas, lo que condiciona tanto su pronóstico sanitario como las decisiones sobre su reubicación.
El papel de BioCórdoba y la transformación del antiguo zoológico
El Ente Municipal BioCórdoba subrayó en varios comunicados que tanto Lisa como Diego recibieron atención constante por parte de los equipos de veterinaria, nutrición y manejo animal. La institución insiste en que, tras la transformación del ex zoológico en Parque de la Biodiversidad, se introdujeron mejoras en recintos, protocolos de cuidado y seguimiento clÃnico.
Entre las medidas destacadas, las autoridades señalan la ampliación de los espacios de alojamiento, el diseño de recintos más acordes a las necesidades de cada especie y la incorporación de programas de enriquecimiento ambiental. Con ello se pretendÃa reducir el estrés, favorecer comportamientos más naturales y ampliar el margen de maniobra ante enfermedades crónicas.
El caso de ambos animales ilustra el cambio de enfoque que muchos municipios buscan para sus antiguas instalaciones zoológicas, tanto en América Latina como en Europa: pasar de la exhibición a la conservación y el rescate, con mayor énfasis en el bienestar animal y la educación ambiental dirigida a la ciudadanÃa.
En paralelo, desde BioCórdoba informaron que se están revisando y actualizando los protocolos internos a raÃz de estas muertes, con la intención de reforzar el monitoreo de animales de edad avanzada y de patologÃas complejas, un reto que comparten parques y centros de fauna de distintos paÃses.
Las autoridades locales también han señalado que continúan los estudios complementarios para precisar todos los factores que pudieron influir en el deterioro de la salud de Lisa y Diego, aunque el diagnóstico general apunta a procesos compatibles con su edad y enfermedades previas.
Reacciones ciudadanas y debate sobre animales en cautividad
El fallecimiento de Lisa y Diego ha provocado numerosas reacciones en la ciudad de Córdoba, con mensajes de tristeza y preocupación por la situación de los animales en cautiverio. Parte de la ciudadanÃa reconoce el esfuerzo del Parque por mejorar las instalaciones, aunque también reclama mayor transparencia y exigencia en las polÃticas de bienestar.
Colectivos y personas sensibilizadas con la protección de la fauna ponen el foco en que estos casos deben servir para replantear el modelo de gestión de los espacios que alojan animales salvajes. En el debate entran cuestiones como la idoneidad de mantener grandes mamÃferos en entornos urbanos, las alternativas de santuarios especializados o la necesidad de limitar la reproducción en cautividad.
Este tipo de controversias no es ajeno a lo que viene ocurriendo en Europa, donde diversos zoológicos y parques de fauna se han visto sometidos a un escrutinio creciente por parte de la opinión pública. En España, por ejemplo, se discute desde hace años cómo compatibilizar la labor de conservación y educación con estándares de bienestar más exigentes y con una mayor rendición de cuentas ante la sociedad.
En el caso cordobés, las muertes de Lisa y Diego han sido percibidas también como un golpe simbólico al proceso de reconversión del ex zoológico, que se presentaba precisamente como una apuesta por dejar atrás la imagen clásica de jaulas y exhibición permanente para avanzar hacia un modelo centrado en la rehabilitación y el cuidado especializado.
Al mismo tiempo, las autoridades municipales recalcan que estos dos ejemplares eran ya de edad avanzada y con enfermedades crónicas, por lo que sus fallecimientos se enmarcan en un escenario clÃnico delicado que, según defienden, fue abordado con atención continuada hasta el final.
Un precedente para futuros protocolos de bienestar
La trayectoria de Lisa y Diego, desde su llegada al antiguo zoológico hasta sus últimos dÃas en el Parque de la Biodiversidad, se ha convertido en un caso de referencia para revisar cómo se gestiona la vida y el final de vida de los animales en cautividad. Este análisis resulta especialmente relevante en un contexto internacional en el que se cuestiona cada vez más el mantenimiento de especies salvajes en recintos cerrados.
Entre los aspectos que se están poniendo bajo la lupa figura la necesidad de contar con planes especÃficos para animales gerontes, que contemplen no solo tratamientos médicos, sino también criterios claros sobre calidad de vida, dolor, capacidad de movimiento y respuesta al entorno. Estos elementos se consideran clave a la hora de decidir hasta dónde prolongar determinadas terapias.
En paralelo, los gestores de este tipo de parques se ven impulsados a reforzar la cooperación con universidades, centros de investigación y entidades europeas especializadas en bienestar animal, tanto para intercambiar protocolos como para incorporar estándares basados en la evidencia cientÃfica más reciente.
Para muchas administraciones locales, la experiencia de Córdoba puede servir como ejemplo de los retos que implica transformar un zoo tradicional en un espacio de conservación: la presencia de animales de edad avanzada, con historias de maltrato o cautividad prolongada, plantea decisiones difÃciles en materia de manejo clÃnico, alojamiento y eventual traslado.
En este contexto, la memoria de Lisa y Diego ayuda a visibilizar que la reconversión de un zoológico no se limita a cambiar el nombre del recinto o rediseñar recintos, sino que obliga a replantear a fondo el modelo de relación entre la ciudad, sus habitantes y los animales que viven bajo su cuidado.
Las muertes de la mona Lisa y del tigre Diego han dejado un vacÃo en el Parque de la Biodiversidad de Córdoba, pero también han reforzado el foco sobre cómo se atiende a los animales rescatados y envejecidos en instalaciones urbanas, un desafÃo que comparten ciudades de España y de toda Europa; a partir de este caso, la discusión pública y técnica se centra ahora en que las futuras decisiones sobre fauna cautiva se tomen con criterios más claros de bienestar, transparencia y responsabilidad institucional.
